Los rescatistas que buscaron a José y Leo rompieron el silencio: "El río es peligroso y no hay que entrar"
Sociedad · Santa Cruz

Los rescatistas que buscaron a José y Leo rompieron el silencio: "El río es peligroso y no hay que entrar"

Los rescatistas que buscaron a José y Leo durante cinco días en el río Gallegos contaron en radio cómo trabajaron y lanzaron una advertencia que la comunidad parece ignorar: las propias chapas de peligro terminaron usadas para hacer asado.

Los tres hombres que comandaron la búsqueda de los hermanitos en el río Gallegos hablaron en Radio LU12 AM 680 y contaron cómo trabajaron durante cinco días, los riesgos bajo el agua y el mensaje que la comunidad de Río Gallegos parece no querer escuchar.

La zona de la toma de Palermo Aike, en el río Gallegos, fue el escenario de una de las búsquedas más angustiantes de los últimos tiempos. José y Leo, dos hermanitos de 12 y 10 años, fueron arrastrados por la corriente el domingo 25 de octubre. Durante cinco días, la comunidad siguió con atención cada novedad hasta que el jueves 29 el Gobierno de Santa Cruz confirmó el hallazgo de sus cuerpos.

Este lunes, los protagonistas de ese operativo visitaron los estudios de Radio LU12 AM 680. El comisario mayor Pablo Aguirre, jefe del Departamento de Rescate y Salvamento de la Superintendencia de Bomberos de la Policía de Santa Cruz; Diego Castellanos, jefe de la División Grupo Especial Zona Sur; y Mauro Alderete, escribiente, repasaron el trabajo realizado y dejaron un mensaje contundente para la población.

"El dolor no se lo vamos a sacar"

Aguirre fue el primero en tomar la palabra y explicó cuál fue el objetivo que guió cada jornada: "El objetivo era encontrarlos lo más pronto posible para que los papás puedan despedirlos, ese dolor es infinito, pero que por lo menos puedan despedirlos y ellos puedan estar tranquilos. El dolor no se lo vamos a sacar".

Alderete sumó detalles sobre la rutina extenuante que sostuvieron desde el primer día. "Siempre son operaciones complejas y siempre tenemos esa presión, uno deja todo para poder encontrarlos lo más pronto posible", afirmó, y precisó: "Nuestro horario de ingreso en la división era a las 04:00, se preparan todos los equipos y a las 06:00 ya estamos ingresando al agua en el lugar de trabajo, el grupo de rescatistas trabajó desde el día 1 todo el tiempo que se tenía luz del día".

Castellanos, por su parte, describió la incertidumbre que rodea a este tipo de misiones. "En todos los escenarios que nos toca, de acuerdo a lo que sea, un rescate, no solamente en el agua, cumplir la misión es realizar la tarea con todo el profesionalismo que tenemos", sostuvo. Y agregó: "Puede darse el resultado de que bajemos y, en breve, encontremos lo que buscamos, puede darse el resultado que sea días posteriores o puede darse el resultado, como en este caso, que fue divisado desde las alturas, pero todo ese tema conllevó a que durante las maniobras que se realizaron haya aparecido en otro lugar y no del que se nos informó".

Corrientes, pozones y cero visibilidad: los riesgos bajo el agua

Aguirre detalló las condiciones extremas que enfrentaron los buzos. "Hay fuertes corrientes que son constantes, merma en algún momento cuando estamos subiendo acá en la ría, y afecta el desplazamiento del río allá. Cuando merma la corriente, se mantiene un poquito, pero después en la bajante empieza intensamente esa corriente, es constante y toda la masa de agua es esa fuerte corriente", explicó.

El fondo del río también juega en contra. "El río va cambiando, las corrientes van cambiando el fondo, y ahí es donde se forman eso que conoce la mayoría de las personas como pozones, son desniveles, en el sector donde ocurrió todo el episodio, son de 2 metros a 7 metros de profundidad", señaló.

A eso se suman las bajas temperaturas y la nula visibilidad. "Eso hace que sea todo riesgoso. A la noche, no hay visibilidad abajo, y si no tenemos visibilidad abajo y no la tenemos afuera, la tarea se torna más complicada, y es un riesgo exponer a la gente a trabajar de noche", advirtió.

El comisario también se refirió al desgaste humano del equipo. "Quería que la gente entienda que nosotros tenemos que descansar también, tenemos que comer, tenemos que ver a nuestras familias que también estaban preocupadas", expresó.

"No es un balneario"

El accidente terminó con la vida de los dos niños y no es la primera vez que ocurre un hecho de estas características en la zona. Por eso, Alderete fue tajante: "No es un balneario, no es para ingresar, respeten las aguas, quiero pedirles directamente que no ingresen al agua".

El rescatista ubicó geográficamente el lugar del hecho: "Esto sucedió en la toma de agua, hacia aproximadamente en línea recta, un kilómetro y medio, es una isla, que es de la estancia Chikil Aike, es un lugar muy peligroso, es un lugar que conocemos porque es donde nosotros hacemos base en la semana de campo de nuestro curso básico".

Consultado sobre los peligros específicos para un buzo, Alderete explicó: "Si bien el riesgo de descompresión por la profundidad no es tanto, porque son 7 metros como máximo, están los riesgos que se presentan en la parte subacuática del lecho marino, se encuentran algas, raíces, ramas, la corriente, las bajas temperaturas. Es muy cambiante. Para el buzo es muy peligroso, no por la profundidad, sino por lo que se encuentra en la parte subacuática, es un riesgo tremendo el que hay en el lugar. Ahora, se está trabajando fuertemente en la prevención para que directamente no se ingrese al agua".

Aguirre reforzó el reclamo con una observación que mezcla indignación y cansancio: "La comunidad de Río Gallegos se tiene que terminar de convencer que el río es peligroso y que no tiene que entrar. A las cartelerías, la misma comunidad las saca, las usaron para hacer asado y las chapas donde decía que son aguas peligrosas, las sacaron".

El factor humano: llanto, críticas y el apoyo de la familia

En otro tramo de la entrevista, los rescatistas hablaron de la preparación psicológica que requiere su tarea. "A todos nos toca distinto porque somos padres, en el caso mío soy padre y abuelo, tener ese apoyo nos sirvió muchísimo. Pero siempre que vamos al rescate, vamos concentrados, pensando en lo que tenemos que hacer, en cumplir, tratamos de que no nos afecte, afectar nos afecta porque somos seres humanos, pero en otro momento lo evacuamos", manifestó Castellanos.

Aguirre, quien se quebró en llanto durante la conferencia de prensa del jueves, explicó ese momento: "Eso fue después, una vez que ya habíamos terminado el trabajo, ahí el cuerpo se relaja totalmente. Recibí críticas que decían que el rescatista no puede llorar, no puede emocionarse, somos humanos. Esa emoción fue después, durante el trabajo nuestro objetivo era buscarlos y no nos afecta en lo operativo".

Y agregó: "Sin mis hijos no soy nada, no encontraría sentido estar acá, en este plano, por decirlo de alguna manera, en ese momento, se me vinieron ellos a la mente y es lo que salió".

La reconstrucción del hecho y el trabajo en equipo

El miércoles 28, el Gobierno de Santa Cruz informó que se había logrado establecer con certeza el punto cero. Sobre ese avance, Alderete destacó la reconstrucción del hecho: "Fue un trabajo en equipo, trabajaron los psicólogos, el chico (que pudo salvarse de que lo lleve la corriente del agua) tuvo que revivir todo lo que pasó, por donde cruzó el río, todo lo que caminó, cómo hizo para llegar a la isla. Fueron los psicólogos, acompañados por nosotros, porque teniendo en cuenta que el chico tuvo que pasar en embarcación hasta la isla, un lugar donde él pasó caminando, ingresó, marcó todo el lugar, eso fue una información valiosa para nosotros. Ese último día armamos tres grupos de buceo simultáneo, agradecer también a los buzos de El Calafate, de Río Turbio, Gobernador Gregores, que desde el día uno se pusieron a disposición".

Castellanos describió la logística del operativo: "No faltaba gente, éramos varios, después tuvimos apoyo de compañeros. Sólo de buzos, eran tres grupos. Después teníamos nadadores, que andaban todo el tiempo observando el río, de acuerdo a la tarea que vos realizas en buceos abajo, puede provocar que haya un desenganche de lo que estás buscando y que aparezca un poco más adelante, eso se realiza por la maniobra que estás generando abajo, justamente por eso trabajamos buzos, nadadores y gente en embarcación en costa".

Sobre la colaboración de los vecinos, Alderete aclaró: "Se hizo partícipe a la comunidad, siempre y cuando el trabajo sea seguro, que nosotros podamos cuidar a esas personas, sin exponerse, sin producir más víctimas. Hemos hecho partícipe al kayak, siempre cuidándolo, hicimos partícipe a una cámara que busca en la parte subacuática, lo subimos en embarcación y lo hemos cuidado, no es que podemos hacer partícipe a todo el mundo, sino producimos más víctimas".

Aguirre aprovechó para agradecer: "Hubo mucho ofrecimiento de la comunidad y también quiero aprovechar la oportunidad para agradecer todo el apoyo que tenemos de afuera, de pescadores, de buzos".

Buceo de rescate vs. buceo recreativo

Castellanos explicó las diferencias técnicas entre el buceo que realizan y el recreativo: "No es lo mismo trabajar nadando afuera del agua o buscando terrestre, que teniendo un buzo o dos buzos abajo del agua, realizando una búsqueda y que uno esté arriba de la embarcación o desde costa con una soga comunicándonos. Todas esas comunicaciones, las aprendimos en la escuela de buceo de Prefectura por lo tanto, todo el personal de nuestra unidad hoy cuenta con ese tipo de técnicas, nos conocemos bien en cuanto a comunicación debajo del agua y maniobras".

Y cerró: "El buceo recreativo es distinto al buceo que hacemos nosotros, nosotros usamos todas técnicas de rescate, de salvamento, de búsqueda mientras que en buceo recreativo se enseña lo que son tablas de descompresión. Si llegado al caso, ojalá que no lo necesitáramos, no estaría de más sumar, pero siempre y cuando, como decían mis compañeros, tratando de que ellos no se sumen al riesgo".

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