Mendoza prueba aulas con chicos de distintos grados: la letra chica que define quiénes entran

Mendoza aprobó un formato de primaria que mezcla grados en una misma aula y que, según la resolución, alcanza a chicos con trayectorias complicadas. El texto oficial esconde la condición que muchos padres van a querer conocer antes de anotar a sus hijos.

· 4 min de lectura
Mendoza prueba aulas con chicos de distintos grados: la letra chica que define quiénes entran
Mendoza prueba aulas con chicos de distintos grados: la letra chica que define quiénes entran

La Dirección General de Escuelas de Mendoza dio luz verde a un experimento que cambiará la forma de dar clases en un colegio de Capital: chicos de distintos grados compartirán la misma aula, con dos docentes por grupo y un plan de aprendizaje hecho a medida para cada uno. El programa se llama Formatos Escolares Flexibles y arrancará a pleno en el ciclo lectivo 2027.

La Resolución 6951/2026, firmada el 20 de octubre y publicada este jueves en el Boletín Oficial provincial, le puso el marco legal a la iniciativa. La experiencia tendrá una proyección de siete años y, por ahora, no toca el resto del sistema primario mendocino.

Una sola escuela, un universo aparte

El piloto quedará acotado al servicio externo de la Escuela 8-448 Eva Perón, que convive con la oferta educativa habitual del establecimiento. No se trata de un cambio general: es una prueba controlada dentro de una institución puntual.

La organización de los estudiantes será uno de los puntos más llamativos. Habrá tres agrupamientos que mezclarán grados: primero, segundo y tercero por un lado; cuarto y quinto por otro; y sexto y séptimo en el último. Aunque trabajen juntos, cada alumno seguirá inscripto en su grado y deberá cumplir con los aprendizajes que le corresponden.

Cómo será la rutina

El proyecto funcionará en los turnos mañana y tarde, con un tope de 45 estudiantes por turno. En total, la capacidad será de hasta 90 alumnos. Cada grupo tendrá una pareja pedagógica: un docente de educación común y otro de educación especial, más el respaldo de un docente en cambio de funciones con perfil pedagógico.

La jornada será de cuatro horas, repartidas en bloques de actividades de entre 60 y 90 minutos.

Para quiénes está pensado

El formato apunta a chicos cuyas trayectorias escolares se complican o se interrumpen por distintas razones: discapacidad, autismo, dificultades de aprendizaje, enfermedades que obligan a ausencias prolongadas o recorridos escolares cortados. También incluye a estudiantes con capacidades sobresalientes y a quienes faltan seguido por compromisos deportivos, artísticos o científicos.

Para atender esas diferencias, la escuela armará Planes Individuales de Progreso con objetivos, estrategias de enseñanza, apoyos y plazos de revisión. Un dato clave: no hará falta tener el Certificado Único de Discapacidad ni presentar un diagnóstico médico para acceder a los apoyos pedagógicos.

Espacios que se reinventan

El aula tradicional también se modifica. Habrá sectores para trabajo individual, otros para actividades colectivas y una Sala de Usos Múltiples y Regulación, pensada para ejercicios corporales, tareas compartidas y momentos en los que haga falta bajar los estímulos sonoros o visuales. El objetivo es facilitar la participación de chicos con distintas necesidades sensoriales y emocionales.

Además se prevén encuentros colaborativos entre estudiantes con y sin discapacidad: juegos, experiencias científicas, expresiones artísticas y trabajos con la naturaleza. La participación será voluntaria, rotativa y con conocimiento previo de las familias.

Cómo se entra

Los alumnos que hoy asisten al servicio externo conservarán su continuidad. Las vacantes que queden se definirán según la disponibilidad por grado, turno y capacidad de acompañamiento de cada grupo. La preinscripción incluirá entrevistas con las familias para conocer las necesidades educativas, pero esas instancias no serán exámenes de ingreso ni diagnósticos clínicos.

El calendario y la evaluación

La puesta en marcha tendrá etapas. Entre octubre y diciembre de 2026 se acondicionarán las instalaciones, se organizarán los equipos docentes y se caracterizarán las trayectorias escolares. En febrero de 2027 se terminarán los preparativos para arrancar con la nueva modalidad al inicio de clases.

La experiencia se extenderá hasta 2033, pero su continuidad dependerá de evaluaciones anuales. La DGE medirá resultados de aprendizaje, asistencia, participación, autonomía y bienestar de los estudiantes. Con esos datos deberá decidir si mantiene, modifica o interrumpe el programa y, al final del período, evaluar si lo replica en otras escuelas de Mendoza.

Más para leer

La Aduana subasta 51 bicis secuestradas: una Pinarello sale desde un precio que sorprende
Sociedad
Luján de Cuyo ya eligió a sus dos primeras reinas: quiénes son y qué distritos representan
Sociedad
Mendoza abre la primera tecnicatura en cannabis del país: quiénes podrán anotarse
Sociedad
San Rafael le puso plazo a la Provincia para limpiar los canales: si no, paga el municipio
Sociedad
Rindieron Lengua y Matemática para entrar a la UNCuyo: quiénes ya tienen su lugar y cuándo se sabrá el resto
Sociedad
500 estudiantes mendocinos mostraron sus productos: qué hay detrás de las cooperativas escolares
Sociedad