Madre e hija montaron su "kiosco" en una casa de General Güemes: cómo terminaron
Un llamado anónimo alertó sobre el ir y venir de gente extraña en una cuadra de General Güemes. La policía filmó durante días lo que ocurría en la puerta de una casa y terminó con dos detenidas. La pena que les espera.
Una madre y su hija fueron detenidas en el barrio Nueva Esperanza II de General Güemes acusadas de vender drogas al menudeo desde su propia vivienda. La investigación se inició por una denuncia anónima de vecinos y finalizó con una condena a cuatro años de prisión efectiva para ambas.
Las mujeres, identificadas como Carolina Elizabeth Lizondo y su hija Daiana Carolina, habían montado lo que las autoridades describieron como un "kiosco" de estupefacientes. Atendían a los compradores en la puerta de su casa, a la vista de cualquiera que pasara por la cuadra.
La denuncia que encendió la alarma
El caso comenzó cuando un vecino, cansado del constante ir y venir de personas extrañas, decidió llamar de forma anónima a la policía. La Unidad Fiscal contra la Narcocriminalidad (UFINAR) tomó intervención y activó el protocolo de investigación.
Efectivos de Drogas Peligrosas del Valle de Siancas montaron una vigilancia discreta en la zona. Con cámaras y lentes de largo alcance, registraron durante días el movimiento en la vivienda. Las filmaciones mostraron a madre e hija despachando la mercancía en la vereda, sin mayores precauciones.
Para completar la prueba, los policías interceptaron a cinco compradores que acababan de retirarse del lugar con los envoltorios en la mano. Esas detenciones terminaron de cerrar el círculo probatorio.
El allanamiento y lo que encontraron adentro
El 23 de septiembre pasado, con la orden judicial en mano, los efectivos irrumpieron en la casa. Además de detener a las dos mujeres, secuestraron bochitas de cocaína, marihuana, una balanza de precisión para fraccionar la droga, dinero en efectivo y varios teléfonos celulares.
La defensa de las imputadas optó por un acuerdo de juicio abreviado en la audiencia de revisión de la prisión preventiva. Madre e hija reconocieron los hechos y aceptaron la pena impuesta por el tribunal.
Finalmente, ambas fueron condenadas a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo por comercialización de estupefacientes. El "emprendimiento" familiar terminó tras las rejas.