Mendoza se quedó con el primer puesto del país en horas de matemática en los profesorados de primaria. Pero adentro de esa carga horaria hay una diferencia entre dos tipos de materias que el informe pone bajo la lupa.
Mendoza tiene el porcentaje más alto del país en horas dedicadas a Matemática dentro de los profesorados de primaria: 12,7% de la carga horaria. Lo revela un informe de Argentinos por la Educación que, sin embargo, pone el foco en un reparto interno que despierta dudas.
El documento se llama De aprender a enseñar matemática: cómo se forman los docentes de escuela primaria y lo firmaron Tomás Besada y Martín Nistal. Para armarlo se revisaron los planes de las 24 jurisdicciones, mirando cuántas horas van a la disciplina, cómo se dividen entre contenidos y didáctica y qué capacitación reciben los maestros que ya están frente al aula.
El mapa nacional: dónde queda Mendoza
Con ese 12,7%, la provincia se ubica arriba de Misiones (10,7%) y La Rioja (10,2%). Del otro lado de la tabla aparecen Santiago del Estero (5,6%), Salta (6,4%) y Entre Ríos (7,1%).
El promedio del país es bastante más bajo: Matemática ocupa el 8,8% de las horas de los profesorados de primaria, que rondan las 2.721 horas reloj. Y en casi todas las provincias las materias de didáctica pesan más que las de contenido específico.
La letra chica de ese primer puesto
En los profesorados mendocinos hay 256 horas de didáctica de la Matemática, es decir, orientadas a cómo enseñarla. Las horas dedicadas puntualmente a los contenidos disciplinares son 107.
El informe no interpreta ese desbalance como un error automático. Los especialistas consultados remarcan que un docente necesita las dos cosas: manejar los conceptos y entender cómo aprenden los chicos, detectar los errores que se repiten y armar estrategias para las dificultades.
La cantidad de horas, por sí sola, no dice nada sobre la calidad de un profesorado. Sí funciona como termómetro de qué lugar ocupa la disciplina en la formación de los futuros maestros.
Los resultados que explican la urgencia
El contexto apremia. Según las pruebas Aprender 2025 citadas en el estudio, el 45% de los alumnos de sexto grado no llegó a un nivel satisfactorio en Matemática.
La brecha por nivel socioeconómico es ancha: entre los chicos del quintil de mayores ingresos, el 73% alcanzó niveles satisfactorios o avanzados. Entre los del quintil más bajo, el 43%.
En las evaluaciones internacionales el panorama no mejora. Los datos de PISA 2025 que recoge el informe indican que apenas el 24% de los adolescentes argentinos de 15 años llegó al menos al nivel básico en Matemática.
La formación inicial de los maestros aparece entonces como una pata a revisar, aunque no la única. También inciden las condiciones en que se enseña, las desigualdades sociales y las oportunidades de capacitación.
Uno de cada tres maestros no se capacitó
El aprendizaje no termina con el título. Pero Aprender 2025 muestra que el 32,5% de los docentes de sexto grado no hizo ninguna capacitación en enseñanza de Matemática en los tres años previos. El 67,5% restante sí pasó por alguna instancia de formación continua.
El dato varía fuerte según la provincia: Formosa roza el 90% de participación, mientras que Santa Fe no llega al 50%.
Los especialistas coinciden en que hay que reforzar la formación inicial y la actualización profesional. Y advierten que sumar recursos o retocar planes de estudio no alcanza si los docentes no pueden dar clases en condiciones adecuadas.
El problema de fondo: faltan profesores
A todo esto se le suma un inconveniente que Mendoza ya conoce: la escasez de docentes en áreas puntuales como Matemática, Física y Química.
La provincia lanzó becas e incentivos para fomentar la formación y la incorporación de profesionales en esas materias. Cubrir esos espacios curriculares se vuelve cuesta arriba para un sistema que, al mismo tiempo, debe mejorar los aprendizajes y asegurar que haya alguien disponible para dar la clase.
El informe se concentra en los profesorados de primaria, mientras que la falta de docentes señalada también toca a la secundaria. Ambos frentes apuntan a la misma necesidad: fortalecer la formación y la disponibilidad de docentes especializados.