Milei avanza sin pausa: el cierre del PEVI y el ajuste del INTA que nadie vio venir
El Gobierno cierra el PEVI y avanza con el ajuste del INTA: retiros voluntarios, cierre de dependencias y venta de inmuebles. Productores celebran, mientras la oposición habla de abandono productivo.
Detrás de los grandes titulares, el Gobierno está tomando decisiones trascendentales con impacto en la agroindustria, más intensas que en cualquier otro momento de la gestión. La ideología libertaria de Javier Milei apunta a minimizar regulaciones e intervenciones estatales, y esta semana se materializó con el cierre del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI).
¿Qué pasó con el PEVI?
La medida generó heridas en la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), que la criticó abiertamente. Sin embargo, bodegueros y productores celebraron que ya no tendrán que aportar un porcentaje de las ventas de vinos, mostos y pasas de uva para financiar esos mecanismos de promoción. La decisión se alinea con la filosofía rothbardiana del presidente, que busca eliminar la burocracia y apostar a los incentivos del sector privado.
El INTA en la mira
En paralelo, el oficialismo también apunta al INTA. Aunque un DNU fue rechazado en el Congreso y la Justicia Federal falló en contra, el renovado Consejo Directivo del Instituto (integrado por entidades técnicas, la mesa de enlace y universidades) avaló el plan de retiros voluntarios de personal de planta permanente. Apuntan a reducir un 25% de los empleos (1500 de un total de 6000), cerrar algunas dependencias y vender inmuebles.
El Partido Justicialista viene cuestionando ese rumbo con comunicados, pero advierten que seguirán la discusión en el Congreso. El gobierno bonaerense de Axel Kicillof le pidió a Milei que le traspase las tierras del INTA que considera “innecesarias” para que sigan siendo productivas bajo administración pública provincial.
Críticas de la oposición
La secretaría de Asuntos Agrarios del PJ, coordinada por el ministro Julián Dominguez, cuestionó la eliminación del aporte estatal que sostenía la promoción vitivinícola. Habló de “abandono productivo” a productores, cooperativas y economías regionales. Dominguez planteó que “el recorte no es técnico sino parte de un modelo que desmantela herramientas construidas durante décadas”.
También difundieron un anteproyecto de ley para rediseñar el INTA hacia la “cuarta revolución” del agro, con foco en inteligencia artificial, biotecnología y gestión de datos, como una alternativa al ajuste que propone el oficialismo.