Más de 60 personas subieron a Pueblo Perdido para un ritual ancestral: qué se pidió y por qué
¿Qué se pide y qué se deja atrás en el Situa Raymi, el ritual andino que reunió a más de 60 personas en Pueblo Perdido? La ceremonia tuvo un elemento central que casi nadie conoce.
Entre las montañas, los vestigios arqueológicos y el río, Pueblo Perdido de la Quebrada fue escenario de una ceremonia ancestral para recibir la primavera. Más de 60 personas participaron del Situa Raymi, un ritual de la cosmovisión andina vinculado con la limpieza, la renovación y el comienzo de un nuevo ciclo.
La ceremonia fue guiada por el cacique Juan Carlos Allosa, de la Comunidad Diaguita Kakana Putquial de Andalgalá. También participaron representantes de la comunidad Diaguita Kakana de Valle Chico. El encuentro permitió recuperar prácticas y saberes ancestrales en un escenario atravesado por la naturaleza y los restos arqueológicos de Pueblo Perdido.
Un ritual de limpieza y renovación
“Raymi significa fiesta y Situa, limpieza; es decir, se trata de un ritual de limpieza energética”, explicó Allosa durante la ceremonia.
Según el cacique, septiembre representa dentro de los saberes tradicionales andinos un momento de renovación después de agosto. Con la llegada de un nuevo ciclo, la ceremonia busca dejar atrás aquello que afecta el bienestar de las personas y pedir a la Pachamama por un nuevo comienzo.
El sahumado ocupa un lugar central en el ritual. El humo representa simbólicamente un elemento de purificación que permite limpiar las energías y preparar el camino para una nueva etapa.
Siete días de celebraciones
Allosa explicó que el Situa Raymi también es conocido como Colla Raymi y que, en tiempos ancestrales, la celebración podía extenderse durante siete días. Cada jornada estaba vinculada con diferentes dimensiones de la vida y la naturaleza.
El primer día estaba dedicado a la Pachamama. El segundo correspondía al Muyo Raymi, relacionado con las semillas, mientras que el tercero era el Sisa Raymi, asociado con las flores y la llegada de la primavera.
El cuarto día correspondía al Huasa Raymi, relacionado con la “casa bonita” y prácticas de purificación mediante el vapor. El quinto estaba dedicado a la Luna, en el Quilla Raymi, vinculada dentro de esta cosmovisión con las funciones femeninas y la protección de las mujeres embarazadas. El sexto día se pedía protección a Pachacámac, una figura de importancia dentro del mundo andino. La última jornada estaba dedicada al viento.
Así, cada celebración establecía un vínculo entre las personas, la naturaleza y las fuerzas sagradas.
Recuperar saberes ancestrales
La ceremonia realizada en Pueblo Perdido adaptó esta tradición a la actualidad, aunque conservó elementos centrales como el sahumado y su significado de limpieza y renovación.
“La intención es tratar de hacer conocer las ceremonias que se están rescatando del mundo ancestral”, señaló Allosa.
El cacique explicó que estas prácticas forman parte de un calendario andino relacionado con los solsticios, los equinoccios y los períodos intermedios. En esta oportunidad, el Situa Raymi estuvo vinculado con el equinoccio de primavera, que dentro de esta tradición representa el renacer de la naturaleza y el inicio de una nueva etapa.
Entre el paisaje de la quebrada y los vestigios de un antiguo asentamiento, la ceremonia permitió que una tradición ancestral volviera a ocupar un lugar central para recibir la primavera en Catamarca.