Misiones ya mueve casi 10 mil policías: qué van a vigilar antes de que llegue El Niño

Con las crecidas todavía frescas en la memoria, la Policía de Misiones ya salió a recorrer las zonas ribereñas del Paraná y el Uruguay. Qué buscan casa por casa y por qué El Niño podría complicar todo entre noviembre y diciembre.

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Misiones ya mueve casi 10 mil policías: qué van a vigilar antes de que llegue El Niño
Misiones ya mueve casi 10 mil policías: qué van a vigilar antes de que llegue El Niño

La Policía de Misiones puso sobre la mesa del Gobierno provincial un plan de contingencia para anticipar crecidas, inundaciones y emergencias sanitarias durante el período 2026-2027, en un contexto en el que la provincia todavía lidia con las consecuencias de las últimas crecidas de sus ríos.

La iniciativa se suma a la Mesa de Coordinación Operativa que ya funciona bajo la conducción del gobernador Hugo Passalacqua, donde se evalúan los impactos de las crecidas actuales, se analizan escenarios futuros y se definen las necesidades de refuerzo.

Del encuentro participaron el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez; el ministro de Desarrollo Social, Fernando Meza; el jefe de Policía, comisario general Sandro Alberto Martínez; y el subjefe, comisario general Raúl David Maslowski, encargado de exponer los lineamientos centrales del plan.

También dijeron presente el subsecretario de Seguridad y Justicia, Víctor Eduardo Maj; el subsecretario de Asuntos Municipales, José Bautista Schiro; el subsecretario de Protección Civil, Enrique Parra, y representantes de Defensa Civil. Los jefes de las 15 Unidades Regionales siguieron la presentación de manera virtual.

Qué dicen las perspectivas climáticas

El diseño del plan responde a un escenario que, según las perspectivas consideradas para 2026-2027, podría intensificar El Niño entre noviembre y diciembre, con efectos posibles durante los primeros meses del año próximo.

En Misiones el riesgo no depende solo de la lluvia que cae en suelo provincial. Las precipitaciones intensas del lado brasileño también pueden elevar los caudales del Paraná, el Uruguay y el Iguazú, con impacto directo en localidades ribereñas, puentes, rutas y caminos rurales.

En paralelo, se trabaja en un sistema de alerta destinado a mantener informada a la población sobre la evolución del clima y los riesgos de cada zona.

Los relevamientos ya arrancaron

El corazón del plan es la recopilación anticipada de información territorial. Las 15 Unidades Regionales ya comenzaron a relevar sectores vulnerables, empezando por las zonas cercanas a los ríos Paraná y Uruguay.

Las dependencias policiales deben identificar familias asentadas en áreas inundables, personas que necesitan asistencia especial, comunidades que podrían quedar aisladas y caminos o accesos con riesgo de interrupción.

A eso se suman el registro de posibles centros de evacuación, medios de transporte, comunicaciones alternativas y recursos disponibles en cada municipio.

Todo ese material se volcará en una base centralizada de la Jefatura de Policía que permitirá armar un mapa provincial de riesgo y fijar prioridades de intervención según la situación de cada localidad: qué familias podrían requerir evacuación, cuáles son los caminos críticos, dónde disponer provisiones y qué recursos adicionales movilizar.

Agua, alimentos y salud, los otros frentes

La respuesta excede los rescates y las evacuaciones. Una crecida extraordinaria puede dejar comunidades sin acceso terrestre, cortar el abastecimiento de agua potable, complicar la llegada de medicamentos y afectar la conservación y distribución de alimentos.

Por eso la planificación prevé identificar fuentes de agua segura, depósitos, vehículos de abastecimiento, reservas de combustible, medicamentos esenciales y establecimientos utilizables como alojamiento temporal.

También se coordinará con el Ministerio de Salud Pública para acciones preventivas frente a enfermedades vinculadas con aguas contaminadas, la proliferación de mosquitos y roedores y otros riesgos sanitarios propios de antes y después de una inundación.

En ese esquema, municipios, iglesias y organizaciones comunitarias tendrán un rol clave en la detección de necesidades y la asistencia territorial, junto con Protección Civil, Defensa Civil, Bomberos, Vialidad, hospitales y las áreas de desarrollo social.

Cuatro etapas, del alerta a la emergencia

El dispositivo policial fija cuatro etapas operativas: preparación, vigilancia reforzada, preemergencia y emergencia activa.

Van desde la actualización de los relevamientos y el seguimiento de los cursos de agua hasta la preparación de centros de evacuación, el despliegue preventivo de recursos, las evacuaciones y la asistencia a las comunidades afectadas.

La Jefatura de Policía centralizará la información que envíen los comandos regionales para evaluar necesidades, organizar recursos y canalizar los pedidos que deban resolver otros organismos. Las áreas especializadas intervendrán según su competencia en la seguridad de los puentes, la potabilización del agua, la atención sanitaria, el abastecimiento y la asistencia social.

Casi 10 mil efectivos en todo el territorio

La fuerza cuenta con casi 10 mil efectivos distribuidos en dependencias de toda la provincia, una estructura que sostendrá los relevamientos preventivos y la colaboración ante eventuales emergencias.

Con las 15 Unidades Regionales, la institución tiene presencia permanente en ciudades, barrios, colonias y parajes, lo que le permite mantener contacto con las autoridades locales, verificar accesos críticos, identificar familias expuestas y actualizar la información territorial.

Ante una emergencia, los comandos regionales podrán organizar dispositivos de seguridad, colaborar en evacuaciones, controlar accesos peligrosos, proteger bienes en sectores afectados y facilitar la asistencia a las comunidades.

El despliegue será progresivo y responderá a los niveles de alerta, con la intención de sostener los servicios ordinarios de seguridad en toda la provincia.

La implementación incluye además reuniones con intendentes, verificación de puntos críticos, identificación de centros de evacuación, evaluación de recursos faltantes y actualización permanente de los datos.

Con los primeros relevamientos en marcha, la Jefatura de Policía consolida la base provincial de información, cuyos resultados se articularán con la Mesa de Coordinación Operativa y los organismos competentes para planificar las acciones preventivas y de respuesta ante los escenarios climáticos previstos.

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