Miles de peregrinos en Chimpay: el obispo puso el foco en los que más sufren
El obispo Laxague dedicó su homilía a los desocupados, los enfermos y las familias endeudadas, y dejó una consigna que resume el legado del Santo de la Patagonia.
Miles de peregrinos de todo el país y de Chile se congregaron en Chimpay para la Misa Central por el 140° aniversario del nacimiento de Ceferino Namuncurá. La celebración, encabezada por el obispo Esteban Laxague, se convirtió en un espacio de fe y encuentro en torno al Santo de la Patagonia.
Durante la homilía, el prelado puso el acento en las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad y convocó a no permanecer indiferentes ante esos dolores. Elevó una oración por los desocupados, los jubilados con ingresos insuficientes, los enfermos y las familias golpeadas por la violencia, las adicciones y el endeudamiento.
Tampoco olvidó a los jóvenes que viven en soledad, angustia o exclusión, y a quienes están atrapados por las adicciones. En ese marco, llamó a toda la sociedad a acompañar a quienes sufren en silencio.
Un llamado al compromiso
Laxague también reclamó una sociedad con mayor justicia, políticas públicas inteligentes y una lucha firme contra la corrupción, con especial atención a la prevención para proteger a niños y adolescentes.
Otro de los ejes de su mensaje fue el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios. El obispo se preguntó por qué siguen postergándose respuestas que permitan integrar plenamente a quienes forman parte de esta tierra.
La figura de Jesús y su invitación a seguir el camino de la cruz también estuvieron presentes, junto al ejemplo de Ceferino Namuncurá. "La vida es hermosa cuando uno la hace para los demás", fue una de las frases que resonaron durante la celebración.
El obispo instó a dejar de observar la realidad desde lejos y a asumir un compromiso concreto con el prójimo. "Mirada atenta, corazón sensible, manos solidarias", sintetizó, en una consigna que resume el legado del Santo de la Patagonia.
En una jornada histórica para Chimpay, la celebración volvió a poner en primer plano una figura que sigue convocando a miles de personas. El mensaje de Ceferino dejó una invitación clara: no vivir para acumular, sino aprender a entregar parte de nuestra vida por los demás, renovando la esperanza y trabajando por una sociedad con más amor, fraternidad, justicia y paz.