Mendoza acumula días sin sol: el efecto en el ánimo que sorprende a los expertos
La falta de sol en Mendoza ya se siente en el cuerpo y en las ganas: una psicóloga explicó qué señales da el organismo y cuál es el truco para recuperar la motivación sin esperar a tener ganas. El detalle que muchos pasan por alto.
El fenómeno de El Niño trajo a Mendoza una seguidilla de jornadas frías, nubladas y lluviosas que ya empieza a notarse en el estado de ánimo de los mendocinos. La psicóloga Cecilia Barros explicó a Sitio Andino cómo la falta de luz solar impacta en el organismo y en la conducta diaria.
El reloj biológico, a oscuras
La especialista señaló que varios días consecutivos sin sol y con bajas temperaturas repercuten de manera esperable en las ganas de hacer cosas. "La luz natural del sol cumple un papel fundamental en la regulación de nuestro reloj biológico, el cual organiza los ciclos de sueño y vigilia", detalló Barros.
Cuando la exposición a la radiación solar disminuye, el cuerpo reacciona con síntomas concretos: "Algunas personas pueden experimentar mayor somnolencia, cansancio, menor nivel de energía, cierta irritabilidad o menos motivación para realizar las actividades que habitualmente disfrutan".
Más hogar, menos calle y antojos dulces
El clima no solo altera las emociones, sino que también modifica los comportamientos. Con frío y humedad, la tendencia es quedarse más tiempo en casa, postergar la actividad física y reducir los encuentros sociales.
En la alimentación aparece un patrón recurrente: el deseo de consumir dulces o carbohidratos. Barros aclaró que no se trata de una necesidad nutricional ni de hambre física. "La comida funciona como una fuente de placer y bienestar emocional; el cuerpo busca en el alimento lo que a nivel cerebral la luz solar dejó de proveer de forma directa", explicó.
A eso se suma una cuestión cultural: "Asociamos los días soleados con salir, encontrarnos con otros y estar activos, mientras que el frío y la lluvia nos invitan a bajar el ritmo. Por eso, tras varios días bajo estas condiciones, sentimos que nos cuesta más 'arrancar'", agregó la profesional.
Reacciones individuales y un impacto acotado
Barros remarcó que la influencia del clima varía según cada persona y que, en general, su efecto es relativamente pequeño, aunque hay quienes son más sensibles a los cambios ambientales. "Que el clima influya en nuestro ánimo no significa que todas las personas reaccionemos igual ni que la falta de sol provoque por sí sola un estado depresivo", aclaró.
Cinco claves para sobrellevar la racha gris
Para contrarrestar el desgano pasajero, la psicóloga recomendó:
Sostener las rutinas: mantener la estructura diaria ayuda a conservar la motivación.
Aprovechar la luz disponible: exponerse a la luz natural durante el día, incluso con el cielo nublado.
Realizar actividad física: adaptar el ejercicio a espacios cerrados o a las condiciones del tiempo.
No aislarse: preservar los encuentros y situaciones sociales habituales.
Actuar sin esperar las ganas: "No necesitamos esperar a tener ganas para hacer algo que nos hace bien; empezar por una actividad pequeña es lo que ayuda a ir recuperando la motivación de a poco", aconsejó.
Cuándo consultar a un profesional
La especialista enfatizó la importancia de no confundir un bajón pasajero con un cuadro clínico más serio. "Si el desgano, la tristeza, el aislamiento o las alteraciones en el sueño y el apetito llegan a ser intensos, persisten durante semanas o interfieren significativamente en la vida cotidiana, se debe realizar una consulta con un profesional de la psicología", sostuvo.
En esos casos podría tratarse de un Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una condición específica que requiere abordaje profesional y que se diferencia de la apatía coyuntural causada por una seguidilla de días grises.