Milei celebró el guiño de Trump por Malvinas, pero su canciller salió a frenarlo
El presidente lo festejó como un triunfo histórico. Pero horas antes, su propio ministro lo había desactivado con una frase que dejó en evidencia la interna.
Mientras Javier Milei celebraba la advertencia de Donald Trump a Gran Bretaña por Malvinas, su canciller, Gerardo Quirno, salió a quitarle dramatismo. La diferencia de posturas quedó expuesta esta semana y reavivó las dudas sobre la coordinación del oficialismo en un tema sensible para la opinión pública.
El presidente vio en las declaraciones del mandatario estadounidense una oportunidad para capitalizar el sentimiento nacionalista. “Ayer pasó algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”, dijo Milei, y adelantó que el tema se trataría en la reunión de gabinete y luego lo desarrollaría en una cadena nacional, prevista para el jueves a la noche.
Horas antes, el canciller había sido mucho más cauto. “No podemos depender de nadie. Tenemos claro que la solución es diplomática y tenemos que hacer los deberes para aumentar nuestras chances de que el reclamo sea escuchado”, sostuvo Quirno, y agregó: “Lo que haga Trump por Inglaterra será Trump por Inglaterra. Acá no hay un triángulo mágico donde estamos hablando en estos términos”.
La amenaza de Trump y el riesgo para la Argentina
Trump condicionó el respaldo histórico de Estados Unidos a la posición británica sobre las islas a un mayor gasto en defensa por parte del Reino Unido y a su colaboración con las operaciones militares de la OTAN, especialmente en Medio Oriente. La advertencia generó expectativas en el oficialismo, pero también lecturas más pesimistas.
El análisis de Quirno sugiere que los efectos de esta ofensiva son inciertos y podrían ser contraproducentes: si los británicos se sienten amenazados, difícilmente se muestren más flexibles ante los reclamos argentinos; y si aumentan su presupuesto militar, nada garantiza que no refuercen también su presencia en Malvinas. Además, una doctrina más agresiva dentro de la OTAN podría endurecer la postura británica en temas como pesca y petróleo.
El episodio se suma a otras señales de descoordinación en el Gobierno. Días atrás, mientras Milei pedía a sus legisladores no ceder ante las críticas de la oposición, el ministro de Economía, Luis Caputo, impulsaba un crédito hipotecario con fondos de la ANSES, y la Secretaría de Trabajo proponía un salario mínimo garantizado para los convenios, en sintonía con los reclamos sindicales tras el fracaso del Consejo del Salario.
Hasta ahora, esas diferencias podían explicarse como una división de tareas: el presidente disciplinaba a su tropa y los funcionarios atendían la urgencia social. Pero la contradicción sobre Malvinas, en un tema tan sensible, dejó al descubierto una grieta difícil de justificar con una estrategia coordinada.
Milei busca remontar su desventaja en temas caros al nacionalismo frente a la oposición peronista y a otros adversarios, como Victoria Villarruel. Pero el precio de sus declaraciones puede ser alto si la realidad o sus propios ministros lo desmienten, como ocurrió esta semana.