Misma tarea, sueldo de “segunda”: la denuncia de los psicólogos mendocinos que explota en las redes
¿Sabías que en Mendoza un psicólogo con 14 años de carrera cobra menos de la mitad que un psiquiatra recién recibido? La brecha salarial que estalló en el sistema público de salud mental.
Mientras el sistema público de salud mental mendocino se desmorona, psicólogos y trabajadores sociales cobran hasta tres veces menos que los psiquiatras con los que comparten consultorio, guardia y responsabilidad. La presidenta del Colegio de Psicólogos, Gabriela Dik, lo dijo sin vueltas: “Es una inequidad insostenible”.
¿Quién ganó y quién perdió con el nuevo régimen salarial?
Todo empezó cuando el Ejecutivo provincial creó un régimen especial —el 38— para frenar la fuga de médicos. En ese listado entró psiquiatría, pero quedaron afuera psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales de la salud mental. El resto sigue bajo el régimen 27, el común.
Dik explicó que la decisión partió al equipo de trabajo. “Históricamente hicimos la misma tarea, con el mismo rigor horario y el mismo grado de responsabilidad, pero ahora cobramos dos o tres veces menos”, denunció en una entrevista con Radio Post.
Los números que explican el enojo
La dirigente puso cifras concretas sobre la mesa. “Con 14 años de trabajo en el Estado, yo cobro entre $1.100.000 y $1.170.000. Los psiquiatras que pasaron al régimen 38 están ganando entre $2.500.000 y $3.000.000”, afirmó. La diferencia salta a la vista.
Pero Dik aclaró que el reclamo no es contra los psiquiatras. “No queremos que nadie cobre menos. Queremos un sueldo digno frente a la misma responsabilidad”, sostuvo. Y rechazó el argumento de que el psicólogo no receta. “Hacemos la misma residencia, la misma formación. La diferencia es que ellos recetan y nosotros abordamos desde otro lugar, pero eso no puede significar que una tarea valga más que la otra”, dijo.
De abajo hacia arriba: un reclamo que nació en WhatsApp
Lo curioso es que la protesta no surgió de los gremios, sino de los propios trabajadores. Dik contó que un grupo de WhatsApp reúne a 470 psicólogos y trabajadores sociales de distintas áreas: salud pública, escuelas, niñez y adicciones. “Esto es construcción colectiva, de abajo para arriba”, destacó.
Consultada por la ausencia de los sindicatos, explicó que fue una decisión de los trabajadores. “En esta primera instancia decidieron no incluirlos. Por eso los colegios profesionales estamos representando la voz de los colegas”, dijo. Y lanzó una crítica al gobierno provincial: “Este gobierno nos persigue bastante. Los que tenemos respaldo institucional salimos a ponerle la cara”.
“La situación es un desastre”: el diagnóstico de la salud mental en Mendoza
Más allá de los sueldos, Dik pintó un panorama sombrío. “Estamos frente a una epidemia en salud mental. Han escalado los intentos de suicidio y las autolesiones en infancias y adolescencias de manera escalofriante”, advirtió.
La falta de personal agrava el cuadro. “No damos abasto. Yo trabajo en un centro de adicciones y no damos abasto”, señaló. Y vinculó la crisis con la pobreza. “La falta de trabajo, el hambre, no tener dónde dormir trae problemas de salud mental. Y no hay redes estatales para acompañar. Ya ni siquiera tenemos un bolsón de comida para dar”, lamentó.
También alertó por el aumento del consumo de cocaína fumada. “Es algo que nos preocupa muchísimo”, dijo. Y citó la Ley Nacional de Salud Mental para recordar que las condiciones económicas y sociales impactan directamente en el bienestar psíquico.
Silencio oficial y una deuda con las residencias
Pese a la magnitud del reclamo, Dik aseguró que no hubo respuesta del ministro Rodolfo Montero ni del gobernador Alfredo Cornejo. “Silencio absoluto”, afirmó. Pero aclaró que el objetivo inmediato es “que la sociedad nos escuche y vea esta injusticia”.
La desigualdad también se replica en las residencias. “Los nuevos psiquiatras cobran una cosa y los psicólogos otra, cuando es exactamente la misma residencia, la misma formación, el mismo trabajo y la misma responsabilidad frente a un paciente”, cuestionó.
Dik cerró con una frase que resume el reclamo: “No queremos estar menos que nadie. Queremos un salario digno por el trabajo y la responsabilidad que asumimos todos los días”.