Los guardianes invisibles del agua en el Valle de Viedma: quiénes operan las dársenas para que el riego llegue a cada chacra
¿Quiénes son los guardianes del agua en el Valle de Viedma? Conocé a los trabajadores del Idevi que, desde hace décadas, operan las dársenas para que el riego llegue a cada chacra. Una historia de esfuerzo y tradición que sostiene la producción.
La temporada de riego ya está en marcha en el Valle de Viedma. El viernes pasado, el sistema comenzó a abrirse de forma progresiva y el agua volvió a recorrer el canal principal. Detrás de ese movimiento hay un grupo de trabajadores del Idevi que, desde hace décadas, se encargan de que el recurso llegue a cada productor.
El sistema de riego del Valle de Viedma cuenta con seis dársenas a lo largo del Canal Principal: la Bocatoma y las ubicadas en los kilómetros 21, 30, 49, 60 y 83. En esos puntos se decide cuánta agua sigue su curso y cuánta se deriva hacia otros sectores.
“En las dársenas se hace la operación de los caudales de riego. Se operan, viene un caudal, se determina cuánto sigue, cuánto queda, cómo se distribuye el agua”, explicó uno de los trabajadores durante el recorrido.
El punto cero: la Bocatoma
Héctor Rodolfo Miranda, de 55 años, es el encargado de la Bocatoma, el lugar donde nace el canal principal. Lleva una década en ese puesto y su tarea es controlar el caudal y vigilar que todo funcione correctamente.
“Mi trabajo es mantener el caudal y estar atento a cualquier rotura de canal, si hay que bajar, si el río sube, baja, mantener el caudal para que los ganaderos les llegue agua correctamente”, contó.
Además, debe evitar que el agua se desborde. “Hay que mantener el caudal para que no haya ningún sobrepaso de agua, que un canal no sufra una carga de agua pasiva”, explicó.
En los últimos años, Miranda fue testigo de la modernización del sistema. Las compuertas de la Bocatoma, que antes se operaban manualmente con un volante, ahora son automáticas. “Llegó un punto que ya para bajar las compuertas había que golpearla. O sea, venir una cuadrilla y una máquina”, relató.
Juan Aguirre: 34 años coordinando el agua
Juan Aguirre es el responsable de coordinar los pedidos de agua. En octubre cumplirá 34 años trabajando en el Idevi. Empezó como tomero, luego pasó a una cuadrilla y hoy está a cargo de la operación del riego durante la temporada.
“Estoy a cargo de pasar el agua al consorcio que me hace el pedido”, explicó.
El proceso comienza cuando un consorcio solicita agua. Aguirre se comunica con los darseneros de los distintos puntos del sistema y va dando el caudal según lo pedido. “Cuando necesita agua nos pide a nosotros. Así que yo me comunico con los darseneros que tengo en kilómetro 21, el de Bocatoma, y ahí voy dando el caudal”, detalló.
Su trabajo también incluye mantener los embalses y realizar tareas de limpieza. La apertura de la temporada no significa que el agua ingrese de golpe: el caudal aumenta de forma progresiva y el recorrido hasta los sectores más alejados lleva varios días.
Jesús Muñoz: 43 años de historia en el sistema
Jesús Enrique Muñoz es darsenero en el kilómetro 21. Tiene 43 años de antigüedad en el sistema y hace cinco que opera esa dársena. “Soy darsenero, la dársena es del kilómetro 21 del canal principal del Idevi, opero la dársena”, contó.
Para él, operar una dársena significa “manejar el agua que se distribuye en toda la colonia del Idevi”. En ese punto se regula el agua que continúa y, si es necesario, se puede derivar de regreso al río. “Si hubiera una lluvia, algún temporal o algo, derivás el agua de regreso al río”, explicó.
La operación de esa dársena es manual. Muñoz llegó al sistema hace 43 años y antes fue tomero, una tarea que implicaba recorrer los canales en moto y abrir o cerrar compuertas según las necesidades. “El tomero anda en moto, recorre canal por canal con puerta por compuerta, entonces se va abriendo y cerrando de acuerdo a lo que tengas que hacer”, relató.
Vivió en las instalaciones vinculadas a las dársenas y crió allí a su familia. “Es hermoso vivir en el campo”, afirmó.
Seis dársenas para regular el agua
Las dársenas son la columna vertebral del sistema de riego. En total son seis: la Bocatoma y las de los kilómetros 21, 30, 49, 60 y 83. En cada una se decide cuánta agua sigue, cuánta queda y cómo se distribuye.
No todas tienen personal permanente. Según explicaron en el recorrido, en algunos puntos los trabajadores se trasladan cuando hace falta operar. Antiguamente había viviendas para los empleados, pero algunas quedaron abandonadas y hoy es difícil mantener una presencia fija.
Estos tres trabajadores comparten algo: conocen el sistema como la palma de su mano. Miranda lleva una década, Aguirre está por cumplir 34 años y Muñoz acumula 43. Todos destacan los avances en maquinaria y obras. “Podemos hacer trabajos que antes era muy difícil, no teníamos los elementos para hacerlo”, señaló Aguirre.
También ven un futuro prometedor. “Siguen los chacareros, siguen produciendo cada vez más. Así que creemos que tenemos un gran futuro”, sostuvo. Muñoz coincide y cree que el Valle de Viedma tiene mucho margen para crecer.
Para ellos, cada temporada es volver a poner en marcha una tarea que conocen de memoria: controlar el agua desde que ingresa, regularla en cada punto y acompañarla hasta los productores.