Manejaba borracho y en contramano: el detalle que lo obligó a pagar más de $52 millones
Un motociclista quedó tirado en el asfalto de Zapala después de que una camioneta lo embistiera y siguiera de largo. Las cámaras y los peritajes revelaron tres datos que sellaron la suerte del conductor y el monto millonario que deberá pagar.
El cruce de avenida San Martín y calle Avellaneda, en pleno centro de Zapala, Neuquén, fue el escenario de un impacto que terminó con una moto arrastrada más de 20 metros y un motociclista con heridas de gravedad. La camioneta que lo chocó no frenó: siguió viaje y dejó a la víctima tendida en el asfalto.
Meses después, el juez civil Marcos Recupero revisó las cámaras de seguridad, los peritajes y los daños, y no tuvo dudas: el conductor del vehículo mayor era el único responsable. La sentencia lo obliga a pagar una indemnización que supera los $52 millones.
El cruce que lo cambió todo
Según la reconstrucción judicial, el motociclista avanzaba por San Martín de norte a sur, con la luz verde de su lado. La camioneta, en cambio, venía por Avellaneda en dirección contraria a la habilitada. Al llegar a la intersección, el conductor invadió el carril de la moto y la embistió de lleno sobre el lateral derecho.
El golpe fue brutal: la moto salió despedida más de 20 metros. La víctima quedó en el suelo con lesiones que después necesitaron varias cirugías. El automovilista, en tanto, no detuvo la marcha ni se acercó a asistirla, de acuerdo con lo que quedó asentado en la demanda.
Lo que mostraron las cámaras y los peritajes
Durante el juicio, los especialistas analizaron las filmaciones de las cámaras de seguridad, los daños en ambos rodados y las características del cruce, que no tiene semáforo. Así establecieron que la camioneta circulaba a unos 72 kilómetros por hora, muy por encima del límite permitido para una zona urbana de esas características.
El estudio de alcoholemia fue determinante: el conductor tenía 1,44 gramos de alcohol por litro de sangre, casi el triple de lo permitido para manejar. La pericia también confirmó que iba en contramano. Con todo eso, el magistrado concluyó que hubo una conducta deliberada y reiterada contra las normas de tránsito.
El juez no encontró ningún elemento para culpar al motociclista. Tampoco surgió prueba de que un tercero o una situación imprevisible hubieran desencadenado el choque. La responsabilidad recayó exclusivamente en el conductor de la camioneta.
Las secuelas que pesaron en la sentencia
Para fijar el monto, Recupero evaluó las consecuencias físicas y psicológicas que dejó el accidente. La víctima pasó por el quirófano, le colocaron material de osteosíntesis para estabilizar los huesos y encaró un largo proceso de rehabilitación. La recuperación no fue completa: quedaron secuelas que afectan su vida diaria.
El fallo remarcó que el siniestro se produjo por la suma de tres infracciones graves: manejar en contramano, exceder la velocidad máxima y hacerlo bajo los efectos del alcohol. Para la Justicia, el choque era previsible y el conductor debía responder económicamente por las graves consecuencias que provocó.
La condena por más de $52 millones busca reparar, al menos en parte, el daño sufrido por el motociclista. El expediente deja una advertencia sobre lo que puede costar manejar alcoholizado y a alta velocidad en una ciudad.