Don Manuel, el hombre que hace florecer a las orquídeas en Monteros

Con 73 años y una vida dedicada a la naturaleza, don Manuel asegura que estas plantas no son delicadas, solo necesitan paciencia. Un relato que emociona y llena de vida

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Don Manuel, el hombre que hace florecer a las orquídeas en Monteros

Algunas parecen bailarinas, otras mariposas abriendo las alas. Las hay como pájaros de colores, y también como espigas moradas. Las 73 primaveras de don Manuel Domínguez florecen, junto a un vivero de orquídeas en el corazón de Monteros.

La exuberante vegetación de la yunga tucumana es esa joya oculta que pocos saben apreciar. Según consigna El Tucumano, afortunadamente, existen personas como don Manuel, que ha sabido amalgamar la pasión por las plantas en un proyecto hermoso: un vivero dedicado exclusivamente a las orquídeas.

Don Manuel tiene 73 años, pero tras una vida dedicada a cuidar y amar las plantas, a los 65 decidió enfocarse en su gran amor: las orquídeas. Hoy, su casa se convirtió en un refugio para estas flores, donde algunas tienen casi dos décadas de vida y exhiben sus varillas largas y coloridas para la admiración de todos.

El fin de semana pasado, don Manuel expuso sus “hijitas” en la Fiesta Provincial de la Flor. Caminó entre la gente con un aspersor, mimando y cuidando cada uno de sus ejemplares. Los más distraídos pasaban de largo, sin percibir la belleza que sobrevive gracias a las manos de este hombre. Pero los amantes de las plantas, no podían resistirse a la belleza de sus orquídeas florecidas, sostiene el artículo compartido por el portal de noticias capitalino.

Muchos se acercan con miedo, pensando si serán capaces de mantener con vida a estas plantas. Don Manuel los calma y responde a todos: “Esta planta es delicada y no delicada a la vez, solo necesita paciencia. Mis mañanas comienzan con el primer riego. Como ellas no tienen sustrato, necesitan mucha agua y fertilización”, detalla la noticia.

ORQUIDEAS

ORQUIDEAS. FOTO / EL TUCUMANO

“Yo antes tenía miedo a tener una. Pero luego tuve mi ‘orquídea mariposa’ y me enamoré”, asegura. “Se acabó el miedo. Uno se despierta y es como pensar en una hija: me levanto, las riego y me tranquilizo. Me pongo bien cuando las cuido”, expresa en su entrevista con Marianina Alegret.

Don Manuel lo dice con los ojos llenos de lágrimas. Y es que, para él, la jardinería no es un simple hobby, sino un verdadero acto de amor. Las orquídeas, que crecen sobre otras plantas sin ser parásitas, forman un vínculo simbiótico con la vida y la generosidad de este jardinero, que con sus manos y paciencia sigue floreciendo al igual que sus orquídeas, sostiene el artículo.

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