Muchos llegaron con dudas y sin saber bien qué esperar de su primera experiencia laboral. Meses después, los alumnos de 7° año de la Escuela Técnica N°30 de Luján ya manejan stock, facturación y registros turísticos, y la docente a cargo contó qué cambió en ellos.
Un grupo de estudiantes de Luján dejó atrás los pupitres para meterse de lleno en el día a día de dos espacios de trabajo bien distintos. Son los alumnos de 7° año de la Escuela Técnica N°30 'Fragata Presidente Sarmiento', que desde julio y hasta noviembre cumplen sus prácticas profesionalizantes en una ferretería del pueblo y en la Municipalidad.
La experiencia les sirve para algo concreto: poner en práctica lo que aprendieron en las aulas y empezar a moverse con las reglas, los tiempos y las responsabilidades que impone un ámbito laboral real.
Qué tareas cumplen en cada lugar
En el comercio, los chicos se hacen cargo de tareas administrativas y de organización: control de stock, facturación, armado de pedidos y orden de la mercadería. Del otro lado, en la Municipalidad de Luján, colaboran con el relevamiento y el registro de información turística, es decir, con la recopilación y sistematización de datos sobre las personas que visitan la localidad.
Las actividades están enmarcadas en la administración, la organización y la gestión, ejes centrales de la formación que reciben como Técnicos en Gestión y Administración de las Organizaciones.
La mirada de la docente a cargo
María Belén Horak, responsable de las Prácticas Profesionalizantes, remarcó lo que estos meses aportan a la formación de los estudiantes. “Además de los conocimientos técnicos, estas experiencias les permiten desarrollar habilidades y actitudes que serán importantes para su futuro, como la comunicación, la organización, el compromiso, la responsabilidad y el respeto por los demás”, señaló.
Horak también notó un cambio en el grupo con el correr de las semanas: los que al principio llegaban con dudas e inseguridades fueron ganando confianza y autonomía, y se mostraron más predispuestos a asumir nuevas responsabilidades. A eso se suma que lograron conectar los contenidos del aula con las tareas que desarrollan en cada espacio de trabajo.
Para los alumnos, el paso por la ferretería y por el municipio no es solo un requisito escolar: es la primera prueba concreta de cómo funciona el mundo laboral y una oportunidad para sumar herramientas de cara a su futuro desempeño profesional.

