Monte Caseros otra vez bajo las cenizas: el humo de Bella Unión que cruza la frontera
¿Hasta cuándo van a seguir cayendo cenizas sobre Monte Caseros? El humo de los cañaverales uruguayos volvió a cruzar el río y reactivó un reclamo que ya lleva décadas. ¿Qué es lo que más molesta a los vecinos?
Vecinos de Monte Caseros volvieron a amanecer con cenizas sobre la ciudad. El material, arrastrado por el viento desde los cañaverales de Bella Unión, en Uruguay, reactivó un reclamo que lleva décadas y que vuelve a poner en agenda una problemática que no respeta fronteras.
Durante la jornada de ayer, distintos sectores de la localidad correntina registraron la caída de restos de la quema de caña de azúcar, una práctica habitual en la zafra que se repite año tras año y que genera preocupación entre los vecinos y las organizaciones ambientalistas.
Una práctica que persiste pese a los avances
La producción de caña en Bella Unión tiene más de 80 años de historia y sigue siendo uno de los motores económicos de la zona. La quema previa a la cosecha se utiliza para facilitar el trabajo en los campos, pero el humo y las cenizas que produce viajan kilómetros y terminan cayendo del otro lado del río.
En los últimos tiempos se incorporaron sistemas mecanizados y se avanzó de forma parcial hacia la cosecha en verde, una modalidad que evita el fuego. Sin embargo, las quemas todavía forman parte de la actividad en varios sectores, y los episodios como el de ayer lo demuestran.
El rol de Alur y los olores que también cruzan
Detrás del complejo sucroalcoholero está Alcoholes del Uruguay (Alur), la empresa vinculada a Ancap que procesa la caña para producir azúcar y bioetanol. Las plantaciones pertenecen a distintos productores que abastecen a esa industria.
A las cenizas se suman los olores que los vecinos atribuyen al complejo industrial, sobre todo por el tratamiento de las vinazas, un subproducto líquido que queda tras la elaboración de bioetanol. Ese cóctel de molestias motoriza reclamos que hace años se presentan ante las autoridades uruguayas, pidiendo controles más estrictos y respuestas concretas.
Una región unida por el río y por el problema
El impacto de esta situación no se queda en Monte Caseros. Bella Unión y Barra do Quaraí, del otro lado de la frontera, completan una zona con fuertes lazos sociales, económicos y ambientales. Lo que pasa en un lado se siente en el otro, y por eso el reclamo tiene una dimensión regional.
El desafío, entonces, es lograr que Argentina y Uruguay encuentren mecanismos de coordinación para que la actividad productiva pueda sostenerse sin que el ambiente y la población sigan pagando las consecuencias.