Mientras Nación recorta fondos, Neuquén se convierte en la provincia que más crece
¿Cómo hace Neuquén para crecer mientras recibe menos fondos de Nación? La receta de Figueroa que está dando que hablar.
Neuquén recibe menos transferencias de Nación pero sigue siendo la provincia que más crece. Un informe del IERAL revela que los aportes nacionales cayeron 13% en los últimos tres años, pero la economía neuquina no se detiene: genera empleo, atrae población y avanza hacia la exportación de GNL.
La paradoja es evidente: mientras el Gobierno nacional reduce los envíos de fondos a las provincias, Neuquén lidera el desarrollo del país. Según el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), con datos del INDEC, entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, las transferencias nacionales a las provincias cayeron en promedio un 18%. Neuquén recibió un 13% menos, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue la única que logró un incremento (3%), y Mendoza sufrió la mayor caída, con un 30%.
¿Cómo se explica el crecimiento neuquino?
La clave no está en cuánto recibe la provincia, sino en cómo administra lo que genera. El gobernador Rolando Figueroa, en el poder desde diciembre de 2023, impulsó un modelo centrado en acelerar Vaca Muerta, ordenar las cuentas públicas y transformar los recursos en inversión. Sin embargo, hay una contradicción que no pasa desapercibida: de cada barril de petróleo, solo el 13% queda en Neuquén, mientras que el 17% va al Estado nacional y otro 10% se reparte entre las demás provincias. La provincia que produce gran parte de la energía que mueve al país no es la que más se beneficia de esa renta.
A pesar de eso, el dinamismo económico neuquino es histórico. Mientras el consumo en supermercados se desploma a nivel nacional, en Neuquén las ventas encabezan los indicadores. El Banco Provincia del Neuquén (BPN) impulsa el crédito personal y la provincia reactiva los planes de vivienda. Además, ante el retiro del Gobierno nacional de la obra pública, Neuquén sostiene y amplía la construcción de rutas, escuelas y otras obras estratégicas, fortaleciendo los sistemas de salud y seguridad. No es una economía que espera: es una economía que invierte y se mueve.
Obras que marcan la diferencia
Los números de infraestructura explican esta decisión. “Hoy estamos haciendo en Neuquén 1.000 kilómetros de rutas y estamos repavimentando otros 650”, señaló Figueroa, y destacó: “En toda la historia de la provincia del Neuquén existen 1.000 kilómetros de ruta y estamos haciendo lo mismo en cuatro años”. El esfuerzo también alcanza la educación: “Estamos haciendo 100.000 metros cuadrados de escuelas y 65.000 de esos metros cuadrados son de escuelas técnicas, con diez nuevas escuelas técnicas”, agregó el gobernador.
El resultado de este proceso se refleja en un indicador contundente: la gente elige Neuquén para vivir. Según datos del Gobierno nacional, alrededor de 70 personas por día realizan un cambio de domicilio hacia la provincia. Detrás de esa cifra hay familias, trabajadores, profesionales y jóvenes que ven en Neuquén una oportunidad para construir su futuro. Cuando una provincia atrae población en medio de un escenario nacional recesivo, algo está funcionando. Y ese algo no es casualidad: es desarrollo, empleo, inversión y expectativas.
Todavía falta mucho, por supuesto. Neuquén necesita más infraestructura, más viviendas, más servicios y una distribución de los recursos nacionales acorde con lo que aporta al país. Pero la dirección está clara. Figueroa no solo aceleró el desarrollo de Vaca Muerta: está construyendo las condiciones para que Neuquén dé el próximo gran salto y se convierta en una potencia exportadora de gas natural licuado (GNL). La provincia recibe menos de Nación, pero produce más, invierte más y crece más. Esa es, quizás, la mejor evidencia de que el modelo neuquino no depende de lo que le concedan desde Buenos Aires, sino de la capacidad de transformar sus propios recursos en futuro.