Mapa mamográfico federal: cuántos equipos hay en Argentina y qué falla en el acceso a los estudios
El relevamiento detectó que uno de cada tres mamógrafos públicos tiene fallas o está fuera de servicio. Qué pasa con los turnos y el personal en los centros de salud.
El primer Mapa Mamográfico Federal relevó 1.498 mamógrafos en funcionamiento en todo el país y expuso las condiciones reales de acceso a la detección temprana del cáncer de mama. El trabajo, elaborado por la Fundación Instituto Natura y Surcos Asociación Civil, trazó por primera vez una radiografía federal de la infraestructura existente.
Del total, 404 equipos pertenecen al subsector público, mientras que 1.094 dependen de obras sociales y del sector privado. El informe advierte que la presencia de un mamógrafo no garantiza el acceso al estudio: influyen el estado del equipamiento, los horarios, el personal disponible, el sistema de turnos y el seguimiento de las pacientes.
Uno de cada tres equipos públicos tiene limitaciones
En el ámbito público se relevaron 404 mamógrafos distribuidos en 375 establecimientos de 23 de las 24 provincias. Al momento del trabajo de campo, 328 estaban operativos.
El dato más llamativo es que uno de cada tres equipos públicos presenta alguna limitación operativa: 90 reportaron desperfectos técnicos y 46 estaban directamente fuera de servicio. Esto marca una brecha entre la cantidad de equipos y la capacidad real del sistema para sostener los estudios.
Distribución desigual entre provincias
La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de mamógrafos públicos, con 134 equipos en 122 establecimientos. Le siguen Santa Fe (33), Santiago del Estero (23), Ciudad de Buenos Aires (21) y Entre Ríos (19).
Pero el informe remarca que contar equipos no alcanza: la distancia entre localidades, la extensión territorial, los horarios y el estado de los mamógrafos condicionan el acceso. Chubut, Santa Cruz, La Rioja y Tierra del Fuego muestran mejor disponibilidad relativa, mientras que Mendoza, Jujuy, San Juan y Chaco presentan una relación menos favorable entre equipos y población objetivo.
Horarios reducidos y falta de personal
La disponibilidad semanal también es heterogénea. 241 equipos funcionan cinco días hábiles por semana, pero 35 operan tres días, 24 dos días, 12 un día y 21 menos de un día semanal. Además, el 42% de los equipos funciona menos de seis horas por día, lo que limita la cantidad de turnos.
La falta de personal agrava el panorama: 33 establecimientos declararon no contar con técnicos para operar el mamógrafo. En otros, los técnicos deben combinar esta tarea con otras funciones: el 49% del personal trabaja bajo un esquema de polifuncionalidad.
Tecnología y mantenimiento, otra deuda
El relevamiento también relevó el estado tecnológico de los equipos públicos. El 26% fue incorporado entre 2020 y 2024, pero todavía hay equipos instalados en las décadas de 1980 y 1990, y otros de los primeros años de los 2000.
En cuanto a la tecnología, el 47% usa digital indirecta (CR), el 39,4% digital directa (DR) y el 12,1% sigue con tecnología analógica. El mantenimiento es otro punto crítico: el 46% de las instituciones solo repara cuando el equipo se rompe, y el 45% de los centros no tiene contrato de servicio vigente.
Turnos y seguimiento, las otras barreras
El acceso a los turnos sigue siendo mayormente presencial: en el 77% de los establecimientos se otorgan en el propio centro de salud. Para quienes viven lejos, trabajan en los horarios disponibles o tienen responsabilidades de cuidado, esto se convierte en una barrera adicional.
Más de la mitad de los equipos que informaron su producción mensual realiza menos de 100 mamografías por mes. Y aunque el 76% de los establecimientos declara tener población a cargo, solo el 32% tiene identificada la cantidad de mujeres que deberían hacerse mamografías periódicas.
La digitalización, todavía pendiente
El mapa también evaluó la gestión de la información. El 66% de los centros públicos cuenta con historia clínica informatizada y la mitad está incorporada al Sistema de Información de Tamizaje (SITAM).
El informe advierte que persisten problemas de interoperabilidad, carga de imágenes y seguimiento de casos, lo que puede generar trayectorias fragmentadas entre la realización del estudio, los resultados y las derivaciones.