Montar a caballo en Jujuy: los secretos que pocos conocen antes de la primera clase
¿Sabías que antes de montar hay que aprender a acercarse al caballo? Un profesor de Jujuy explica los primeros pasos y cómo se trabaja el miedo en chicos y adultos.
La equitación se presenta como una actividad para todas las edades, pero el camino hacia el primer trote esconde pasos que muchos ignoran. El profesor Facundo Herrera revela cómo se inicia el vínculo con el animal y qué errores cometen los principiantes.
La clave no está en subirse al caballo, sino en conocerlo primero. Así lo entienden en las escuelas de equitación de Jujuy, donde reciben desde niños de 2 años hasta adultos sin límite de edad.
¿Qué se aprende antes de montar?
El miedo a un animal de gran tamaño es el primer obstáculo. Por eso, las clases comienzan con lo más básico: acercarse correctamente, colocar el bozal y entender las reacciones del caballo. "Tratamos de transmitir siempre desde lo más sencillo", explicó Herrera.
Un error típico es querer acariciar la cabeza del animal sin avisar. "Las clases comienzan desde la base", sostuvo el profesor, para que la persona primero conozca al caballo y luego avance progresivamente.
Los más chicos y su primer contacto
Para los niños, la propuesta incluye juegos y actividades lúdicas, pero sin perder el contenido disciplinario. "Estamos muy encima de los chicos", afirmó Herrera, quien detalló que usan caballos mansos y que los docentes acompañan de cerca durante las primeras etapas. Recién cuando el niño gana seguridad, se le otorga más autonomía.
La preocupación por las caídas es común entre las familias. "Es una actividad de alto riesgo y siempre está la posibilidad de que pueda pasar", reconoció el profesor, remarcando la importancia del acompañamiento.
Adultos principiantes: el miedo también existe
No solo los chicos sienten temor. "Mucha gente llega sin saber bien qué es la equitación y llega con esa incertidumbre", señaló Herrera. El objetivo es avanzar sin apuros: primero conocer al animal, luego aprender a comportarse cerca y recién después montar.
Con el tiempo, se suman desafíos como ejercicios sobre el caballo, trote y galope, según el ritmo de cada persona. La equitación, entonces, se convierte en un aprendizaje que combina respeto, confianza y técnica.