Mendoza en alerta: el plan con sensores que busca anticipar aluviones en la Cordillera

El deshielo en la Cordillera está cambiando el mapa de la alta montaña y enciende las alarmas sobre las lagunas glaciares. Ya hay un plan con sensores para anticipar desbordes, pero el dato que define si Mendoza está preparada no es el que imaginás.

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Mendoza en alerta: el plan con sensores que busca anticipar aluviones en la Cordillera
Mendoza en alerta: el plan con sensores que busca anticipar aluviones en la Cordillera

El retroceso de los glaciares en la Cordillera de los Andes está transformando la alta montaña y multiplicando las lagunas glaciares, cuerpos de agua que pueden desbordarse de forma repentina y liberar grandes volúmenes de agua y sedimentos hacia las zonas ubicadas aguas abajo. Frente a ese escenario, especialistas técnicos en Perú analizan la implementación de sensores de alerta temprana para monitorear en tiempo real estos espejos de agua y detectar cambios que anticipen situaciones de riesgo para poblaciones e infraestructura.

La preocupación volvió a quedar expuesta hace poco en Nepal, donde un colapso de hielo y roca en la zona fronteriza con China provocó una inundación de gran magnitud y reavivó el debate sobre la necesidad de contar con sistemas de alerta temprana en regiones de alta montaña.

Qué herramientas se usarían

La propuesta combina distintos dispositivos para lograr un seguimiento continuo de las condiciones de las lagunas. Entre ellos se encuentran sensores ultrasónicos para medir el nivel del agua, estaciones meteorológicas automáticas y cámaras de alta resolución.

Los equipos pueden transmitir los registros de manera remota, incluso mediante sistemas de comunicación satelital. La información obtenida incluye el nivel del agua y las precipitaciones, además de datos procesados como promedios diarios y acumulados.

El monitoreo permitiría identificar modificaciones en el comportamiento habitual de una laguna y generar avisos ante situaciones que requieran una intervención. La información también podría integrarse a las centrales locales de Protección Civil, de modo que una eventual alerta active con mayor rapidez los protocolos de emergencia.

Por qué una laguna glaciar puede generar un aluvión

El riesgo aparece cuando una gran cantidad de agua acumulada en una zona de alta montaña se libera de manera repentina. Ese volumen puede desplazarse rápidamente por cauces y quebradas, arrastrando sedimentos, rocas y otros materiales.

Entre los factores capaces de provocar una alteración se encuentran el desprendimiento de bloques de hielo, las avalanchas de roca, los movimientos de las laderas y las precipitaciones intensas. También puede producirse una ruptura o pérdida de estabilidad de los depósitos naturales que contienen el agua. Cuando el vaciamiento ocurre de manera súbita, el fenómeno es conocido internacionalmente como GLOF, por sus siglas en inglés (Glacial Lake Outburst Flood).

El antecedente que encendió las alarmas

La problemática no es exclusiva de Argentina. En Perú, el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) identificó más de 500 lagunas glaciares con algún grado de riesgo de desborde, mientras que varias decenas fueron consideradas de peligrosidad crítica.

El organismo peruano aclaró que la implementación de sistemas de alerta temprana no significa que necesariamente vaya a producirse un aluvión, sino que permite contar con herramientas para detectar cambios, anticipar posibles escenarios y proteger a las poblaciones ubicadas en las zonas de influencia.

El caso sirve como antecedente regional frente a una transformación que afecta a distintos sectores de los Andes: el retroceso de los glaciares puede modificar el tamaño y las características de las lagunas asociadas al hielo.

Un desafío también para Mendoza

En Argentina, el seguimiento de la criósfera resulta especialmente relevante para las provincias atravesadas por la Cordillera de los Andes, entre ellas Mendoza, San Juan y las jurisdicciones patagónicas.

Además de contribuir a la prevención de aluviones y otros eventos asociados a la alta montaña, los registros permiten conocer cómo evolucionan las reservas de agua y alimentar modelos científicos sobre el comportamiento futuro de glaciares, lagunas y cuencas.

La incorporación de sensores, cámaras y estaciones meteorológicas apunta así a sumar una herramienta preventiva frente a fenómenos que pueden desarrollarse en lugares de difícil acceso y con poco margen de reacción. El desafío consiste en transformar esas mediciones en información útil para activar alertas con anticipación, fortalecer los sistemas de emergencia y reducir el impacto de posibles eventos sobre las comunidades ubicadas aguas abajo.

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