Mercado del Puerto al borde del colapso: "Si no hay cambios, habrá que cerrar"
El Mercado del Puerto de Formosa está en terapia intensiva: más de la mitad de los locales vacíos, impuestos que asfixian y una gerencia que ya puso plata de su bolsillo durante un año. ¿Alcanzará un cambio para evitar el cierre definitivo?
El icónico Mercado del Puerto de Formosa enfrenta su peor crisis. Más de la mitad de sus locales están vacíos y la gerencia advierte que llevan más de un año poniendo dinero de su bolsillo para mantenerlo abierto. La combinación de caída del consumo, impuestos "insoportables" y el boom de las compras por internet ponen en jaque a este histórico paseo de compras.
En una entrevista con el programa "Algo Está Pasando" (FM VLU 88.5), el gerente Javier Shattner reveló datos alarmantes: de los 80 puestos disponibles, solo funcionan entre 30 y 35. La zona, que solía ser un imán de clientes, hoy sufre una "sequedad" de público. "El mercadito paraguayo dejó de tener el tránsito que tenía antes", explicó.
¿Qué pasó con los clientes?
El consumo migró a lo digital. Según Shattner, muchos puesteros "usan el puesto para entregar mercadería" vendida por internet. El espacio físico perdió su razón de ser como vidriera. A esto se suma un desplome del poder adquisitivo: "La plata no le alcanza a nadie", sentenció.
El rubro también cambió. Ya no domina la ropa: ahora "hay una gran mayoría de celulares", y apenas una peluquería. El interés por instalarse es mínimo.
El peso de los impuestos
Si bien el canon diario incluye expensas, limpieza y luz, el verdadero problema son los tributos. "La sumatoria de todos los impuestos es insoportable", afirmó Shattner. Eso obligó a la empresa a cubrir el déficit mes a mes con capital propio. "Estamos aportando capital desde hace bastante más de un año", confirmó. Y lanzó una advertencia: "Si no hay cambios, habrá que cerrar".
El éxodo hacia otras zonas
El análisis de los periodistas Fernando y Daniel sumó otro factor: la descentralización comercial. Durante la pandemia se consolidaron nuevas arterias como las avenidas Italia, Néstor Kirchner y la zona norte, alejando a los vecinos del centro histórico. El Mercado del Puerto quedó atrapado entre la recesión, la tecnología, la presión fiscal y un mapa comercial que ya no pasa por sus puertas.