Minería en Río Negro: el giro que la cámara empresaria quiere instalar en la provincia
La Cámara de Minería de Río Negro se relanza con una conducción que quiere dejar de ser un actor de perfil bajo. El nuevo presidente ya marcó cuál es el giro que pretende instalar en la provincia.
La Cámara de Minería de Río Negro (CAMIR) está en plena renovación institucional. Con una nueva conducción encabezada por Matías Argarate, la entidad se propuso tres ejes centrales: reforzar la representación del sector, ganar visibilidad pública y aceitar el vínculo con el Estado, la cadena de valor y las comunidades.
En diálogo con Energía On, Argarate fue claro: “Hoy queremos estar más activos, abiertos y presentes”. La meta de fondo es que el crecimiento de la actividad minera se convierta en un motor de desarrollo socioeconómico sustentable para toda la región.
CAMIR nació el 18 de agosto de 2005 como Asociación Civil, agrupando a personas físicas y jurídicas ligadas a la minería. Según su presidente, los objetivos fundacionales no cambiaron; lo que cambió es la forma de llevarlos adelante.
Canales digitales y diálogo abierto
La nueva etapa incluye el desembarco en redes sociales y correo electrónico institucional como herramientas para conectar a empresas, comunidad, proveedores, trabajadores y Estado. Las cuentas habilitadas son Instagram y Facebook (@camir_rionegro y CAMIR Rio Negro).
El relanzamiento apunta a actualizar la comunicación. Para Argarate, “resulta crucial que se mantenga una comunicación permanente. La presencia y el diálogo son elementos centrales para construir confianza y una licencia social para la actividad minera”. Y agregó que la agenda se centra en “la comunicación, la institucionalidad, la minería responsable, las capacitaciones y el desarrollo local”.
Capacitación para el futuro del sector
Uno de los pilares de la gestión es preparar a trabajadores y proveedores para el crecimiento de la minería en la provincia. Argarate subrayó la necesidad de “articular con organismos educativos e institucionales de la provincia para generar herramientas que permitan preparar a quienes quieran incorporarse al sector”.
En esa línea, se están realizando visitas de institutos técnicos a los distintos yacimientos rionegrinos, y se promueven espacios de encuentro entre la minería y la comunidad. Las capacitaciones abarcan desde operación minera y mantenimiento hasta cuestiones ambientales, diálogo comunitario y desarrollo de recursos humanos.
La articulación con la Secretaría de Energía y Ambiente provincial es otro eje clave. CAMIR acompaña el desarrollo de la cadena de valor local y destaca el esquema “compre local”, que prioriza a proveedores rionegrinos. La interacción con la Secretaría de Minería apunta a que la Cámara se convierta en un órgano de consulta permanente. “Queremos transformarnos en un órgano en consulta”, explicó Argarate, y sostuvo que la intención es que la autoridad provincial cuente con la Cámara para el desarrollo conjunto de actividades y una agenda común.
Potencial geológico y desafíos de infraestructura
Río Negro, según Argarate, atraviesa una oportunidad histórica por sus recursos mineros, su tradición y su potencial geológico. El desarrollo de la minería metalífera avanza con el oro como primer caso a través del proyecto Calcatreu, mientras que hay proyectos de uranio en etapas avanzadas de exploración y otros de exploración de oro.
Pero el potencial no se traduce solo. “El desafío es transformar ese potencial en inversión, empleo, proveedores locales, capacitación e infraestructura”, afirmó. Entre las necesidades urgentes mencionó el mejoramiento de rutas y accesos, y el análisis de alternativas para el transporte de minerales, incluida la posibilidad de usar trenes de carga para minerales de segunda y tercera categoría.
Su frase resume la visión: “Para que crezca la minería se tiene que traducir en desarrollo para la provincia”. El crecimiento de empresas y yacimientos debe venir acompañado de desarrollo territorial con oportunidades y beneficios concretos.
Comunidad, participación y confianza
El vínculo con las comunidades ocupa un lugar central en la hoja de ruta. Argarate destacó la participación de vecinos en instancias de seguimiento y monitoreo, como controles de agua y otras actividades vinculadas a los proyectos. “Estos mecanismos permiten generar información, formular preguntas, plantear inquietudes y despejar dudas”, explicó.
También remarcó que las empresas deben escuchar las críticas y responderlas. Para el titular de CAMIR, la minería tiene tiempos distintos a otras actividades, por lo que son necesarias reglas claras, previsibilidad, información permanente y participación comunitaria.
El equilibrio entre competitividad y responsabilidad es otro punto que subrayó: “La minería necesita ser rentable para atraer inversiones de largo plazo, pero también incorporar buenas prácticas y responsabilidad ambiental y social”.
Hacia adelante, el objetivo central es que el crecimiento de la actividad se refleje en empleo, mejores condiciones laborales, cobertura social, salarios acordes y más proveedores locales. Y consolidar una cámara moderna y representativa, con un Estado que controle y regule, y un sector privado que defienda sus intereses dentro de una agenda de cooperación público-privada.