Misiones se llevó la copa en Chaco: el 9-8 que definió todo
Se sabía que la final iba a ser pareja, pero nadie esperaba que se definiera por un solo gol. El equipo misionero se quedó con la Copa Interprovincial de Pato en Chaco y sumó un premio que no estaba en los planes.
El equipo de pato Tierra Colorada, representante de Misiones, se consagró campeón de la quinta edición de la Copa Interprovincial de Pato, que se disputó este fin de semana en Villa Ángela, Chaco. En la final, el conjunto misionero se impuso por 9-8 a General Las Heras de Buenos Aires y se quedó con el trofeo máximo del certamen.
La competencia reunió a cuadros de Córdoba, Buenos Aires, Corrientes, Salta, Misiones y los locales de Chaco, con un alto nivel competitivo a lo largo de todas las jornadas.
La formación campeona estuvo integrada por Gabriel Heuer, Oscar Heuer, Facundo Morando y Tobías Ibáñez, quienes celebraron el título en cancha chaqueña.
Un premio que también fue equino
Además del triunfo colectivo, la delegación misionera sumó una distinción especial en la categoría equina. El caballo “Polito”, del equipo de Tierra Colorada, fue elegido como el mejor ejemplar de todo el certamen. Al recibir la tradicional “manta” —distinción que premia la destreza, agilidad y rendimiento del equino en la cancha—, el animal vistió la emblemática manta azul durante la ceremonia de clausura.
Con la copa en mano y el reconocimiento nacional, el Campo de Pato Tierra Colorada ya planifica sus próximos pasos: en octubre tendrán una nueva cita, esta vez en Curuzú Cuatiá (Corrientes).
¿Qué es el pato?
El pato es el deporte nacional argentino, aunque pocos lo sepan o lo hayan visto alguna vez en vivo. Fue declarado como tal en 1953 por decreto del entonces presidente Juan Domingo Perón, y su historia se remonta al siglo XVII, a los tiempos de los gauchos en la llanura pampeana. El deporte se llegó a suspender en varias ocasiones por la violencia de sus encuentros y recién en 1938 comenzó a ordenarse. El general Justo C. Uranga redactó el primer reglamento y transformó aquella gauchada en un deporte. El pato vivo —de ahí su nombre— fue reemplazado por una pelota de cuero con seis asas, se delimitaron las canchas y se establecieron los equipos, que tienen como objetivo meter la pelota en un aro de 2,40 metros de altura.