Macá tobiano: la especie que volvió del borde de la extinción en Santa Cruz
El ave que fue descubierta en 1974 en una laguna patagónica estuvo al borde de la desaparición. Hoy, tras décadas de trabajo, su población se estabilizó, pero la lucha por su conservación continúa.
Hace 52 años, un grupo de zambullidores observado por el biólogo Mauricio Rumboll en la laguna Los Escarchados, a 50 kilómetros al sudeste de Lago Argentino, reveló una especie desconocida para la ciencia. Era el 27 de abril de 1974 y ese hallazgo se convirtió en uno de los hitos más importantes de la ornitología argentina.
El ave, bautizada como Macá tobiano (Podiceps gallardoi), es endémica de Santa Cruz y hoy es el emblema de la Asociación Ambiente Sur, que trabaja desde hace años para evitar su desaparición. Su población, que había caído un 50% respecto de los relevamientos de 1994, se estima actualmente en unos 750 a 800 individuos.
Un descubrimiento que marcó un antes y un después
Rumboll describió al ejemplar como un zambullidor blanco con manto y cabeza negros, adornado con una cresta color rojo ladrillo, que se diferenciaba claramente de los macaes plateados y comunes. El hallazgo ocurrió en un paraje desolado de la Patagonia y, según los especialistas, no correspondía a ninguna especie conocida hasta entonces.
En los primeros años posteriores al descubrimiento, la Fundación Vida Silvestre realizó investigaciones sobre la nueva especie, pero el trabajo se interrumpió durante dos décadas. Recién en 2004, un equipo integrado por los investigadores de la UNPA Santiago Imberti y Martina Mc Namara, junto a Silvina Sturzenbaum del Consejo Agrario Provincial, retomó los estudios y confirmó la presencia permanente del Macá tobiano en la costa atlántica de Santa Cruz.
Tras siete años de relevamientos, se detectó que la población había disminuido aproximadamente un 50% en comparación con 1994. Ese dato llevó a que la especie fuera categorizada como “en peligro crítico de extinción” y a que se intensificaran los esfuerzos por su conservación.
Acciones concretas para frenar la caída
La Asociación Ambiente Sur, creada en 2007 con Imberti y Mc Namara entre sus socios fundadores, adoptó al Macá tobiano como logo y emblema. En 2009, junto a la ONG Aves Argentinas, lanzaron el Proyecto Macá Tobiano, que combinó trabajo en el terreno con investigación científica para detener el declive poblacional.
En 2012, ambas organizaciones lideraron un equipo de campo que visitó 180 lagos y recorrió un área de 20.000 km². Esa experiencia permitió recopilar información clave sobre la biología reproductiva de la especie y los factores que afectan su reproducción. A partir de allí, se implementaron medidas de manejo directo, como los Guardianes de Colonias, para proteger los nidos de los predadores y asegurar el éxito reproductivo.
El trabajo territorial se complementó con acciones de sensibilización y educación ambiental en las localidades cercanas a los sitios de veranada e invernada. Ambiente Sur brindó charlas, capacitaciones y talleres en escuelas, con materiales producidos por su Equipo de Educación Ambiental. Esta tarea generó un verdadero orgullo por la especie en Santa Cruz.
Un parque nacional y una población estabilizada
La asociación también tuvo un rol clave en la creación del Parque Nacional Patagonia, en 2014, a 40 años del descubrimiento del Macá tobiano. Ese logro, que demandó años de gestiones, otorgó la máxima protección legal a la especie y su hábitat.
Hoy se considera que la población global del Macá tobiano se estabilizó, con una estimación de entre 750 y 800 individuos. Sin embargo, la organización continúa trabajando en los tres estuarios santacruceños que son sitios de invernada: los ríos Gallegos, Coyle y Santa Cruz.
Invierno en los estuarios
Cada año, los agentes de conservación realizan censos sistemáticos y simultáneos durante el invierno en esos tres estuarios, junto a otras instituciones aliadas. También se impulsan proyectos con los municipios de Río Gallegos y Puerto Santa Cruz, instituciones nacionales y provinciales, y la Universidad, promoviendo la gobernanza colaborativa del estuario del río Gallegos y la creación de Reservas Naturales Urbanas.
En el ámbito educativo, se promueven espacios de aprendizaje sobre la especie para las infancias, incluida la obra de teatro ambiental “¿Quién se ha robado mi nido? ¡Macanudo problema!”. Durante agosto, Ambiente Sur organizó 13 Festivales del Orgullo por el Macá Tobiano, con propuestas abiertas y gratuitas: avistajes, recorridos interpretativos guiados y visitas a escuelas con materiales específicos.
La divulgación científica en medios y redes sociales también creció, con la producción de documentales gratuitos como “Viajeros” y “El Ocaso del Macá Tobiano”. Quienes quieran colaborar con el proyecto pueden hacerlo a través del sitio de Ambiente Sur.