Los pacientes del hospital de Castex encontraron en la huerta una terapia distinta: ahora sumaron semillas
Un grupo de pacientes de salud mental del Hospital de Castex cambió el consultorio por la tierra: siembran, cosechan y reparten lo que producen. Ahora recibieron semillas nuevas y contaron cómo funciona la huerta que ya les cambió la rutina.
El Hospital Pablo F. Lacoste de Eduardo Castex volvió a ser sede del taller “Entornos Saludables”, una propuesta que organizan en conjunto el Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos y el Ministerio de Salud de La Pampa.
La convocatoria estuvo abierta a vecinos y vecinas de todas las edades, tanto para quienes quieren dar sus primeros pasos en el cultivo de verduras y hortalizas como para los que ya tienen experiencia y buscan perfeccionarse. El objetivo central es impulsar la autoproducción de alimentos frescos en las casas.
Qué se llevaron los participantes
La actividad cuenta con el auspicio de la Subsecretaría de Salud Social y Comunitaria y recorre distintos centros sanitarios de la provincia. En esta oportunidad participó el equipo técnico de la Dirección General de Agricultura Familiar, que depende de la Subsecretaría de Economía Social.
Los especialistas compartieron métodos de siembra, consejos para proteger los cultivos y pautas de cuidado pensadas para la temporada primavera-verano. Además, entregaron kits de semillas a todos los presentes.
La huerta como terapia alternativa
Pero la propuesta va más allá de la producción de alimentos. Al terminar el conversatorio, Gabriela Luján Benvenuto, acompañante terapéutica y tallerista a cargo de un grupo de pacientes de salud mental de la localidad, habló con la Agencia Provincial de Noticias y remarcó el valor de la iniciativa para el bienestar integral.
“Es un grupo de pacientes de salud mental del Hospital Pablo F. Lacoste, la huerta la usamos como una terapia alternativa”, destacó Benvenuto.
La profesional contó cómo se organizan durante todo el año: “En invierno cuando está frío tenemos otras actividades y después tenemos una huerta comunitaria en la Escuela N° 4 que nos cede su espacio en donde compartimos con un grupo de entre 15 a 17 personas de diferentes edades. Es una huerta comunitaria, lo que se saca, lo que se produce, se lo reparten entre ellos y es un espacio que se comparte”.
Benvenuto también agradeció el acompañamiento del Estado y los insumos que reciben para sostener el trabajo grupal: “Muy lindo la verdad, muy útil para ellos para incentivarlos, agradecidos por el tema de las semillas que nos vienen bárbaro”, cerró.



