¿Qué tres pasajes del Nuevo Testamento eligió el Presidente para explicar el ajuste y la pelea contra el populismo frente a 2.500 fieles en Neuquén?
Ante unas 2.500 personas que colmaron el templo de J. J. Lastra 3100, el presidente Javier Milei dejó de lado las cifras y los gráficos para explicar su programa económico. En la inauguración del nuevo auditorio de la Iglesia Jesús es Rey, en Neuquén, eligió tres parábolas del Nuevo Testamento y trazó un paralelo entre la fe cristiana y su mirada sobre el Estado, la deuda pública y el populismo.
El lenguaje bíblico no es una novedad en la retórica presidencial: las referencias religiosas acompañan a Milei desde la campaña. Sin embargo, en el marco del Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, esa estrategia discursiva alcanzó su versión más elaborada.
La tentación en el desierto: el pan de piedra y la emisión
El primer relato que evocó el mandatario fue la tentación de Jesús en el desierto, narrada en Mateo 4. Según el texto, después de cuarenta días de ayuno, el diablo le propuso tres soluciones inmediatas: convertir piedras en pan para calmar el hambre, arrojarse desde el pináculo del templo para demostrar su poder y quedarse con todos los reinos del mundo a cambio de un acto de adoración. Jesús rechazó los tres atajos y respondió citando las Escrituras.
Milei trasladó esa estructura a los gobiernos populistas. La promesa de bienestar inmediato —el pan de piedra— equivaldría, en su lectura, a la emisión monetaria. "Los gobiernos populistas emiten dinero para intentar cumplir con sus promesas imposibles y ganar poder en el proceso", afirmó. El desenlace, según el Presidente, no es la prosperidad prometida sino la inflación: un espejismo que se disipa y deja a una sociedad empobrecida y sin horizonte.
La puerta estrecha: el ajuste frente a las promesas fáciles
El segundo pasaje pertenece al Sermón del Monte, en Mateo 7:13-14, donde Jesús contrapone dos caminos. La puerta ancha y espaciosa es la que elige la mayoría y conduce a la destrucción; la puerta estrecha es exigente, angosta, y pocos la encuentran, pero lleva a la vida.
La enseñanza bíblica apunta a que no alcanza con una observancia superficial: el camino verdadero implica una transformación del corazón y no solo del comportamiento externo. Es un sendero que puede traer incomprensión y dificultades —la palabra griega original, "thlibo", remite a presión y persecución— pero que sostiene a quien lo recorre.
Milei aplicó esa imagen a su gestión. "No creemos en soluciones fáciles. No creemos en combatir el populismo con más populismo", sostuvo. El camino ancho, en su interpretación, son las promesas electorales sencillas; el estrecho, el ajuste fiscal y el equilibrio presupuestario. "No es justo que el Estado gaste más de lo que recauda y le pase la factura a las siguientes generaciones con deuda o a los más vulnerables con inflación", agregó.
La casa sobre la roca: los cimientos del "siglo de oro"
Para el cierre, el Presidente recurrió a la parábola de los dos cimientos, también al final del Sermón del Monte, en Mateo 7:24-29. Jesús compara a quien escucha y practica sus palabras con un hombre que construye su casa sobre la roca: cuando llegan las lluvias y los vientos, la estructura resiste. Quien oye pero no actúa edifica sobre arena y, ante la misma tormenta, su casa se derrumba.
El mensaje central del pasaje es que la diferencia entre ambas construcciones no está en lo que se ve por fuera, sino en los cimientos, en lo que hay debajo. La obediencia es la prueba de una fe auténtica.
Milei se apropió de esa imagen para describir su proyecto de país. "Hoy, desde nuestro gobierno, estamos construyendo un edificio pensado para durar décadas. Estamos sentando las bases para el siglo de oro de la Argentina", afirmó. Y cerró con una cita directa de la parábola: "Esa es la Argentina que queremos construir, un país fundado sobre la roca de la justicia, la responsabilidad y el esfuerzo".