Malargüe: la humedad de los corrales pone en jaque a los chivitos recién nacidos
En Malargüe la parición caprina se da justo cuando el Super Niño descarga lluvias y nevadas tardías. Los corrales anegados no siempre drenan, y la humedad que se acumula tiene un efecto directo sobre los chivitos recién nacidos.
Las lluvias y nevadas fuera de temporada que trae el Super Niño encendieron una alerta en el oeste mendocino. En Malargüe, el fenómeno climático coincide con la parición caprina y transforma cada corral anegado en un riesgo concreto para los chivitos recién nacidos.
El médico veterinario Lisandro Jaeggi, vicepresidente de la Sociedad Rural del Secano Mendocino, explicó a Sitio Andino que la combinación de frío y humedad complica el manejo diario de la hacienda menor justo en la etapa más delicada del ciclo productivo.
Corrales que no están preparados para tanta agua
Según el profesional, las instalaciones donde se reúne el ganado no siempre cuentan con la infraestructura necesaria para drenar precipitaciones abundantes. Ese déficit se vuelve crítico cuando el agua se acumula y el barro domina el piso de los corrales.
Jaeggi fue categórico sobre el vínculo entre la humedad y la supervivencia de las crías: "La gente de campo sabe que la humedad se relaciona a la alta mortandad de chivitos", sostuvo durante la parición.
El escenario de este año tiene particularidades propias por las condiciones meteorológicas registradas en la región, que anticipan un período de mayor vulnerabilidad para los establecimientos rurales.
Hacinamiento, respiratorias y hongos en las pezuñas
El veterinario detalló cómo se encadenan los problemas sanitarios. El hacinamiento sumado al agua estancada convierte a los corrales en focos de contagio de enfermedades respiratorias entre los animales.
A eso se agrega el deterioro de las pezuñas: la humedad persistente favorece la aparición de micosis y hongos, que afectan la salud general del ganado menor.
Frente a ese panorama, Jaeggi remarcó que la prevención es la herramienta central. Entre las recomendaciones para los crianceros mencionó mejorar el drenaje de las instalaciones, dejar que los corrales se oreen y apartar a los animales que muestren síntomas de enfermedad.
También subrayó la importancia de sostener los esquemas de vacunación en cada establecimiento, una tarea que se vuelve más urgente cuando las condiciones climáticas juegan en contra.
Familias que dependen de las crías
El impacto va más allá de lo sanitario. En Malargüe numerosas familias sostienen su economía anual gracias a la actividad caprina, y la supervivencia de los chivitos resulta determinante para cerrar el año con margen.
Por eso cada parición se sigue con atención, y este año la mirada está puesta en el cielo y en el estado de los corrales.
El ganado mayor, con menos exposición
La situación de la hacienda vacuna presenta diferencias. Según precisó Jaeggi, los feedlots de engorde intensivo cuentan con sistemas de prevención más estrictos, mientras que en otros predios los animales permanecen a campo y tienen menos contacto entre sí.
Esa modalidad de crianza reduce las posibilidades de transmisión de enfermedades entre ejemplares. Aun así, el veterinario advirtió que las condiciones climáticas obligan a mantener la vigilancia sobre el estado sanitario de toda la hacienda.
Con el Super Niño instalado como nuevo desafío para los productores del secano mendocino, el cuidado de las crías se convierte en la prioridad de la temporada.