Los siete viajes de Milei a España que el Estado pagó y nadie devolvió

Cada vuelo a Madrid salió de las arcas públicas y la cuenta global asusta: ni los organizadores de los eventos ni los premios pusieron un peso. El detalle que nadie quiere mirar, adentro.

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Los siete viajes de Milei a España que el Estado pagó y nadie devolvió
Los siete viajes de Milei a España que el Estado pagó y nadie devolvió

Javier Milei pisó España siete veces desde que es presidente. En total, pasó 15 días en Madrid, pero jamás entró a La Moncloa, al Congreso ni al Palacio Real. Sus giras se limitaron a actos privados, premios de bajo perfil y eventos de la ultraderecha. Todo lo pagó el Estado argentino.

El dato no es menor: después de Estados Unidos, España es el país que más visitó. La rutina se repitió en cada uno de los siete viajes. Aterrizó con el Tango 01, se alojó en el hotel Hyatt Regency Hesperia —sobre la avenida Castellana— y se movió en un Mercedes-Benz negro. Lo acompañó una comitiva de ministros, pero también decenas de colaboradores: su documentalista, su fotógrafa, el equipo de Ceremonial y la seguridad de Casa Militar.

¿Quién pagó la cuenta?

Los siete vuelos transatlánticos, las diez noches de hospedaje, los traslados y los viáticos salieron de las arcas públicas. Ninguno de los organizadores de los eventos a los que asistió Milei se hizo cargo de esos gastos, según pudo confirmar LA NACION.

El Presidente justificó sus viajes con una misión: “combatir a los liberticidas” como Pedro Sánchez. Sin embargo, sus recorridas giraron en torno a invitaciones privadas para recibir premios, sacarse fotos con aliados políticos y participar de foros económicos.

El costo de volar alto

Operar el Tango 01 en la ruta Buenos Aires-Madrid (ida y vuelta) tiene un presupuesto estimado de entre 300.000 y 400.000 dólares, según calcularon fuentes aeronáuticas para este diario. Cada hora de vuelo del Boeing 757-200 cotiza por encima de los 10.000 dólares. A eso hay que sumarle las escalas en las islas Canarias, el estacionamiento del avión, los servicios aeroportuarios (rampa, limpieza) y los viáticos de la tripulación, cuyos sueldos paga la Fuerza Aérea. El valor aproximado de los siete vuelos ronda los 3.000.000 de dólares.

En tierra, el desplazamiento también tiene su costo. Aunque no hay datos oficiales sobre la cantidad de integrantes de cada comitiva, en cada llegada desde el aeropuerto lo siguen dos camionetas y otro auto con personal de Ceremonial, Casa Militar y otros miembros del equipo. Todos ingresan con sus valijas al Hyatt Regency Hesperia.

La suite presidencial y el hotel de una excepción

La suite presidencial del Hyatt, con vistas al Paseo de la Castellana, cuesta 5.200 euros por noche, según su página web. “La suite presidencial ofrece un salón privado y una terraza ajardinada en la azotea con bañera de hidromasaje. También incluye ropa de cama egipcia, acceso al skygym, un tratamiento de belleza gratuito, carta de almohadas y servicio de mayordomo”, detalla el hotel. Las habitaciones más económicas no bajan de los 500 euros, más extras. En total, la comitiva pasó diez noches en Madrid a lo largo de los siete viajes. La única excepción fue en junio de este año, cuando se alojaron en el hotel Zuara.

Un historial de salidas y un récord

Milei salió del país 47 veces desde que asumió en diciembre de 2023, según un relevamiento de Clarín. Estados Unidos lidera sus preferencias, impulsado por su simpatía por Donald Trump. España ocupa el segundo lugar con siete viajes: dos en 2024, dos en 2025 y tres en lo que va de este año. Todavía no está confirmada su presencia en la Cumbre Iberoamericana, que se hará en Madrid a principios de noviembre.

La rutina de selfies y ausencias

En cada visita a Madrid, Milei repitió un ritual: Santiago Abascal, líder de Vox, era el primero en llegar al hotel para saludarlo y compartir una selfie que ambos subían a las redes. Ayer hubo una excepción, justo cuando Abascal atraviesa el momento más importante de su carrera, que podría llevarlo a la vicepresidencia del próximo gobierno español. “¡Amigo! ¿Cómo andás? Che, dicen que no me querés más”, ironizó Milei en una videollamada con el referente de la ultraderecha.

La única funcionaria española que lo recibió fue Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y aliada ideológica del libertario. Con ella compartió encuentros en casi todas sus giras. También se reunió al menos tres veces con empresarios con intereses en Argentina, aunque poco trascendió de esas conversaciones.

Del primer viaje a la crisis diplomática

Milei llegó por primera vez como presidente en mayo de 2024 y su visita marcó un quiebre en la relación bilateral. Durante un acto partidario de Vox llamó “corrupta” a Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez. Había viajado para participar del festival de ultraderecha Viva Europa, pero sus palabras desataron una crisis diplomática inédita: España retiró a su embajadora.

Regresó un mes después, convocado por Díaz Ayuso para recibir la Medalla Internacional en un acto oficial en el Real Palacio de Correos. En ese mismo viaje le entregaron el premio Juan de Mariana, que otorga el instituto liberal homónimo.

En 2025 estuvo dos veces, en el marco de una larga gira internacional en junio. La primera escala fue para participar del Madrid Economic Forum, un foro privado para ultraliberales especializados en temas alternativos como las criptomonedas. Lo acompañaron Karina Milei, el excanciller Gerardo Werthein y el exjefe de Gabinete Manuel Adorni. Una semana después volvió para recibir el premio Escuela de Salamanca, que entrega el Club de los Viernes, una organización virtual de admiradores del liberalismo.

En marzo de 2026 aterrizó con una comitiva reducida tras el escándalo por el viaje de Adorni con su esposa a Nueva York. Otra vez, el motivo fue clausurar una nueva edición del Madrid Economic Forum. Los organizadores, dos empresas radicadas en Andorra, aclararon a LA NACION que no se hacían cargo de los gastos del Presidente ni de su comitiva. En esa estadía recibió el premio Ludwig von Mises, otorgado por un instituto alemán.

Dos meses después, en mayo pasado, volvió para inaugurar los cursos de verano de la universidad privada CEU San Pablo. Su último viaje terminó ayer, con su intervención en el foro Nueva Economía, el evento donde más cerca estuvo del establishment español: lo escucharon funcionarios como el presidente del Senado, empresarios de primera línea y diplomáticos. Su discurso no pasó desapercibido: hasta el presidente del gobierno español y sus ministros le dedicaron varios posteos en redes sociales.

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