Los secretos del médico que desafió al sida en Rosario y ahora los cuenta en un libro

Un médico rosarino rompe el silencio sobre el VIH-sida y revela historias que estremecen. ¿Qué secretos esconden 40 años de lucha?

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Los secretos del médico que desafió al sida en Rosario y ahora los cuenta en un libro
Los secretos del médico que desafió al sida en Rosario y ahora los cuenta en un libro

Cuatro décadas de lucha contra el VIH-sida en Rosario quedaron plasmadas en “El tiempo que nos cambió”, el nuevo libro de Sergio Lupo que se presenta este viernes 7 de agosto a las 18.30 en Homo Sapiens. El médico, pionero en el abordaje de la enfermedad, reconstruye en 30 capítulos las historias de miedo, estigma y superación que marcaron a toda una generación.

No es una autobiografía ni un ensayo académico. Lupo armó un relato coral que mezcla sus recuerdos como profesional con las vivencias de aquellos pacientes que llegaban con síntomas, pero también con rechazo y vergüenza. “El VIH nos obligó a revisar muchas de nuestras formas de ejercer la medicina”, sostiene el autor.

¿Qué escondía la “Línea Vida”?

El primer caso llegó una mañana de 1984 al Hospital Centenario. Un viajero bohemio, alto y desgarbado, que había probado la cocaína inyectable, se convirtió en el prototipo de enfermo que esperaban. Fue “una de las primeras víctimas de la ingenuidad de la época”.

Frente al pánico general, los médicos montaron un servicio telefónico llamado “Línea Vida” donde ellos mismos atendían las consultas. Las preguntas revelaban el desconocimiento absoluto: “¿Cómo se transmite? ¿Basta un beso, compartir un vaso, tocar a alguien? ¿Solo lo tienen los homosexuales o quienes usan drogas?”.

La incertidumbre también atravesaba a los profesionales. En el hospital circulaba una frase que no estaba en los libros: “¿Quién debe atender a los pacientes con sida? El que atendió a cinco y quiera seguir”. Algunos colegas se excusaron, pero Lupo decidió seguir. “No por virtud. Simplemente, no podía dar un paso atrás”, confiesa.

¿Cuál fue el caso que lo marcó para siempre?

Un joven gay, rechazado por su familia, le dijo algo que nunca olvidó: “Doctor, usted es el único que me trata como si yo importara”. En ese momento entendió que la ciencia y el acto médico ya no alcanzaban. Eran la última red para muchas personas.

El libro también rescata escenas duras: jóvenes que compartían jeringas y las enterraban, pacientes que pedían ayuda demasiado tarde, una hoja de afeitar que circuló en un hogar de adicciones en una isla o un adolescente infectado por su tratamiento de hemofilia.

Con el tiempo, los tratamientos cambiaron y llegaron historias de esperanza. Pacientes que habían recibido sentencias de muerte y aún siguen vivos, o una mujer con el virus controlado que llevó a su nueva pareja al consultorio para planificar una familia.

¿Qué similitudes encuentra con el coronavirus?

Lupo, que fue jefe del Servicio de Clínica Médica del Hospital Centenario, compara ambas pandemias. “El impacto inicial fue similar, pero en el VIH teníamos información previa. El covid-19 fue una tormenta que nos arrasó”, dice.

“Era como volver a vivir una película conocida, aunque desde un lugar completamente distinto”, agrega. En la época del sida recién terminaba su residencia; con el covid ya tenía la responsabilidad de proteger a todo un equipo médico.

Las cifras son contundentes: mientras el coronavirus dejó más de 7 millones de muertos según la OMS, el VIH-sida ya superó los 40 millones. Y el estigma no desapareció. “Tenemos 20 mil personas que no saben que tienen VIH”, advierte Lupo, y recuerda que más de mil personas mueren por año por esta causa.

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