Misiones se queda sin preservativos ni pastillas: la estrategia que eligió la Provincia para no perder cobertura
Misiones ya no recibe de la Nación preservativos, pastillas ni inyectables. La Provincia decidió apostar a otros métodos, pero hay una ausencia que preocupa especialmente. ¿Qué pasa con la prevención?
La Nación dejó de enviar preservativos, pastillas anticonceptivas e inyectables a Misiones, y el programa provincial de salud sexual tuvo que cambiar de estrategia para sostener la cobertura. Así lo confirmó Norma Miño, directora del Programa Provincial de Salud Sexual y Procreación Responsable, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Ante la falta de insumos nacionales, la Provincia decidió concentrar sus recursos en los métodos anticonceptivos reversibles de larga duración, que tienen un costo inicial más alto pero ofrecen una protección más prolongada y eficaz.
“Desde el programa, a nivel nacional, no hemos recibido insumos tan importantes como preservativos. No hemos recibido pastillas ni inyectables”, señaló Miño.
Un faltante que viene de antes
La situación no es nueva. En octubre de 2024, PRIMERA EDICIÓN informó que la Nación enviaba menos de la mitad de los anticonceptivos necesarios para cubrir la demanda provincial. Ya en septiembre de 2025, Miño había confirmado que el Gobierno nacional dejó de enviar estos insumos y que Misiones empezó a cubrirlos con fondos propios.
Ahora, con el faltante que continúa, las autoridades optaron por priorizar los métodos de larga duración. “Si bien el costo es un poco más alto, la duración y extensión de protección es mucho mayor. Son mucho más eficaces, tienen un 99% de eficacia ante una pastilla o un inyectable”, explicó.
Qué métodos están disponibles
Entre las alternativas que se siguen ofreciendo, Miño mencionó los implantes subdérmicos de una varilla para adolescentes y jóvenes de hasta 24 años sin cobertura de salud, y los de doble varilla para mayores de 25. También destacó el DIU de cobre, que protege hasta diez años y no contiene hormonas, y el SIU hormonal, cuya demanda creció: muchas mujeres lo eligen porque brinda hasta ocho años de protección.
La estrategia apunta a que las usuarias puedan elegir el método que mejor se adapte a sus necesidades dentro de la oferta que sostiene el sistema sanitario provincial.
El preservativo, una ausencia que preocupa
La falta de preservativos es especialmente sensible en un contexto de aumento de infecciones de transmisión sexual. Miño recordó que es el único método que además de prevenir embarazos reduce el riesgo de contagio, pero advirtió que su uso requiere información, disponibilidad y decisión consciente.
El alerta también llegó desde otras áreas: en junio de este año, el Programa Provincial de VIH-SIDA, ITS y Hepatitis Virales reportó un incremento de sífilis y una caída en el uso del preservativo, sobre todo entre jóvenes.
Para Miño, garantizar el acceso físico es solo una parte: la información, la autonomía y la concientización siguen siendo centrales para prevenir embarazos no intencionales e infecciones.
Los avances que no se pueden perder
En medio del faltante, la funcionaria destacó que Misiones logró reducir de alrededor de 300 a 70 los embarazos forzados en niñas menores de 15 años. Pero advirtió: “la existencia de un solo caso continúa siendo motivo de preocupación”.
También remarcó que estos embarazos no pueden analizarse solo desde lo sanitario. “En realidad no es algo que haya decidido tanto la niña como la adolescente en forma autónoma”, explicó, y señaló que detrás suele haber violencia, coerción o amenazas. “Hay que seguir profundizando y trabajando en estos ejes temáticos que duelen”, sostuvo.
La directora también destacó la caída del embarazo adolescente, un indicador que históricamente fue alto en la provincia. “Hemos mejorado muchísimo todo lo que es prevención de embarazo en la adolescencia, que era uno de nuestros indicadores más altos en la provincia, y sin embargo lo pudimos lograr y sostener”, afirmó.
Los números respaldan ese avance: en 2020 se registraron 137 nacimientos de madres menores de 15 años y 3.196 de adolescentes de 15 a 19 años, cifras que ya marcaban una tendencia descendente respecto de 2015.
Miño insistió en que los buenos resultados no deben llevar a bajar los brazos. El desafío, dijo, no es solo reducir estadísticas, sino garantizar que ninguna niña llegue a un embarazo producto de una situación de violencia.