Los piedrazos a los colectivos de San Juan no son para robar: el motivo que sorprendió a la Policía
La Policía de San Juan ya sabe en qué paradas y a qué hora se repiten los arrebatos a los pasajeros, y por eso los efectivos se plantan antes de que llegue el primer colectivo. Pero hay un detalle sobre los piedrazos que cambia por completo el diagnóstico: no los tiran para robar.
La Policía de San Juan puso la lupa sobre los ataques a los colectivos de la Red Tulum y armó un mapa de calor con los hechos registrados en los recorridos para saber dónde y cómo se producen las agresiones. Así lo contó el subjefe de la fuerza, comisario Pablo Torres, quien explicó que el relevamiento se actualiza a medida que se van cometiendo los delitos.
"Nosotros de acuerdo a los hechos que se van cometiendo, vamos teniendo un mapa de calor y vamos observando qué tipo de delito se cometió y en qué zona", señaló el funcionario. Con esa información, la fuerza diseñó operativos diferenciados según se trate de robos en las paradas o de piedrazos contra las unidades en movimiento, y también según el sector del Gran San Juan donde se concentran los casos.
Dónde y a qué hora se repiten los arrebatos
Torres precisó que los hechos en las paradas de colectivos se dan en dos franjas horarias bien marcadas: alrededor de las 6 de la mañana y cerca de las 22, cuando la gente vuelve a su casa. Los puntos críticos que identificó son la avenida Benavidez entre Tucumán y Rawson, algunos sectores de Chimbas y la zona de La Bebida.
En esos tramos se repetían los arrebatos a pasajeros que esperaban el transporte, justo en los horarios de mayor circulación. Según el comisario, detectar esas franjas y esas arterias fue la base para ubicar a los efectivos de manera preventiva, antes de que ocurrieran los hechos.
El motivo detrás de los piedrazos
El otro frente son las piedras contra los micros en circulación. Para Torres, el objetivo no es el robo: "Los chicos no lo hacen con el sentido de robarlo, sino lo hacen por cometer un daño, porque son chicos que creen que haciendo esto es una diversión para ellos y le apuntan a los colectivos o a los móviles policiales".
Esa distinción obliga a un abordaje distinto. Los arrebatos en las paradas se combaten con presencia fija, mientras que los piedrazos requieren patrullaje sobre los tramos de circulación y seguimiento de los domicilios desde donde se arrojan los proyectiles. El comisario no precisó edades concretas de los autores, aunque los calificó como menores.
Efectivos apostados desde las 5:30
Para contener los robos en las paradas, la Policía implementó operativos con personal apostado en los puntos conflictivos desde las 5:30 de la mañana. "Implementamos operativos a partir de las 5:30 de la mañana con efectivos parados en las distintas paradas de colectivo que notábamos con hechos, para que cuando llegue el ciudadano a tomar el coche lo haga sin sufrir ningún problema, especialmente del lado de Chimbas, Capital y La Bebida", detalló Torres en declaraciones radiales.
La idea del horario es cubrir el momento en que los usuarios salen hacia sus trabajos, antes de que se repitan los hechos que ya aparecen en el mapa de calor. La modalidad es presencia fija en el lugar exacto de cada parada señalada.
La pasarela que se usaba como vía de escape
Uno de los puntos más complejos es el tramo de Benavidez cerca del barrio Costa Canal, donde la geografía facilitaba la fuga. "Nos pasaba mucho en Benavidez entre Mendoza y Rawson porque tenemos el barrio Costa Canal y el canal Benavidez tiene pasarelas para cruzar; justo terminada la pasarela está la parada de colectivo, entonces los chicos cometían el hecho, cruzaban la pasarela y entraban al barrio", relató el comisario.
Para cortar esa salida, la fuerza desdobló el operativo: "Tuvimos que implementar un doble servicio, un operativo por dentro del barrio y otro por el lado de afuera para evitar esta situación". La pasarela como ruta de escape explica por qué ese punto necesitó un dispositivo distinto al resto.
Piedras desde adentro de las casas
Los ataques con proyectiles a los micros en movimiento tienen una dificultad extra para identificar a los responsables. "Son hechos vandálicos donde le rompen los vidrios y es difícil saber de dónde viene, porque no es una persona parada en la calle sino que le hacen puntería al colectivo desde algún domicilio o fondo", describió Torres.
En Chimbas se montó un operativo específico en el entorno de la comisaría Cipolletti, donde se registraban con más frecuencia las roturas de vidrios: patrullaje con móviles y motos de las unidades operativas en las inmediaciones. El comisario recordó además que en un período anterior se incorporó personal policial a bordo de los colectivos y que, según su descripción, el problema dejó de ocurrir mientras se mantuvo esa medida.
Qué dicen los resultados
Según el balance que expuso Torres, en los puntos donde se apostó personal de forma fija no se registraron hechos mientras los efectivos permanecieron en el lugar: "En la actualidad, con respecto a la gente que va a tomar el colectivo en los lugares donde estamos apostados, no tenemos ningún hecho cometido mientras estén los policías".
En Rivadavia, el subjefe indicó que en la zona de La Bebida Sur "hace bastante tiempo que en las paradas de colectivo ya no tenemos ningún hecho de esta naturaleza". Los datos corresponden solo al relevamiento interno de la fuerza, sin precisar la cantidad total de hechos ni el período de comparación.
Los próximos pasos pasan por sostener los operativos diferenciados en Chimbas, Capital, La Bebida y el tramo de Costa Canal, y por seguir de cerca la evolución de los ataques con proyectiles contra las unidades en movimiento.