Lula ganó y los mercados brasileños se hundieron: el banco que perdió un cuarto de su valor

¿Qué pasó en las tres semanas previas para que el triunfo de Lula desatara semejante estampida de ventas? El fondo que apostó fuerte y ahora debe desarmar todo.

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Lula ganó y los mercados brasileños se hundieron: el banco que perdió un cuarto de su valor
Lula ganó y los mercados brasileños se hundieron: el banco que perdió un cuarto de su valor

El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje brasileño provocó un terremoto financiero inmediato: antes de que abriera la Bolsa de San Pablo, el fondo EWZ —que agrupa a las principales empresas del país y cotiza en Estados Unidos— se derrumbó un 26,74%, y el real perdió más del 10% en los contratos de futuros de Chicago.

La reacción se desató después de que Lula derrotara al senador derechista Flavio Bolsonaro, un resultado que sorprendió a buena parte de los inversores. Las primeras operaciones mostraron la magnitud del golpe: el EWZ pasó de 42,59 a 31,20 dólares en el premarket, y la cotización implícita del dólar trepó a unos 5,58 reales. En Japón, un fondo que replica las acciones brasileñas llegó a retroceder un 15%.

La Bolsa de San Pablo tiene un mecanismo de emergencia —el circuit breaker— que suspende las negociaciones durante 30 minutos si el Ibovespa cae un 10% respecto del cierre anterior. La última vez que se activó fue en marzo de 2020, en pleno desplome pandémico.

Los fondos que apostaron mal

El movimiento no se explica solo por el resultado electoral. Durante las tres semanas posteriores a la primera vuelta, los grandes fondos habían apostado a una victoria de Flavio Bolsonaro y a un giro económico. Esa expectativa había inflado los activos brasileños: el Ibovespa ganó casi un 7%, el real se apreció un 5% frente al dólar y el EWZ subió más del 11%. Con el triunfo de Lula, los operadores tuvieron que desarmar esas posiciones a las apuradas.

Nubank y Mercado Libre, en la mira

La ola de ventas castigó a dos gigantes tecnológicos de la región. Nubank se desplomaba un 25,99% en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, hasta 11,28 dólares, mientras que Mercado Libre retrocedía un 13,27%, hasta 1558 dólares.

El banco digital brasileño aparece muy expuesto a un escenario de tasas altas y deterioro del crédito. En el caso de Mercado Libre, Brasil es por lejos su principal mercado: en 2025 generó 15.201 millones de dólares en ingresos netos y financieros, el 52,6% de los 28.893 millones facturados por el grupo. México aportó el 22,4% y la Argentina, el 20,6%. Una desaceleración del consumo brasileño o la depreciación del real golpearían sus operaciones y reducirían el valor en dólares de esos ingresos.

Del entusiasmo al pánico

La recuperación de los activos brasileños había arrancado el 5 de octubre, un día después de que Flavio Bolsonaro sorprendiera al quedar primero en la elección. Ese día el Ibovespa saltó un 7,7%, hasta los 206.911 puntos, y el dólar cayó un 4,12% frente al real. Las mayores ganancias se concentraron en empresas del mercado interno: BTG Pactual subió un 22,52%, Bradesco un 13,57%, Banco do Brasil un 11% e Itaú un 10,37%. Magazine Luiza trepó un 24% y la operadora B3 ganó cerca del 22%. El entusiasmo respondía a la expectativa de una política fiscal más restrictiva y tasas más bajas.

Ese escenario se dio vuelta con el triunfo de Lula, que obtuvo el 51,79% de los votos válidos frente al 48,21% de Flavio Bolsonaro. A la sorpresa electoral se sumó la incertidumbre política: su rival se negó a reconocer la derrota y anunció que impugnará el resultado.

Bancos y Petrobras, los más golpeados

Los bancos, que habían liderado el repunte, encabezaron ahora las pérdidas. En las primeras operaciones internacionales, Itaú retrocedió alrededor de un 25% y Bradesco perdió cerca de un 30%, según relevamientos de las negociaciones previas a la apertura. La plataforma XP también sufrió una fuerte caída. Son cotizaciones de un mercado de menor liquidez, por lo que pueden variar significativamente cuando arranque la sesión regular.

El sector financiero es sensible al crecimiento, al costo del crédito y a la capacidad de pago de familias y empresas. Una mayor incertidumbre fiscal podría mantener las tasas altas por más tiempo, encarecer los préstamos y deteriorar las carteras. Además, los bancos habían sido de los principales beneficiarios de las apuestas a una baja del costo del dinero con un eventual gobierno de Flavio Bolsonaro.

Petrobras, la petrolera estatal, también quedó en el ojo de la tormenta. Sus acciones en Nueva York llegaron a perder alrededor de un 22%, por el temor a que un nuevo mandato de Lula implique mayor intervención estatal en las decisiones de inversión, la política de precios de los combustibles y el reparto de dividendos. La compañía tiene un peso enorme en el Ibovespa, por lo que sus movimientos amplifican las variaciones del índice.

También aparecen como vulnerables las constructoras, las cadenas comerciales y las empresas orientadas al consumo doméstico. Magazine Luiza, que había ganado un 24% tras la primera vuelta, es especialmente sensible a las tasas y al poder adquisitivo de los hogares. En cambio, las exportadoras con ingresos en dólares podrían encontrar cierto refugio en la depreciación del real. Vale, la minera brasileña, mostró inicialmente pérdidas más moderadas que los bancos y Petrobras, aunque también fue alcanzada por la ola de ventas.

Lo que anticipaban los analistas

La reacción no tomó por sorpresa a los analistas, aunque su magnitud superó algunas proyecciones. Una encuesta de Citi entre 73 administradores de fondos había mostrado que cerca del 80% esperaba una caída superior al 5% del Ibovespa si Lula ganaba, y un 63% anticipaba una depreciación del real mayor al 5%. En el mercado de tasas, el 67% proyectaba un incremento de más de 100 puntos básicos en los contratos con vencimiento en enero de 2029.

“Esperamos una reacción acentuada del mercado el lunes, con ajustes agresivos de precios, una ola de ventas de activos y los futuros de tasas de interés probablemente alcanzando su límite máximo poco después de la apertura”, advirtió Luis Felipe Vital, responsable de estrategia macroeconómica de Warren Investimentos, a Reuters.

El problema de fondo: la deuda

Detrás de la reacción financiera hay un problema estructural: la deuda pública brasileña ya supera el 82% del PBI, su nivel más alto desde la pandemia. El próximo gobierno deberá desacelerar el endeudamiento sin abandonar los programas sociales ni los compromisos de inversión, un desafío complicado por el peso de los intereses de la deuda, las jubilaciones y otros gastos obligatorios. El equipo económico de Lula aspira a un superávit primario de alrededor del 1,3% del PBI hacia 2030, pero los inversores piden precisiones sobre cómo lograrlo.

“Los inversores quieren un compromiso claro y creíble con la disciplina fiscal”, sostuvo Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes de UBS Global Wealth Management. Consideró que buena parte de las ganancias posteriores a la primera vuelta ya estaban descontadas y que el sentimiento de los mercados podría seguir débil hasta que aparezca un plan fiscal convincente. También señaló que cualquier estrategia de estabilización de la deuda requerirá una relación de trabajo con un Congreso de orientación opositora.

El riesgo es que un deterioro de las expectativas fiscales empuje una suba de las tasas que exigen los inversores para financiar al Estado, lo que encarecería aún más el servicio de la deuda y se trasladaría al costo del financiamiento de empresas y hogares. “El primer impacto debería ser un regreso de las tasas de interés a los niveles anteriores al resultado de la primera vuelta”, explicó Luiz Ferreira, director del banco suizo EFG para las Américas, a Folha de S.Paulo. Aclaró que no anticipa necesariamente una recesión, sino una revisión de las expectativas sobre gasto público, déficits y gobernabilidad.

Las próximas definiciones del equipo económico serán clave para saber si la caída es una corrección transitoria o el inicio de un período más largo de desconfianza. Divya Singaravelu, responsable de investigación de Meridian 1305 Capital, advirtió a Reuters que Lula mencionó recortes del gasto en campaña pero sin precisar cómo se implementarían. La elección del próximo ministro de Hacienda, la elaboración del presupuesto de 2027 y las reglas que limitarán el crecimiento del gasto público son las señales que esperan los inversores. La apertura de la Bolsa de San Pablo mostrará hasta qué punto las pérdidas internacionales se trasladan a las cotizaciones locales y cuánto del repunte posterior a la primera vuelta puede sostenerse.

El efecto en otros mercados

El IBEX 35, el principal índice de la bolsa española, abrió este lunes con pérdidas, arrastrado por los valores más expuestos a Brasil, con Santander, Telefónica y Mapfre entre los más afectados tras la victoria de Lula. Según los analistas, el resultado era relativamente inesperado, lo que hacía caer acciones como Santander (-5,4%) y Telefónica (-6,7%).

En el frente energético, el crudo se moderaba, en parte por las informaciones que ubicaban a mediadores de Qatar en Teherán el domingo, en un esfuerzo por bajar las tensiones regionales en coordinación con Estados Unidos. El precio del Brent se había disparado más de un 6% la semana pasada, hasta su cierre semanal más alto desde mediados de 2022, después de los ataques hutíes en Arabia Saudí.

En general, las bolsas mundiales subían levemente el lunes, mientras el petróleo retrocedía desde sus máximos de seis meses, en una semana marcada por las reuniones de bancos centrales y la publicación de resultados empresariales que pondrán a prueba la confianza en el auge de la inteligencia artificial.

Con información de Reuters

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