Marinoni estrena \"En tu silencio\": la obra que nació de la cocina de su madre y un olor a chipa
¿Qué recuerdo de su madre llevó Marinoni al escenario en la obra más personal de su carrera? El estreno es este sábado en el Teatro Lírico y las entradas ya están a la venta.
El maestro Luis Marinoni está a horas de subir a escena la obra más personal de su carrera. En tu silencio… tributo a la madre fronteriza se estrena este sábado a las 21 en el Teatro Lírico de Posadas, con el Ballet Folklórico del Parque del Conocimiento y un despliegue que combina danza, música en vivo y tecnología.
La historia que llevará al escenario no es un paisaje ajeno ni un relato recuperado de la tradición: es su propia vida. Y el punto de partida es la muerte de su madre, ocurrida el 24 de junio de 2025.
“Siempre estoy contando el paisaje de los otros, las historias de los otros, de nuestra tierra y hasta de otros lugares, y de repente, ahora la vida me encontró contando mi propia historia”, confesó el coreógrafo y director del Ballet Folklórico del Parque.
La obra reúne a 24 bailarines, artistas invitados y la música del compositor paraguayo Ismael Ledesma, radicado en Europa. La puesta incluye pantallas, mecanismos escenográficos, diseño visual, sonido, utilería y vestuario.
Una idea que creció en dos meses
La necesidad de hacer esta obra apareció dos meses después de la partida de su madre. Lo que Marinoni imaginó como unos minutos de danza con pocos bailarines terminó transformándose en una de las producciones más ambiciosas que puso en escena junto al Ballet Folklórico del Parque.
“Esta no deja de ser una historia compartida”, explicó el artista. Su familia es de origen paraguayo: tanto su madre como su padre nacieron en Paraguay, y esa pertenencia atraviesa cada escena.
El relato, aunque parte de su biografía, se abre hacia las madres, las abuelas, las tías, las hermanas y todas esas mujeres que ocupan un lugar entrañable en la vida de las personas. Marinoni busca que el público encuentre sus propias imágenes en ese recorrido.
“Yo no paro de emocionarme en cada uno de los ensayos. Para mí es una obra muy fuerte en lo personal, es intensa, porque estoy contando mi historia”, admitió.
La danza que nació en la cocina
Fue su madre quien sostuvo sus primeros pasos en la danza, mucho antes de que el aprendizaje formal le diera herramientas para construir una carrera.
“Yo creo que nunca hubiera podido hacer mi carrera si no tenía el apoyo de mi mamá desde el primer día en que le conté que yo quería bailar y ella fue la que me agarró de la mano y me llevó a la escuela de danza”, rememoró.
Pero hay otro recuerdo que conserva la intimidad de la casa. Las horas en la cocina, cuando su madre le enseñaba los bailes típicos del Paraguay mientras compartían risas y en el aire había “un olorcito a chipa”.
“Ahí yo descubría en mamá eso que no me enseñó la escuela de danza sino lo que me enseñaba la vida”, contó. En los pasos de ella reconoció una relación profunda con la tierra y con la cultura.
“Hay algo que es muy fuerte de la tierra que sube por las piernas de las personas que la habitamos, eso que hace que todo tenga valor y todo tenga el brillo que se refleja en el alma cuando sentimos y cuando decimos ‘qué hermoso que es esto’, ¿no? Y eso me enseñó mi mamá”, reflexionó.
El silencio que queda
El título de la obra nace de esa experiencia. En tu silencio alude a la ausencia que queda cuando alguien fundamental deja de estar y se interrumpe una comunicación que parecía formar parte de todos los días.
“Las cosas se van de un momentito al otro y queda un silencio inmenso en cada uno de nosotros”, expuso Marinoni. Ese silencio aparece, por ejemplo, al volver del trabajo y descubrir que ya no está el mensaje de la persona a quien uno le contaba cómo había sido el día.
“Hay un silencio que permanece en nosotros y que habita cuando nos quedamos un poquito solos”, agregó.
La obra pone en escena aquello que la ausencia modifica, pero también la persistencia de los vínculos en la memoria. La historia no termina con la despedida: continúa en los gestos aprendidos, en las palabras recordadas y en las maneras de mirar el mundo que alguien dejó como herencia.
Un elenco de primer nivel
En escena, Valentina Balbi interpreta el rol principal femenino. La historia del hijo se despliega en tres etapas: Francisco Benítez encarna al niño, Tiziano Alfonso al joven y Gustavo Vázquez al adulto. Alfonso aporta además su voz de cantante de ópera, con interpretaciones del repertorio del género polifónico guaraní.
La maestra Luz Marisa Ramírez acompaña el trabajo como coach de danzas paraguayas. La banda sonora corresponde a creaciones e interpretaciones de Ismael Ledesma, cuya música Marinoni ya había utilizado en una obra anterior y que encontró como el lenguaje adecuado para esta historia.
A lo largo de una hora y diez minutos, las composiciones enlazan las escenas y dialogan con la puesta.
Una megaproducción con una sola función
El despliegue tecnológico responde a una decisión artística, pero también plantea un desafío para el futuro de la obra. Marinoni reconoció que se trata de una producción compleja y costosa.
“Es una megaproducción como las que se pueden ver en otras partes, buscamos la excelencia, pero este gran despliegue dificulta que la obra pueda girar. La idea es que la gente venga y disfrute de este estreno, que por ahora es la única fecha”, invitó.
Por la dimensión de recursos que demanda, se cobra entrada. “Las entradas están disponibles online a través de la página del Imax, el valor es 20.000 pesos por persona y hay promoción para grupos de 4x$60.000”, informó.
Más allá de la magnitud, el propósito que guía al coreógrafo es íntimo: que el público se lleve algo que permanezca después de la función, una mirada distinta hacia las personas queridas y la conciencia de que los vínculos necesitan expresarse mientras existe la oportunidad.
“Hay que volver a amar, hay que volver a abrazar, hay que volver a decirse que uno se quiere, que uno se ama”, sostuvo.