La octava edición del festival Mujeres Tierra Roja llega el 7 de noviembre con una consigna que apunta a los saberes ancestrales. Hay un detalle que la propia impulsora no se imaginaba cuando todo arrancó.
El sábado 7 de noviembre el Museo Aníbal Cambas y el Parque Paraguayo, sobre calle Alberdi 600, se convertirán en el epicentro de la octava edición del festival Mujeres Tierra Roja. La jornada se extenderá de 9 a 19 horas y este año girará en torno a una consigna central: Mujeres Medicina, con las prácticas y saberes ancestrales de las mujeres de la región como eje.
Qué se podrá ver y escuchar
La grilla combina charlas y talleres sobre terapias con esencias de flores, salud integral y vínculo con la naturaleza. A eso se suma arte en vivo: música, proyecciones y performances a lo largo del día. Desde las 16 horas está previsto el desembarco de Cristina Solís y Ensoñadores, Lin Sista, Anacaona DJ y Kasia.
También habrá una feria regional con productos y servicios artesanales, con inscripción abierta para emprendedoras que quieran sumar su stand.
El primer almuerzo comunitario y el espacio para las infancias
Entre las novedades de esta edición aparece el primer almuerzo comunitario MTR, con mesas compartidas, música acústica y platos regionales. El cubierto tiene un costo de $35.000 y requiere reserva previa.
Bajo el eje de salud y bienestar, la propuesta incluye actividades centradas en el bienestar emocional, físico y espiritual. Además se habilitará un espacio para las infancias con juegos, educación ambiental y talleres creativos.
La palabra de la impulsora
Miuki Madelaire, embajadora social, cultural y artística de la provincia y alma mater del encuentro, puso el acento en lo que distingue a las mujeres misioneras. “La mujer misionera siempre tan valiente y nosotros tenemos mucha riqueza cultural porque es un mix enorme de culturas de todo lo que nos rodea, de Brasil y Paraguay, más la ancestralidad de nuestros abuelos y nuestras comunidades originarias en Mbya Guaraní. Esto sucede acá en la provincia de Misiones y es algo único en el mundo, esta identidad tan fuerte que tenemos”, expresó.
Sobre el crecimiento del festival, reconoció que no lo vio venir. “La verdad que no me imaginaba la repercusión del festival porque esto surgió espontáneamente. Fue a partir de una charla que brindé en la Legislatura después de recibir la distinción como embajadora. Se llenó el espacio y no lo podía creer porque la mayoría de las personas estaban con muchas ganas de mostrar sus talentos y su trabajo. Se acercaban hacedoras, emprendedoras con ganas de crecer. Luego dije chicos, quiero que muestren lo suyo, lo que hacen. Y ahí ya pusimos una fecha para la primera edición que fue el 1 de diciembre en la Legislatura, que fue un éxito, y a partir de ahí sigue creciendo a nivel exponencial”, relató.
Un espacio de encuentro
Desde la organización remarcaron que el objetivo del evento es crear un espacio de encuentro, intercambio cultural y conexión con la tierra y las raíces, promoviendo la amistad y la comunidad.
