Lula bajó el martillo: las apuestas online quedaron prohibidas en Brasil
El Gobierno de Lula había regulado las apuestas en 2023 y decenas de empresas pagaban impuestos. Ahora, a nueve días de las elecciones, firmó un decreto que las prohíbe de inmediato. ¿Qué pasará con el fútbol y los millones que mueve el sector?
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó este viernes un decreto que prohíbe las apuestas deportivas y los casinos online en todo el país, con efecto inmediato. La medida fue presentada por el Gobierno como una respuesta al endeudamiento de las familias y golpea de lleno a un mercado que movió miles de millones de reales.
El anuncio se concretó a nueve días de las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en las que Lula busca un nuevo mandato frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Los sondeos recientes muestran una competencia estrecha entre ambos candidatos.
"Desde hoy no se puede poner más dinero en los sitios de apuestas en el país", afirmó el ministro de Hacienda, Dario Durigan, durante un acto encabezado por Lula en San Pablo.
Decreto, Congreso y Código Penal
La prohibición se implementará mediante un decreto provisional y comenzará a regir una vez que sea publicada en el Diario Oficial. Para mantener su vigencia, deberá ser convalidada por el Congreso dentro de un plazo máximo de 120 días. El Gobierno también anunció que enviará al Parlamento un proyecto de ley para incorporar la actividad al Código Penal y reforzar las sanciones contra el juego en línea.
Lula convirtió el combate contra las apuestas en uno de los ejes de su discurso en la recta final de la campaña. El Gobierno sostiene que el crecimiento de las "bets" contribuyó al endeudamiento de los hogares y que el fenómeno afecta especialmente a los sectores de menores ingresos.
"El casino está en la cocina, en la sala"
Durante el acto en San Pablo, Lula aseguró que el problema de las apuestas ya era analizado desde hacía tiempo por su Gobierno porque, según afirmó, había algo más que el endeudamiento habitual de las familias. El mandatario vinculó la situación con la facilidad para acceder al crédito y señaló que muchas personas llegan a tener hasta seis tarjetas.
"El casino está en la cocina, en la sala, con niños, con jubilados. Es necesario tener un control", afirmó Lula, quien relató que había hablado con una mujer que intentó suicidarse y cuyo hijo se había ahorcado a raíz de las deudas.
"No es una broma, es algo serio que está afectando la salud mental de las personas pobres que juegan para ver si consiguen comprar el pan al día siguiente. Hacen creer a las personas más necesitadas que el juego va a resolverles la vida. Esto es como un cáncer. O sacamos el tumor o el tumor nos va a matar", sostuvo el presidente brasileño.
Los números que alarmaron al Gobierno
Según datos citados por el Ejecutivo, cerca de 25 millones de brasileños apostaron durante 2025 unos 220.600 millones de reales, equivalentes a alrededor de 42.500 millones de dólares. Un estudio de la Universidad de San Pablo divulgado este mes calculó, además, que las apuestas redujeron el consumo y restaron entre 120.000 y 141.000 millones de reales a la actividad económica brasileña durante 2025.
El mercado había crecido rápidamente después de su legalización en 2018 y fue regulado durante el actual Gobierno de Lula en 2023. Desde entonces, decenas de empresas obtuvieron autorización para operar en el país y comenzaron a pagar impuestos.
Fútbol, clubes y el riesgo de los sitios ilegales
La prohibición también generó preocupación en el fútbol brasileño. Los clubes dependen en buena medida de los ingresos provenientes de las casas de apuestas, que se convirtieron en patrocinadores principales de numerosos equipos de la primera división. Entidades como Flamengo y Palmeiras cuestionaron públicamente el posible impacto económico de la medida.
Además, el sector advirtió sobre el riesgo de que una prohibición de las plataformas autorizadas impulse el crecimiento de sitios ilegales, que quedarían fuera del sistema de regulación y fiscalización estatal.
La reacción de la oposición
Por otro lado, la decisión provocó una reacción inmediata de Flávio Bolsonaro. El candidato opositor acusó a Lula de realizar una "estafa electoral" y cuestionó que el Gobierno haya decidido prohibir las apuestas después de haberlas regulado durante su actual mandato.
Según el senador, la medida tiene un carácter temporal porque necesita ser aprobada por el Congreso y perdería vigencia si no obtiene la convalidación parlamentaria dentro del plazo establecido. Flávio Bolsonaro sostuvo que la decisión fue adoptada por motivos electorales y recordó que el actual Gobierno había permitido el funcionamiento legal de las empresas del sector.
La medida también tendrá consecuencias fiscales. El Estado brasileño había obtenido miles de millones de reales en impuestos provenientes de las plataformas reguladas. Al mismo tiempo, el Gobierno deberá afrontar la pérdida de esa recaudación y los clubes, medios de comunicación y otras empresas vinculadas con el deporte podrían dejar de percibir ingresos publicitarios.
Con información de AFP y EFE