Malvinas: Londres movió ficha con Trump por el pedido de Milei y habló de "consecuencias económicas"
Londres no se quedó callado: en plena avanzada argentina para frenar la explotación petrolera cerca de las islas, Burnham levantó el teléfono y le marcó la cancha a Trump. Qué pidió el Gobierno y qué contestó Washington.
El gobierno británico redobló la presión en el conflicto por los recursos naturales alrededor de las Islas Malvinas. El primer ministro Andy Burnham mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la que puso sobre la mesa las "consecuencias económicas" que, según Londres, traería la ofensiva argentina para frenar un proyecto petrolero en el Atlántico Sur.
La comunicación se concretó el viernes, de acuerdo con lo que informó el Ejecutivo británico, y tuvo como eje central el emprendimiento Sea Lion. La advertencia llega después de que la Argentina acudiera a la justicia internacional para intentar bloquear la iniciativa.
Qué pidió la Argentina y qué respondió Londres
La semana pasada, el Gobierno de Javier Milei presentó una solicitud ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) para que se detenga el proyecto conjunto de exploración de hidrocarburos frente a la costa de las islas. Se trata del capítulo más reciente de la disputa por la soberanía del archipiélago.
Desde Downing Street explicaron que, durante la llamada, el primer ministro "planteó las consecuencias económicas que las medidas coercitivas de Argentina tienen para el Reino Unido y EEUU, y reiteró la importancia de respetar el derecho de los isleños a explotar sus recursos naturales".
La posición británica quedó clara: las islas continuarán bajo bandera británica y sus habitantes conservan, según Londres, la potestad de explotar los recursos naturales "como mejor les parezca".
El argumento argentino contra Sea Lion
El gobierno de Milei apuntó directamente contra Sea Lion, un proyecto liderado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas. La administración libertaria sostiene que la iniciativa viola una resolución de la ONU que insta a ambas partes a abstenerse de acciones unilaterales hasta tanto se resuelva la disputa por la soberanía.
En esa línea, el mandatario calificó al emprendimiento como "un saqueo ilegal" de recursos naturales argentinos. Además, respaldó un proyecto de ley que prohibiría la explotación de cualquier recurso natural sin autorización argentina, lo que endurecería las sanciones previstas en una norma anterior.
La preocupación de Washington por las empresas estadounidenses
Estados Unidos también se pronunció sobre el conflicto. El jueves, el número dos del Departamento de Estado, Christopher Landau, reconoció la inquietud por el impacto que podría generar en las compañías norteamericanas el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, impulsado por el Gobierno argentino.
"Nosotros estamos obviamente viendo los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso, pero quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo de la gran nación argentina", afirmó Landau en una conferencia de prensa conjunta con el canciller Pablo Quirno en el Palacio San Martín.
La declaración se conoció luego de la reunión que Quirno mantuvo en esa sede con el funcionario estadounidense y con Juan Pablo Segura, responsable de Asuntos del Hemisferio Occidental. La agenda del encuentro no se limitó a las diferencias por el proyecto: también incluyó cooperación en seguridad, financiamiento e inversiones.