Maradona, raqueta en mano: las fotos inéditas que revelan un costado oculto del 10
Deportes

Maradona, raqueta en mano: las fotos inéditas que revelan un costado oculto del 10

Un puñado de fotos en blanco y negro de 1979 muestra a Maradona jugando al tenis con compañeros de la selección juvenil. La historia detrás de esas imágenes inéditas esconde un detalle que nadie esperaba.

Un archivo periodístico sacó a la luz una serie de imágenes nunca publicadas del astro jugando al tenis durante una concentración de la selección juvenil en 1979. El hallazgo, en el archivo de LA NACION, vuelve a poner la lupa sobre una faceta poco conocida de Diego Maradona, a quien el deporte de las raquetas le despertaba una pasión genuina.

Las fotos en blanco y negro están fechadas el 12 de noviembre de 1979. Maradona acababa de cumplir 19 años y formaba parte del plantel juvenil que había ganado el Mundial Sub 20 en Japón, en septiembre de ese año. El equipo se entrenaba para un amistoso contra Valencia de España, que contaba con Mario Kempes y era dirigido por Alfredo Di Stéfano. El partido se jugaría en el Monumental.

En las imágenes se ve a Maradona con una raqueta de aluminio en la mano derecha, jugando dobles junto a algunos compañeros. El escenario era el Campo de Deportes de la Fundación Salvatori, en José C. Paz, donde se concentraba esa selección y que había sido base del equipo mayor campeón del Mundial 78, ambos bajo la conducción de César Luis Menotti. La AFA aún no tenía el predio de Ezeiza.

El enigma de los rostros

La mayoría de los jugadores que acompañan a Maradona aparecen de espaldas, lo que despertó todo tipo de conjeturas. Un contacto con Osvaldo Escudero, exjugador de Chacarita, Boca y Rosario Central, permitió empezar a develar la historia. "¡Sí, sí, soy yo!", confirmó el Pichi al ser consultado. Y agregó: "Y el de atrás, el que está de frente, es el Negro Lanao, que jugaba en Vélez".

José Luis Lanao, radicado en Logroño, España, recibió la noticia con alegría: "Sí, estoy al fondo, con raqueta, jugando con Diego… Gracias por la foto, no la tenía".

Faltaba identificar a los otros dos. Uno, el más alto y con pantalón largo, medía la altura de la red con su raqueta; el otro, de short, observaba. El grupo de WhatsApp de los campeones juveniles fue clave para resolver el misterio: el primero era Jorge Piaggio, defensor de Atlanta; el segundo, Alfredo Manuel Torres, delantero del mismo club. "Sí, es verdad, es Manu", ratificó Lanao.

Ocio y tenis en la concentración

Las fotos retratan un momento de distensión dentro de la concentración de aquel equipo que también tenía a Ramón Díaz y Juan Barbas como figuras. "Jugábamos al billar, al ping-pong, al básquet… Ahí pedimos raquetas y jugamos", recuerda Escudero. Lanao aporta: "Ahí yo estoy haciendo dobles con Diego, que jugaba bien a todo".

Sin embargo, la semana no era del todo relajada. Según una publicación de LA NACION del 13 de noviembre, los jugadores reclamaban un premio mayor a los 1200 dólares estipulados por la AFA por jugar el amistoso con Valencia, un conflicto que venía desde el Mundial de Japón. Maradona, capitán del equipo, declaró a este diario: "Estamos bien preparados para el partido, pero lo estaremos mucho mejor cuando arreglemos el problema de los premios, cosa que no nos permite tener la mente completamente disipada". Finalmente, el partido se jugó y terminó 1-1, con gol argentino de Hugo Alves de penal.

"La quinta Salvatori tenía un hotel, un comedor, canchas… Y al lado del hotel había una cancha de tenis. Diego andaba bien a todos los deportes. Al ping-pong no le podías ganar. Tenía condiciones para todo. Si bien se formó jugando al fútbol en calles de tierra, agarraba una raqueta de tenis y sabía pegarle; era innato. Creo que en una de las fotos estábamos discutiendo por un pique, la altura de la red o algo", sonríe Escudero.

Un vínculo que trascendió el fútbol

La quinta llevaba el nombre de Natalio Francisco Salvatori, un reconocido filántropo argentino que en los 80 quiso comprar a Maradona para que no dejara Argentinos Juniors. En ese mismo lugar, en el noroeste del Gran Buenos Aires, Maradona se enteró de que no sería parte del plantel para el Mundial 78. Al quedar desafectado en mayo de ese año, Diego se quebró emocionalmente y Leopoldo Luque lo consoló: "Vas a jugar varios mundiales". Hoy, el predio es municipal y durante los veranos funciona como colonia para los vecinos.

Apasionado por la mayoría de los deportes, Maradona mantuvo un fuerte vínculo con el tenis y sus protagonistas. Tuvo debilidad por Juan Martín del Potro (lo llamaba "El Flaco" o "Martín") y Gabriela Sabatini, por David Nalbandian y Diego Schwartzman, por Novak Djokovic y Roger Federer ("¡The machine!", le dijo al suizo cuando lo conoció en 2013 en Dubái).

En 2024, durante una entrevista con LA NACION en Belgrado, Djokovic recordó cuando vio personalmente a Maradona en 2011 en Abu Dhabi, cuando el argentino dirigía a Al Wasl. "Una persona de mi equipo me dice: ‘Diego está aquí y te quiere ver’. ‘¿Me estás cargando? ¡Claro que sí!’. Jugamos un poquito al tenis, comimos alguna cosa, hablamos de la vida. Fueron cuatro o cinco horas de un sueño para mí, honestamente (...) Cuando murió fue un día muy triste", describió el máximo ganador de Grand Slams (24).

Maradona fue un frecuente espectador de la Copa Davis. En 2006 estuvo en Moscú durante la final perdida ante Rusia. También fue uno de los miles de argentinos que hace una década celebraron la conquista de la Ensaladera en Zagreb ante Croacia (de hecho, estando allí se enteró de la muerte de Fidel Castro). En 2008, durante el ATP de Buenos Aires, hostigó al italiano Potito Starace en un partido ante Nalbandian; luego le pidió disculpas y le envió una camiseta autografiada.

En septiembre de 2021, casi un año después del fallecimiento de Maradona, el equipo de Copa Davis capitaneado por Gastón Gaudio homenajeó al astro durante la serie ante Belarús: los jugadores ingresaron con una camiseta con el N° 10 y el apellido del ídolo, y lanzaron globos al cielo ante la presencia de Dalma Maradona y Claudia Villafañe.

"Uno, con el tiempo, empieza a valorar lo que vivió. Pasó tanto tiempo y parece mentira haber jugado con Diego. En ese momento no me daba cuenta, era desfachatado, no me pesaba nada. Pero saber que estuve con el más grande, en el juvenil y en Boca, donde también dimos la vuelta olímpica, fue un honor. Una vez en Casa Amarilla nos juntaron para un amistoso, nos sacamos una foto juntos y Diego dice: ‘Vení, vení que hay vueltas olímpicas acá’. Me llena de orgullo", se emociona Escudero, repasando las fotos con Maradona y sus excompañeros, verdaderas joyas de archivo que volvieron a tener vida.

Siguiente nota Política · Catamarca

Andalgalá: el plan de cloacas para Malli y Chaquiago Sur que ya tiene financiamiento

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local