Los papás creen que están presentes, pero los chicos no lo sienten: el proyecto que nació en una escuela de FME
Docentes de una escuela de Fray Mamerto Esquiú advierten que muchos padres creen estar presentes en la secundaria de sus hijos, pero los chicos no lo viven así. El proyecto con el que buscan revertirlo ya dejó una pista en quinto año.
La Escuela Secundaria Técnica Municipal de Fray Mamerto Esquiú (FME) puso el foco en un problema que atraviesa a buena parte de las familias con hijos adolescentes: el alejamiento de los adultos de la vida escolar. Para revertirlo, la institución lleva adelante el proyecto “Raíces de amor, alas para crecer”, una iniciativa de la profesora Erika Martínez que apunta a recuperar la participación de las familias en el recorrido educativo y emocional de los estudiantes.
Los profesores Natalia Gómez y Mauro Nieva presentaron la propuesta en Ancasti Streaming y describieron cómo se manifiesta ese distanciamiento en el nivel secundario. Según explicaron, el progresivo retiro de los adultos de la vida escolar de sus hijos puede tener consecuencias en el aprendizaje, la convivencia y los vínculos dentro del aula.
“Ese quiebre del pacto”
Gómez fue directa al describir la situación. “En el secundario nosotros sentimos un poco de alejamiento, ese quiebre del pacto que debería tener la escuela con la familia para que nuestros jóvenes tengan un recorrido académico con la compañía de la familia”, expresó la docente.
Para Gómez, el acompañamiento no se agota en el control de las calificaciones. También tiene que ver con las necesidades emocionales de los adolescentes y con el clima que se construye en el aula, en las relaciones entre estudiantes y docentes.
La experiencia que encendió la alarma
Uno de los puntos de partida del proyecto fue un trabajo con alumnos de quinto año. En esa actividad, los estudiantes analizaron los conflictos escolares e intentaron identificar sus posibles causas. De esa experiencia surgió una diferencia que los docentes consideran clave: la percepción que los adultos tienen de su propia presencia no coincide con la forma en que los jóvenes viven ese acompañamiento.
“Los papás muchas veces piensan que están lo suficientemente presentes, pero los chicos no lo sienten”, afirmó Nieva.
El profesor agregó que, según la experiencia de la institución, la participación familiar suele ir mermando a medida que los alumnos avanzan de nivel. “En la secundaria es como que la familia comienza a soltar, pero necesitamos que la familia siga acompañando”, sostuvo.
La propuesta, en ese sentido, plantea adaptar las formas de acompañamiento a las necesidades propias de la adolescencia: que los chicos ganen autonomía sin perder el respaldo de sus familias.
Educación emocional, una línea que viene del primario
Gómez explicó que el proyecto se enmarca en una línea de trabajo sobre educación emocional que la escuela desarrolla desde el nivel primario. Según señaló, las responsabilidades de la institución exceden la enseñanza de contenidos e incluyen atender situaciones que afectan el bienestar de los estudiantes.
“Hoy la escuela tiene cargas que antes no tenía, hoy tiene que asistir emocionalmente al alumno”, manifestó la docente, que consideró necesario reforzar el trabajo conjunto entre educadores y familias.
Nieva, por su parte, se detuvo en el nombre del proyecto. Explicó que “Raíces de amor, alas para crecer” representa el sostén que brinda la familia y, al mismo tiempo, la posibilidad de que los jóvenes desarrollen sus capacidades y construyan su propio camino. También remarcó que las experiencias y los valores que los estudiantes incorporan en sus hogares se reflejan en la convivencia escolar.
Como parte de la iniciativa, la institución realizó un taller con estudiantes egresados y sus familias. Gómez destacó el carácter emotivo del encuentro y la importancia de generar espacios que acerquen a los adultos a la comunidad educativa.