Misiones ya tiene la guía para el uso de IA en las aulas: el punto que más preocupa a los docentes
¿Qué encontró el relevamiento provincial que más preocupa a los docentes misioneros y que la nueva guía busca atacar de raíz? El dato clave y los ejes del documento que ya se aplica en las escuelas.
El gobierno de Misiones presentó un marco orientador para la integración de la inteligencia artificial en las escuelas, un documento que fija criterios comunes para docentes y directivos frente a una tecnología que ya se metió de lleno en las prácticas escolares. La propuesta surgió del trabajo conjunto entre la Dirección General de TIC del Ministerio de Educación y la Secretaría de Inteligencia Artificial de la Cámara de Representantes.
El lanzamiento se hizo en el marco del 9° Congreso de Flipped Learning, que se realizó la semana pasada. Allí, Flavia Bojanovich, secretaria de Inteligencia Artificial de la Cámara de Representantes, anticipó los lineamientos y explicó el sentido de la iniciativa: ordenar la incorporación de estas herramientas con una finalidad pedagógica clara.
Qué dicen los números
Durante el congreso se difundieron los resultados de un relevamiento provincial realizado en 2026, que reunió 717 respuestas válidas. Los datos muestran que la IA ya es parte de la vida cotidiana de las aulas: el 87,5% de los docentes la utiliza con frecuencia o a veces.
El sondeo también reveló que el 64,1% considera que debería existir una regulación con criterios claros para su uso en las escuelas, mientras que el 94,3% manifestó interés en recibir formación específica sobre el tema.
Entre las principales preocupaciones docentes, el 76,5% señaló la copia de trabajos sin comprensión, uno de los desafíos más visibles que plantea la incorporación de estas herramientas a los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Una guía, no una receta única
Bojanovich aclaró que el objetivo no es imponer una única forma de usar la IA en todas las escuelas, sino ofrecer orientaciones generales que cada comunidad educativa pueda adaptar a su realidad.
“Nosotros desde la provincia venimos trabajando con los marcos de referencia de la Unesco y esas recomendaciones, y ahora contamos con un documento que orienta la incorporación de la inteligencia artificial en el ámbito educativo”, dijo a El Territorio la funcionaria.
En la misma línea, sostuvo: “Ese documento marco, esa guía tiene recomendaciones y lineamientos de cómo podrían usarse de manera transversal en los diferentes niveles”.
Los ejes del documento
El marco orientador propone una serie de criterios para que las instituciones incorporen la IA con sentido pedagógico y no como una simple novedad tecnológica. Los puntos centrales son:
Uso con sentido pedagógico: la IA debe entrar al aula cuando contribuya a un objetivo de aprendizaje concreto.
Supervisión humana: las respuestas generadas por estas herramientas deben revisarse. La tecnología no reemplaza el criterio docente ni las decisiones pedagógicas.
Reglas claras para las evaluaciones: cada consigna debe especificar si el uso de IA está prohibido, restringido o permitido como parte del trabajo.
Transparencia en las producciones: cuando se autoriza su utilización en una evaluación, los estudiantes deben poder informar qué herramienta usaron y con qué finalidad.
Aplicación gradual según la edad: el marco alcanza a Inicial, Primario y Secundario, pero concentra inicialmente la experimentación sistemática con IA generativa en el nivel secundario.
Protección de datos personales: se recomienda no ingresar información sensible de estudiantes, docentes, familias o de la institución en plataformas que no garanticen condiciones adecuadas de seguridad.
Acuerdos propios de cada escuela: los establecimientos deberán adaptar las orientaciones a su contexto y definir criterios compartidos con la comunidad educativa.
Alternativas para garantizar el acceso: deben contemplarse otras formas de realizar las actividades cuando existan dificultades de conectividad, accesibilidad, privacidad u otras condiciones que desaconsejen el uso de una herramienta.
El aprendizaje por encima de la herramienta
El documento insiste en que la incorporación de la inteligencia artificial debe responder a una finalidad educativa y no a la sola disponibilidad de la tecnología. En el nivel primario, esto implica evitar que las respuestas automáticas sustituyan el proceso de comprensión lectora, la construcción de ideas propias o la práctica de la escritura.
También destaca el rol del docente en la revisión de los contenidos generados por IA, ya que las herramientas pueden producir errores o respuestas que no se ajustan al contexto y las necesidades del grupo.
“No pensar en la herramienta, en usar IA, porque se está usando en todos lados del mundo, en todos los ámbitos, sino pensar en qué queremos enseñarle a los chicos ya desde qué queremos enseñarles cómo podemos adaptar el uso de estas nuevas tecnologías para la enseñanza, pero sobre todo el sentido pedagógico”, sostuvo Bojanovich.
Deepfakes y protección de la información
Otro de los puntos destacados es la formación para identificar información falsa o manipulada. El documento menciona las deepfakes —imágenes, videos o audios creados o alterados con inteligencia artificial para simular situaciones que no ocurrieron— como parte de los riesgos que deben trabajarse en la escuela, junto con los sesgos y la desinformación.
La propuesta apunta a que los estudiantes aprendan a cuestionar los contenidos digitales, verificar su veracidad y comprender sus posibles efectos. En paralelo, establece criterios de cuidado para el uso de plataformas, especialmente frente a la exposición de información personal.
Acuerdos institucionales en lugar de prohibiciones generales
Uno de los ejes centrales del marco es que las escuelas puedan discutir el uso de la inteligencia artificial y establecer criterios compartidos entre docentes, directivos y estudiantes. La propuesta parte del reconocimiento de que la tecnología ya está presente en las aulas, aunque no todas las instituciones cuentan con pautas claras para incorporarla.
Según la funcionaria, las recomendaciones provinciales funcionan como una base para que cada escuela elabore sus propias reglas, teniendo en cuenta su proyecto pedagógico, sus recursos y las decisiones que ya adopte respecto de la tecnología en el aula.
“Cada institución, ya sea pública o privada, también tiene diferentes puntos de vista de acuerdo a la utilización del celular dentro del aula, los espacios que le otorgan, cómo lo integran a la currícula escolar”, explicó.
El documento se vincula con la Ley VI Nº 347 de integración de la inteligencia artificial en la educación, que establece un enfoque centrado en las personas y promueve una incorporación ética, crítica y responsable de estas herramientas. El marco busca traducir esos principios en orientaciones concretas para el trabajo cotidiano de las instituciones.