Mauricio Cabrera es uno de los comerciantes que decoró su local en la Arístides para recibir a la marea de disfraces. Lo que le dejó la noche a fin de mes...
La avenida Arístides Villanueva se convirtió el jueves en un escenario a cielo abierto y, según los números que difundió la Ciudad de Mendoza, más de 20 mil personas —entre vecinos, visitantes y turistas— pasaron por una noche que combinó música, arte, gastronomía y propuestas para todas las edades a lo largo de varias cuadras.
La movida la organizó el municipio junto a los comerciantes de la zona y dejó un resultado económico que llamó la atención: cerca de $250 millones en ventas estimadas, con la gastronomía como principal beneficiada.
Para el sector, el timing no fue un detalle menor. “Es más que un respiro ahora que estamos justo a fin de mes”, sostuvo Mauricio Cabrera, referente de los comerciantes de la avenida. Además, entre 38 y 40 locales se sumaron a la propuesta decorando sus vidrieras para cambiar la experiencia de compra.
Una celebración que los mendocinos ya sienten propia
El intendente Ulpiano Suarez recorrió la avenida, se sacó fotos con la gente y repartió dulces y saludos. Puso el acento en la convocatoria y en el impacto positivo para los comercios, a los que señaló como los verdaderos impulsores de la iniciativa que el municipio acompaña.
Yamila Meljim, secretaria de Desarrollo Económico y Turismo, remarcó que se trata de la segunda edición y del segundo año de trabajo conjunto con el sector privado. Según explicó, es una activación comercial que genera desarrollo económico y una celebración que los mendocinos están incorporando como propia.
DJs, flashmob y un “Thriller” de zombies
La música arrancó por la tarde y se extendió hasta la medianoche, con DJs distribuidos en distintos sectores. Aka Delicia y Demon Noise abrieron el primer tramo, VIKO se instaló en la segunda cuadra y Renzo Lorca animó el tramo entre Olascoaga y Martínez de Rozas.
Uno de los momentos más celebrados fue el flashmob, con cuatro intervenciones artísticas por cuadra que terminaron en el escenario de la tercera. A eso se sumó el Ballet Contemporáneo de la Ciudad, que bailó “Thriller” caracterizado de zombies.
De Chucky a las calabazas: los disfraces se llevaron la noche
Desde temprano desfilaron bebés disfrazados de Chucky, power rangers, calabazas, brujas y payasos por una avenida que se fue colmando con un recambio constante de público. El entusiasmo no quedó solo en los más chicos: padres, madres y abuelos también se sumaron a la temática, y una zona habitualmente asociada a la noche juvenil se pareció más a un paseo familiar.
Hubo pasarela infantil y una competencia de cosplay con 60 participantes. El primer premio, de $250.000, fue para Abril Kaslana, que interpretó a Sparkle. El segundo, de $150.000, quedó para Bufoneer con Arlequín, y el tercero, de $100.000, para Waltokid con el Gato ensombrerado. Los premios los aportaron los comerciantes.
Videojuegos, feria y cine de terror
La propuesta incluyó un espacio de videojuegos con PlayStation, un juego de golpes con box de Speed, foodtrucks y stands de comida, zonas de descanso y atriles de pintura para los chicos.
Una feria de 30 puestos ofreció productos temáticos y artículos de la economía social, con máscaras, disfraces y maquillaje para quienes llegaron sin su look. El Banco de Alimentos sumó una acción solidaria con intercambio de cajas de leche por consumiciones, y el Cine Móvil proyectó cortometrajes de terror.

