Milei dice que la economía crece pero no se mide bien: qué dicen las encuestas que lo incomodan

Milei dice que la economía crece pero que los números no la miden bien. Las encuestas que acaban de conocerse muestran otra cosa: un 61% de desaprobación y un malestar que crece. El dato que preocupa de cara a las elecciones.

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Milei dice que la economía crece pero no se mide bien: qué dicen las encuestas que lo incomodan
Milei dice que la economía crece pero no se mide bien: qué dicen las encuestas que lo incomodan

El presidente Javier Milei sostiene que la economía argentina crece a un ritmo que las estadísticas no logran capturar. Sin embargo, una serie de números oficiales y privados publicados en las últimas semanas muestran lo contrario: la actividad retrocede, la pobreza sube y la desaprobación de su gestión supera el 60 por ciento.

La semana pasada, en una entrevista, Milei intentó explicar por qué los datos no reflejan lo que, según él, ocurre en la economía real. "Como la economía está teniendo tantos cambios estructurales, los ponderadores desestacionalizados están arrojando cualquier cosa", dijo. La frase, críptica, apunta a una idea de fondo: que las reformas que impulsa su Gobierno distorsionan las mediciones.

Pero los indicadores que se conocieron en esos mismos días van en la dirección opuesta. La pobreza saltó 14 por ciento en el segundo trimestre, la producción industrial cayó casi 5 por ciento anual, el EMAE mensual del INDEC retrocedió cerca de 3 por ciento, las ventas en supermercados bajaron más de 2 por ciento y el PBI se contrajo 0,6 por ciento en el segundo trimestre.

Lejos de ser un problema técnico, esos números coinciden con lo que la gente dice sentir. Y ahí aparece el dato que abre una incógnita de cara a las elecciones presidenciales del año que viene.

La desconexión con los votantes

Decenas de encuestadoras publicaron en las últimas semanas sus mediciones de aprobación de gestión. El promedio es contundente: más del 60 por ciento desaprueba al Gobierno y menos del 40 por ciento lo aprueba.

Una de esas encuestas es la de QSocial, consultora dirigida técnicamente por Lucas Klobovs, ex Poliarquía. Según ese trabajo, el 61 por ciento desaprueba la gestión y el 35 por ciento la aprueba. Las curvas, además, se muestran estancadas desde mediados de año.

Para Klobovs, existe una "desconexión" entre los autoelogios de Milei a su plan económico y lo que percibe la sociedad. "El gran mérito de Milei en 2023 fue conectar con un clima de época particular en Argentina: enojo y bronca con la política. Así nació la 'lucha contra la casta'. Hoy esa conexión se resquebraja", analiza.

El antecedente kirchnerista y el fantasma del INDEC

El paralelismo con el final del mandato de Cristina Kirchner es inevitable. También ella se aferró a un "modelo" que elogiaba mientras la inflación se comía los ingresos de sus propios votantes. El INDEC de Guillermo Moreno ya no podía disimular la realidad, y el Gobierno kirchnerista llegó al extremo de prohibir la medición de la pobreza. Axel Kicillof, entonces ministro de Economía, justificaba ante las cámaras que "medir la pobreza es estigmatizante".

La primera medición que reconstruyó el Gobierno de Mauricio Macri en 2016, con Marco Lavagna al frente del instituto estadístico, arrojó 32 por ciento: un número similar al actual.

La credibilidad de la inflación oficial también está en duda. Según la consultora Zentrix, del economista Claudio Montiel, la mayoría de los argentinos desconfía de la exactitud del IPC y percibe que los precios subieron mucho más de lo que informa el INDEC. Ese nivel de desconfianza casi calcado al de desaprobación de la gestión de Milei.

La pelea por los "ponderadores"

En febrero, Milei decidió enterrar el nuevo IPC que había elaborado el INDEC de Lavagna. Ese índice, que ya había empezado a medir precios con una ponderación más actualizada y realista de productos y servicios, iba a publicar su primera medición ese mes. El Presidente optó a último momento por seguir usando el viejo "ponderador", que tiene el triste récord de ser el más antiguo y desactualizado del mundo.

El nuevo IPC, previsiblemente, daba una inflación más alta que el viejo, porque reflejaba con más fidelidad el peso de los servicios en el bolsillo de los argentinos.

La medición de la pobreza depende directamente de cómo se midan los precios. Si el IPC calcula productos que ya no existen —como el alquiler de VHS— y no contempla servicios esenciales —como el abono a Internet—, la pobreza termina subestimada. Hoy los servicios pesan mucho más en el gasto de las familias que los productos, pero el índice oficial sigue priorizando a estos últimos.

El riesgo país y las elecciones

La "desconexión" entre el Gobierno y sus votantes explica mejor la suba del riesgo país por encima de los 600 puntos que la posibilidad de que Milei defaultee bonos en dólares. El mercado está incorporando las chances de que el Presidente no logre reconectar con su electorado en los comicios del año que viene y que vuelva el kirchnerismo.

El drama de los endeudados

Otra grieta profunda con su propio electorado es la falta de respuesta al drama de los endeudados. Según QSocial, el 80 por ciento de los argentinos tiene alguna deuda, y solo el 9 por ciento corresponde a una hipoteca o prenda, como ocurre en cualquier economía sana. La gran mayoría pidió plata a familiares o amigos, se endeudó con una app, debe impuestos o refinancia la tarjeta. Muchos se endeudan para comprar comida o cubrir necesidades básicas.

La desconexión se agravó cuando Milei los descalificó: dijo que nadie "les puso una pistola en la cabeza para endeudarse". Sin embargo, según Zentrix, casi un tercio de los propios votantes de Milei en la segunda vuelta de 2023 tiene serias dificultades para pagar sus deudas o ya entró en default.

El esquema económico del Gobierno busca la estabilidad "anclando" el precio del dólar a costa de ofrecer tasas altísimas para que los pesos no se escapen al billete verde. Ese mecanismo ya llevó a más de seis millones de argentinos a entrar en mora y es el origen de que se hable de recesión con inflación: el peor escenario posible para reconectar con el electorado a un año de las elecciones, mientras el Presidente sigue insistiendo en que los "ponderadores" miden mal el fuerte crecimiento de la economía.

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