Los Pumas tocaron fondo en Dublín: el dato que más preocupa a un año del Mundial
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Los Pumas tocaron fondo en Dublín: el dato que más preocupa a un año del Mundial

Contepomi tenía el equipo completo y una semana de trabajo conjunto. Lo que pasó en Dublín, y el dato que encendió todas las alarmas a un año del Mundial...

La Argentina perdió 42-12 ante Irlanda en el Aviva Stadium y firmó su peor actuación del año, justo cuando el equipo de Felipe Contepomi parecía haber encontrado un rumbo. Sin atenuantes esta vez: plantel completo, una semana de concentración conjunta y la mayoría de los jugadores llegados en plena competencia europea.

Fue la quinta caída en siete partidos de 2026 y la tercera en cuatro presentaciones del Nations Championship, el torneo en el que los Pumas pretendían mostrarse competitivos. Hasta ahora, las derrotas anteriores tenían explicaciones: bajas numerosas, debutantes inexpertos, recambio obligado. Nada de eso justificó lo de este sábado en un Lansdowne Road repleto.

Lo que se esperaba y lo que llegó

La expectativa era ver la verdadera cara del equipo. La respuesta fue la peor posible: una involución. Por primera vez desde que Contepomi asumió tras el Mundial de Francia 2023, el rendimiento marcó un retroceso evidente en lugar de un avance. Al margen de la tarea individual de Mateo Carreras, no hubo nada para rescatar. Ni lo que necesitaba ajustes ni lo que venía funcionando.

Irlanda, uno de los cuatro mejores equipos del planeta, se floreó ante su gente y ratificó ese sitial después de algunas dudas. La Argentina aspira a ese lugar por la calidad de sus jugadores y por los progresos de los últimos tres años, pero quedó claro que todavía falta muchísimo trabajo.

Los 20 minutos que rompieron todo

El arranque había sido esperanzador. Durante los primeros 20 minutos, los Pumas se parecieron al equipo incisivo del año: ganaron el contacto, avanzaron con dinámica y hasta marcaron un gran try en el que Tomás Albornoz asistió a Carreras con una precisión de guante. Fue una de las pocas buenas del apertura, confundido en la conducción.

La otra cara fue la fragilidad defensiva en los extremos. Primera llegada profunda de Irlanda, try. Mismo desenlace en dos de los tres avances siguientes. La llegada de Shaun Edwards tenía entre sus objetivos corregir esa zona; por ahora, más de lo mismo.

Lo que desencadenó la debacle fue una seguidilla de line-outs perdidos: cuatro de las cinco pérdidas en esa formación ocurrieron entre los minutos 15 y 35 del primer tiempo. Tres los cedió el capitán Julián Montoya, habitualmente una garantía. Salió por conmoción cerebral y Leonel Oviedo, en su cuarto partido, volvió a mostrarse ineficiente en los lanzamientos.

Tras el tercer try irlandés, los Pumas intentaron una salida profunda y presionaron bien, pero el hooker cordobés cometió un penal innecesario que facilitó la salida y entregó la posesión. La disciplina también retrocedió: 14 penales en total, siete por mitad, muchos evitables, y las dos amarillas se pagaron con tries en contra.

El juego aéreo y la defensa, bajo la lupa

Como había hecho Sudáfrica y en menor medida Australia, Irlanda ganó una y otra vez las disputas aéreas, propias y ajenas. La táctica de que el receptor sea el jugador que retrocede y no el que viene de frente, iniciada en aquel partido en Vélez, no parece devolver réditos.

El scrum, en cambio, estuvo firme pese a los incontables cambios en la primera línea por golpes en la cabeza, salvo un penal en contra sobre el final. El maul sí fue un problema: cedió dos tries, más allá de haber propiciado el primero de los dos de Carreras.

Con el desconcierto de esos 20 minutos fatídicos, el 21-5 del entretiempo era la mejor noticia posible para los Pumas. Duró poco: al minuto de la segunda mitad, Sam Prendergast partió fácil la defensa al medio ante la débil resistencia de Marcos Kremer y apoyó bajo los palos.

La respuesta de Carreras, tras un gran quiebre de Santiago Chocobares y una buena acción colectiva, fue seguida por una nueva conquista irlandesa que puso el partido fuera de alcance. El sexto y último try llegó a los 15 minutos. En los últimos 25, los Pumas pusieron más voluntad que convicción.

¿Tropezón o retroceso?

Los duelos ante Italia, el próximo sábado, y sobre todo ante la poderosa Francia siete días después, determinarán si esta derrota fue un mal partido o un cambio de tendencia. Hay materia prima en los jugadores y materia gris en el staff para inclinarse por lo primero.

Pero la sucesión de derrotas y la acumulación de falencias encienden una alarma que no había aparecido en todo el ciclo. El peligro es que cale hondo en la cohesión del plantel.

Esta ventana europea es el puntapié inicial rumbo a Australia 2027. Los Pumas confían en llegar lejos. Para eso, falta muchísimo.

Las formaciones

Irlanda (42): Hugo Keenan; Robert Baloucoune, Robbie Henshaw, Stuart McCloskey y Mack Hansen; Sam Prendergast y Craig Casey; Nick Timoney, Sean Jansen y Ryan Baird; Tadhg Beirne y Joe McCarthy; Tadhg Furlong, Dan Sheehan (c) y Andrew Porter. Entrenador: Andy Farrell.

Argentina (12): Juan Cruz Mallía; Bautista Delguy, Justo Piccardo, Santiago Chocobares y Mateo Carreras; Tomás Albornoz y Gonzalo García; Marcos Kremer, Pablo Matera y Juan Martín González; Pedro Rubiolo y Guido Petti Pagadizábal; Francisco Moreno, Julián Montoya (c) y Boris Wenger. Entrenador: Felipe Contepomi.

Cancha: Aviva Stadium, Dublín. Árbitro: Luke Pearce (Inglaterra).

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