Mendoza cambia las reglas del juego: ya no se podrá plantar cualquier árbol en la calle

¿Sabías que ahora los municipios mendocinos tienen más poder para decidir sobre los árboles? Pero también más obligaciones. Conocé los detalles de la nueva ley que promete cambiar el paisaje urbano.

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Mendoza cambia las reglas del juego: ya no se podrá plantar cualquier árbol en la calle
Mendoza cambia las reglas del juego: ya no se podrá plantar cualquier árbol en la calle

La nueva reglamentación de la Ley de Arbolado Público de Mendoza sacude la gestión urbana: los municipios ganan poder de decisión, el censo se vuelve obligatorio y la reposición de ejemplares trepa a tres por cada uno retirado. ¿Qué significa esto para el paisaje de las ciudades?

Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque, anticipó en Radio Post FM 92.1 los cambios que ya están en marcha. El foco está puesto en reducir la burocracia y planificar el bosque urbano con una mirada de largo plazo, especialmente frente al cambio climático.

Menos trámites, más responsabilidad local

Uno de los ejes centrales es la delegación de facultades a los municipios. Ahora, podrán resolver situaciones sin tener que completar todo el circuito administrativo que antes llegaba hasta la Provincia. "Era una burocracia que tal vez no era necesaria", explicó Haudet, y agregó: "Se le ha delegado la facultad a los municipios para poder actuar, pero con una planificación a 4 años, con un reporte anualizado de las cosas que se hicieron, que se van a hacer".

Sin embargo, la transferencia no implica un cheque en blanco. El arbolado público sigue siendo un recurso natural de dominio provincial, según la Constitución. Los municipios ya podían intervenir ante riesgo inminente de caída, pero ahora esa posibilidad quedó expresamente incorporada a la ley.

El censo, la nueva estrella

La actualización del censo se vuelve obligatoria. Cada municipio deberá registrar los ejemplares existentes y sumar aquellos que no estaban en relevamientos anteriores. "Es muy importante también el censo del arbolado público, algo que ahora de forma obligatoria los municipios tienen la obligación de actualizar esa información", afirmó Haudet. Con esos datos, se podrá decidir con precisión qué árboles necesitan intervención, cuáles se conservan y dónde plantar.

Tres por uno: la regla de reposición

La normativa fija una tasa mínima de reposición de tres árboles por cada ejemplar erradicado. No significa que se planten tres en el mismo lugar, sino que se integran a la planificación general en espacios verdes u otros sectores. Por ejemplo, si un municipio retira 30 ejemplares, deberá plantar al menos 90 nuevos.

Haudet explicó que esta proporción contempla las pérdidas naturales: "Muchas veces se mueren, entonces la intención es que se vayan cubriendo los nichos existentes". El objetivo es que la cobertura vegetal no se reduzca y el patrimonio forestal de Mendoza se mantenga.

¿Qué especies se elegirán?

No todos los espacios urbanos requieren el mismo tipo de árbol. La elección dependerá del lugar disponible, la infraestructura, las acequias y el servicio ambiental buscado. Frente al cambio climático, se priorizarán especies de bajo requerimiento hídrico y mantenimiento, pero sin caer en la monocultura. "No es que vamos a poner moreras por todos lados, no es la intención, pero sí hacer una variabilidad de las especies que se han podido adaptar a las ciudades y que han respondido bien", sostuvo Haudet.

El peligro de los eucaliptos en las rutas

Uno de los casos más claros es el de los eucaliptos, tradicionales en Mendoza pero riesgosos junto a rutas. "Sabemos que un eucalipto al lado de una ruta es un peligro", afirmó. Estos árboles de gran tamaño requieren controles constantes, y su caída o quiebre de ramas puede provocar daños graves.

Haudet adelantó que paisajes típicos de la provincia, como las alineaciones de álamos, palmeras o eucaliptos en rutas y accesos, deberán repensarse. "Esa fisonomía que muchas rutas nuestras tienen con álamos muy esbeltos o con palmeras o con estos eucaliptos tendrán que repensarse para este nuevo perfil de calles, para esta nueva magnitud", explicó. También mencionó al carolino, presente en carriles y caminos, especialmente donde antiguas rutas quedaron dentro de los ejidos municipales.

Equilibrio entre seguridad y servicios

La discusión no es solo cuándo retirar un árbol, sino por qué y qué lugar ocupará el nuevo. La planificación deberá contemplar la coexistencia con el tendido eléctrico, la infraestructura y la circulación. "Es tan importante la parte eléctrica como la parte del servicio que brinda el árbol. Entonces, de alguna manera, que esos servicios puedan coexistir", sostuvo Haudet.

Con esta reglamentación, Mendoza busca dejar atrás la gestión reactiva y avanzar hacia una planificación sostenida, con información actualizada y criterios técnicos. El desafío será mantener un bosque urbano que siga brindando sus servicios ambientales, en un contexto de cambio climático que exige adaptación constante.

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