El edificio de avenida San Martán 22 abre el 31 de octubre con el estudio original del dibujante mendocino. La entrada es gratuita solo hasta el 8 de noviembre y los cupos son limitados: hay que reservar antes de que se agoten.
El próximo sábado 31 de octubre abrirá sus puertas el Espacio Cultural Quino en el histórico edificio de avenida San Martán 22, en la Ciudad de Mendoza. El lugar está dedicado a la vida y la obra de Joaquín Salvador Lavado Tejón, el dibujante mendocino que llevó su humor gráfico por todo el mundo.
Quién fue Quino, el mendocino que se hizo universal
Nacido en Mendoza en 1932, hijo de los inmigrantes andaluces Antonia Tejón y Cesáreo Lavado, Quino fue el menor de tres hermanos. Desde chico el dibujo fue su gran pasión, alentado por su tío Joaquín Tejón, pintor y dibujante profesional que lo introdujo en las artes plásticas.
Terminada la primaria ingresó a la Escuela de Bellas Artes de Mendoza, aunque cuatro años después dejó la formación académica para volcarse de lleno a las historietas. Con 18 años se fue solo a Buenos Aires a buscar oportunidades.
Después de años de dificultades, en 1954 publicó su primera página de humor gráfico en la revista Esto Es. "El día que publiqué mi primera página pasé el momento más feliz de mi vida", recordó tiempo atrás sobre aquel debut. Desde entonces colaboró en publicaciones como Leoplán, TV Guía, Vea y Lea, Rico Tipo, Panorama, Atlántida y Democracia.
En 1957 logró su primera publicación regular en Rico Tipo y al año siguiente empezó a trabajar en gráfica publicitaria. En 1960 se casó con Alicia Colombo y dos años más tarde hizo su primera exposición, en una librería porteña.
El nacimiento de Mafalda
En 1963 apareció Mundo Quino, su primer libro, con prólogo de su amigo, el escritor y humorista Miguel Brascó. Fue justamente Brascó quien lo conectó con una agencia que buscaba un dibujante para una campaña de electrodomésticos de la marca Mansfield. Para esa propuesta Quino creó personajes cuyos nombres debían incluir la inicial de la marca. Así nació Mafalda.
La campaña nunca se concretó, pero el personaje quedó y pronto tomó vida propia. Mafalda apareció por primera vez en 1964 y se transformó en una de las creaciones más reconocidas de la historieta mundial. La nena que cuestionaba al mundo adulto, se preocupaba por la humanidad y rechazaba la sopa cruzó las páginas impresas y las fronteras argentinas: sus tiras se tradujeron a numerosos idiomas y llegaron a lectores de distintas generaciones y culturas.
En 1973 Quino dejó de dibujar nuevas tiras, pero el personaje siguió vigente en la memoria colectiva y fue incorporado a campañas de organismos internacionales como Unicef y la Cruz Roja. Su obra, marcada por la ironía, el humor y la crítica social, mantuvo su capacidad de interpelar a la sociedad y de poner en discusión sus contradicciones.
A lo largo de su carrera el artista también exploró otros formatos, entre ellos la animación, con proyectos en Cuba y España que llevaron sus personajes a la televisión. Recibió numerosos reconocimientos internacionales: en 2014 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en un año en que se celebraron los 50 años de Mafalda y los 60 de su trayectoria en el humor gráfico. También fue distinguido con la Orden Oficial de la Legión de Honor de Francia.
Quino falleció el 30 de septiembre de 2020, un día después de cumplirse 56 años de la primera publicación de Mafalda. Su legado sigue siendo parte fundamental de la cultura argentina y testimonio de una obra que, desde Mendoza, alcanzó proyección universal.
Qué se podrá ver en el Espacio Cultural Quino
Impulsado por la Subsecretaría de Cultura, el espacio funcionará en el histórico edificio de avenida San Martán 22 y podrá visitarse de martes a domingo y feriados, de 9 a 18. La entrada será gratuita hasta el domingo 8 de noviembre. Como los cupos son limitados, hay que obtener las entradas a través de EntradaWeb.com.ar.
El lugar tiene como misión custodiar y promover el legado de Joaquín Salvador Lavado Tejón, preservando su estudio original y creando a partir de él un espacio de reflexión e inspiración. La idea es mantener vivo el espíritu crítico y filosófico de su obra y promover el humor gráfico como un lenguaje accesible, universal y transformador.
La visión del espacio es consolidarse como un lugar inclusivo, accesible y dinámico, donde el humor gráfico y las reflexiones sociales de la obra de Quino sean el eje de un diálogo continuo entre generaciones y actividades. Se busca que artistas, educadores y visitantes en general encuentren allí un punto de partida para explorar su obra, impulsando la reflexión crítica, el espíritu lúdico y la creatividad.