Claudia Macoritto habló del futuro de "La Doncella", "El Niño" y "La Niña del Rayo" y dejó una puerta abierta que pocos esperaban. Qué dijo sobre la exhibición y qué pasaría si se restituyen.
Las momias del Llullaillaco volvieron al centro de la escena. La directora del Museo de Antropología de Salta, Claudia Macoritto, no descartó que "La Doncella", "El Niño" y "La Niña del Rayo" sean retirados de la exhibición pública y hasta restituidos a su sitio original en el volcán.
Lo dijo en una entrevista con Qué Pasa Salta, en el ciclo Mano a Mano con La Cobra, donde se refirió al futuro del patrimonio ancestral y al dilema ético y museográfico que rodea a los cuerpos exhumados hace más de dos décadas.
Un debate con muchos actores en la mesa
Para Macoritto, la discusión excede por completo la órbita administrativa. "Es un tema complejísimo porque implica una multiplicidad de actores sociales respecto a este tema. No es simplemente decidir si se quedan o no se quedan, si vuelven a su lugar de sitio... Considero que es muy probable que en algún momento este debate sea nuevamente puesto sobre la mesa y los niños, por algún pedido en particular, puedan ser retirados de presentación", afirmó.
La especialista subrayó que el Estado, la comunidad científica y las comunidades originarias forman parte de ese entramado, y que hoy prevalece una mirada atravesada por la concientización, el respeto ético hacia los restos ancestrales y las reparaciones históricas que se impulsan en el marco del derecho indígena.
Conservar sin dañar: el desafío técnico de una restitución
El otro frente es el material. Los cuerpos fueron hallados en 1999 a más de 6.700 metros de altura, en el volcán Llullaillaco, y su conservación exige condiciones de criopreservación extremadamente rigurosas.
Macoritto fue clara en ese punto: si se acuerda retirar o trasladar los restos, el Estado carga con la responsabilidad técnica y legal de asegurar las condiciones para que el deterioro sea el mínimo posible. Por eso se siguen de cerca casos testigo dentro del país y en el exterior, donde los pedidos de restitución se resuelven de manera individualizada y bajo protocolos estrictos de resguardo.
El reclamo de los pueblos originarios y el paraguas legal
El tema ganó fuerza con las demandas de referentes de comunidades andinas y con la declaración del Volcán Llullaillaco como Sitio Sagrado por parte del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).
Desde distintos sectores indígenas se cuestiona que los restos ancestrales se expongan como atractivo turístico y se reclama su retorno al contexto ceremonial del que fueron exhumados.
La restitución, si avanza, plantea desafíos logísticos y científicos de enorme escala. Mientras tanto, el diálogo entre las instituciones museísticas, las autoridades provinciales y los representantes de los pueblos originarios sigue abierto, con un objetivo: definir el destino ético y respetuoso de una de las colecciones arqueológicas más importantes del mundo.