¿Matar al padre? La presión sobre Kicillof para que rompa con Cristina Kirchner
Un vocero de Kicillof le pidió en vivo romper con Cristina. ¿Se viene el parricidio político o es todo una novela?
Un vocero del gobernador bonaerense le pidió en vivo que corte lazos con el kirchnerismo, al que calificó de “tóxico”. Detrás de escena, la interna peronista se recrudece y se repite un clásico de la política argentina: el parricidio.
El pedido no es nuevo en la historia del poder. Eduardo Duhalde impulsó a Néstor Kirchner, y luego Kirchner lo devoró políticamente. Mauricio Macri apoyó a Javier Milei, y Milei terminó fagocitando al PRO. Ahora, los allegados a Axel Kicillof le exigen que haga lo mismo con Cristina Fernández.
¿Quién le pide a Kicillof que se distancie?
Figuras como el periodista Pedro Rosemblat se preguntan públicamente por qué Cristina ataca a Kicillof mientras mantiene alianzas con sectores cuestionados. “¿Qué hacés con Pichetto? ¿Qué hacés con Moreno? ¿Por qué destrozás a Kicillof?”, lanzó Rosemblat.
Pero también hay voces internas. Sergio Berni, exfuncionario de seguridad, calificó a Kicillof de “albertista”, el insulto más temido en el peronismo actual. Mario Ishii, intendente de José C. Paz, lo mandó a caminar el Conurbano. La presión es constante.
El historial de Cristina: ¿una máquina de perder?
Según el análisis, Cristina Kirchner transformó al PJ en una maquinaria electoral deficitaria: el peronismo perdió seis de las últimas siete elecciones (2013, 2015, 2017, 2021, 2023 y 2025). La explicación que circula es que la exmandataria se dedicó a destruir a sus sucesores: primero a Scioli, luego a Alberto Fernández, después a Massa, y ahora a Kicillof.
“Cristina destruye siempre todo lo que no sea ella o su hijo”, sostienen en los pasillos del poder. Incluso desde su prisión en San José 1111, habría enviado a Pablo Ibáñez a decir que Kicillof no es su candidato.
La paradoja de la ruptura: ¿y si al final terminan juntos?
Sin embargo, hay quienes advierten que el conflicto puede ser una farsa. Alberto Fernández y Cristina fueron juntos después de insultarse. Sergio Massa terminó siendo su candidato tras llamarla “ladrona”. “No nos comamos el amague”, advierten. “Es muy probable que Axel y Cristina terminen en la misma boleta”.
Mientras tanto, Kicillof defiende la gestión de Alberto Fernández. Su mano derecha, Carlos Bianco, dijo que “estábamos mejor con Alberto”. Pero los datos oficiales muestran que el ciclo K cerró con la inflación más alta del mundo, pobreza del 45% (62,9% entre menores de 17 años) y reservas negativas por US$10.000 millones.
En la provincia de Buenos Aires, la seguridad también es un punto crítico: 502 homicidios en 2024 (uno cada 17 horas) y 118.868 robos en 2025 (uno cada cuatro minutos).
Frente a este panorama, el gobierno nacional apuesta a recomponer relaciones con el “círculo rojo” tras el sobregiro del caso Adorni. La incorporación de Santilli, un veterano acróbata político con contactos en todos los sectores, sería la señal de que la campaña ya empezó.
Pero la verdadera llave de las elecciones, coinciden, no está en los nombres propios sino en la economía. “El órgano más sensible del ser humano es el bolsillo”, repiten. Con 7 millones de personas sin acceso al crédito y una morosidad creciente, el desafío es mejorar la calidad de vida de la gente.