Los que abrieron el camino: las 10 peregrinaciones más antiguas del Milagro

Una maestra, un policía y un grupo de vecinos se animaron cuando nadie lo hacía. Lo que empezó como una promesa en 1985 terminó convirtiéndose en una tradición que hoy reúne a más de 170.000 peregrinos. ¿Quiénes fueron los primeros en caminar cientos de kilómetros hasta la Catedral?

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Los que abrieron el camino: las 10 peregrinaciones más antiguas del Milagro
Los que abrieron el camino: las 10 peregrinaciones más antiguas del Milagro

Caminan entre cerros, ríos, nieve y temperaturas bajo cero cuando todavía no existían las multitudinarias columnas actuales. Cada septiembre, miles de peregrinos atraviesan cerros, quebradas, ríos y salares para llegar hasta la Catedral Basílica de Salta. Aunque el Milagro tiene más de 300 años de historia, las grandes caminatas organizadas desde el interior provincial comenzaron a consolidarse durante las últimas décadas.

Cachi, en 1985, y San Antonio de los Cobres, en 1989, fueron las primeras peregrinaciones registradas oficialmente. Luego se sumaron numerosas comunidades de los Valles Calchaquíes, la Puna y el norte salteño, algunas de las cuales recorren durante más de diez días cientos de kilómetros bajo condiciones climáticas extremas.

Que Pasa Salta reconstruyó otras ocho peregrinaciones históricas mediante crónicas y relatos transmitidos por sus comunidades. Las fechas posteriores a 1989 y las distancias son aproximadas y surgen de crónicas y testimonios comunitarios. Los recorridos pueden variar.

Las 10 peregrinaciones más antiguas del Milagro

Cachi, los pioneros de 1985. Fue la primera peregrinación moderna registrada oficialmente. La memoria local reconoce entre sus impulsores a la maestra Fanny Ruiz, el policía Rodolfo "Negro" Cruz y Víctor Cejas, integrantes de los llamados "Caminantes de la Fe". Actualmente la columna emplea entre ocho y nueve días para completar un recorrido aproximado de 160 a 180 kilómetros por antiguos caminos, la Recta de Tin Tin y la Cuesta del Obispo.

San Antonio de los Cobres, la fe minera de 1989. La segunda peregrinación documentada nació entre trabajadores mineros y familias puneñas. Con el tiempo, el padre Sigfrido "Chifri" Moroder se transformó en uno de los símbolos pastorales más queridos de las comunidades de la Quebrada del Toro. Desde San Antonio hasta la Catedral caminan aproximadamente 165 a 170 kilómetros durante más de cuatro días, aunque muchos mineros acumulan distancias mayores desde sus yacimientos.

Seclantás, los portadores de las imágenes. Las crónicas comunitarias sitúan su organización hacia 1990. Sus referentes históricos son las familias, artesanos, servidores parroquiales y hombres que cargan por turnos las imágenes religiosas. La travesía puede superar los 190 kilómetros y demanda aproximadamente siete u ocho días, debido a los desvíos por senderos, cruces de agua y caminos compartidos con otras columnas del Valle Calchaquí.

Molinos, una promesa nacida en el Valle. Alrededor de 1991, vecinos de Molinos habrían comenzado a organizar una columna propia inspirada por los caminantes de Cachi y Seclantás. Los referentes son sus coordinadores parroquiales y portadores, que transmitieron la tradición entre generaciones. Recorren aproximadamente 200 a 220 kilómetros durante siete u ocho jornadas, atravesando parajes rurales antes de incorporarse al camino hacia la capital.

Santa Victoria Oeste, los guardianes de la montaña. Su peregrinación organizada se remonta, según relatos locales, a comienzos de la década de 1990. Maestros rurales, referentes comunitarios y familias kollas sostuvieron la logística en una región aislada. Dependiendo del punto de partida y los senderos habilitados, recorren entre 500 y 600 kilómetros durante 10 o 12 días, cruzando ríos, quebradas y pasos de montaña.

Mina Patito y Salar de Pocitos, los obreros del desierto. Desde mediados de los años 90, trabajadores mineros comenzaron a salir desde campamentos alejados de la Puna. No existe un único fundador públicamente documentado: los protagonistas son choferes, cocineros, operarios y coordinadores que preparan refugios y alimentos. El recorrido puede oscilar entre 300 y 380 kilómetros y extenderse entre siete y diez días.

Iruya, los peregrinos entre las nubes. Familias, baqueanos y miembros de las comunidades originarias estructuraron durante los años 90 una travesía que comienza entre montañas y caminos de cornisa. Según el itinerario adoptado, la caminata puede rondar entre 300 y 350 kilómetros y durar de ocho a diez días. El clima y el estado de los ríos suelen determinar cambios en la ruta.

Cafayate, la gran columna del sur. Los grupos juveniles parroquiales, servidores religiosos y biciperegrinos fueron fundamentales para organizar las primeras salidas numerosas durante la década de 1990. Los caminantes recorren cerca de 180 a 200 kilómetros durante cinco o seis días, atravesando sectores de la Quebrada de las Conchas y diferentes parajes del Valle de Lerma.

La Poma, una caminata desde las alturas. Las primeras columnas independientes se consolidaron durante la segunda mitad de los años 90. Sus caras más reconocidas son las familias que transmiten la promesa y los baqueanos que orientan al grupo. El trayecto ronda los 185 kilómetros y demanda más de cinco días, aunque la distancia puede aumentar cuando utilizan antiguas huellas y senderos interiores.

Tolar Grande, una de las travesías más extremas. Mineros, familias y guías puneños comenzaron a estructurar su peregrinación hacia finales de los años 90. Caminan entre salares, desiertos y sectores donde las temperaturas descienden varios grados bajo cero. Según el lugar exacto de salida, completan entre 350 y 400 kilómetros en nueve u once días. Doña Damiana Luzco, homenajeada como referente de la fe puneña, representa el sacrificio de quienes continúan peregrinando aun a edad avanzada.

Datos centrales

  • Primera peregrinación documentada: Cachi, 1985.
  • Segunda peregrinación documentada: San Antonio de los Cobres, 1989.
  • Cantidad actual de peregrinaciones: más de 400.
  • Distancias reconocidas oficialmente: entre 10 y 400 kilómetros, aunque algunos grupos de frontera aseguran superar los 500.
  • Peregrinos recibidos en 2024: más de 114.000.
  • Peregrinos recibidos en 2025: más de 170.000.

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