Miles de santiagueños firmaron por Mama Antula once años antes de que fuera santa
Miles de firmas recorrieron parroquias, instituciones y comunidades de Santiago del Estero once años antes de que el mundo hablara de la primera santa argentina. El libro con esas adhesiones terminó en manos del papa Francisco.
En 2013, cuando todavía nadie hablaba de la primera santa argentina, Santiago del Estero ya había empezado a moverse. Miles de personas estamparon su nombre y su firma detrás de un mismo pedido: que Mama Antula llegara a los altares. La campaña se llamó "Una Beata para los Santiagueños" y la impulsó el Multimedio Nuevo Diario–LV11, a partir de una idea de su fundador, don José María Cantos.
No se trató de una consigna simbólica ni de una acción encerrada entre cuatro paredes. La convocatoria salió a recorrer la provincia y fue sumando respaldos en parroquias, instituciones, organizaciones, comunidades y distintos espacios de la sociedad santiagueña.
Firmaron ciudadanos, sacerdotes, autoridades, dirigentes, jóvenes, organizaciones sociales y vecinos de distintos puntos del territorio. También se sumaron mujeres privadas de su libertad y comunidades religiosas. Con el correr de los meses, la campaña adquirió una dimensión multitudinaria.
El objetivo era concreto: expresar el deseo de los santiagueños de que María Antonia de Paz y Figueroa, Mama Antula, fuera elevada a los altares. Y detrás de esa movilización estuvo el Multimedio. Nuevo Diario y LV11 pusieron su capacidad de convocatoria, su llegada territorial y sus espacios periodísticos al servicio de una causa que creció hasta reunir miles de firmas.
El viaje que llevó las firmas hasta Roma
En diciembre de 2013, don José María Cantos viajó junto a su familia a Roma y participó de una audiencia con el papa Francisco. Allí le entregó el libro con las firmas recolectadas en Santiago del Estero y le trasladó el anhelo de miles de comprovincianos.
La imagen tiene una potencia histórica indiscutible: un santiagueño llevando hasta el corazón de la Iglesia el testimonio de todo un pueblo. Un empresario de medios que usó la enorme capacidad de convocatoria de sus medios no para promocionar una marca ni para obtener un beneficio particular, sino para poner en movimiento una causa profundamente arraigada en la identidad religiosa y cultural de Santiago del Estero.
Aquella campaña no reemplazaba, por supuesto, los procedimientos formales de la Iglesia para una beatificación o una canonización. Esos procesos tienen sus propios tiempos, investigaciones y exigencias. Pero la historia también se construye con gestos. Y aquel fue enorme: permitió transformar una devoción profundamente arraigada en una expresión pública y masiva de voluntad popular.
La canonización y una página que pertenece al periodismo
El 11 de febrero de 2024, el papa Francisco la proclamó santa en la Basílica de San Pedro, convirtiéndola en la primera santa argentina. Ese día Santiago del Estero celebró la culminación de una historia que había comenzado siglos antes.
Pero dentro de esa historia mayor existe también una página que pertenece al periodismo, a la participación ciudadana y a la memoria de esta provincia. Once años antes de la canonización, el Multimedio Nuevo Diario–LV11 había convocado a miles de santiagueños a poner su firma detrás de Mama Antula.
La idea fue de don José María Cantos. El Multimedio la convirtió en campaña.
Y finalmente Cantos llevó esas adhesiones hasta el Vaticano y las puso en manos de Francisco. Antes de la beatificación. Antes de la canonización. Antes de que el mundo hablara de la primera santa argentina.
Santiago del Estero ya había hablado. Lo había hecho con miles de firmas. Y esa voz colectiva había llegado hasta Roma. Esa fue la epopeya popular de "Una Beata para los Santiagueños".