Los gigantes que unieron Posadas con Paraguay y hoy nadie imagina dónde están

Los ferrobarcos que durante 77 años unieron Posadas con Encarnación dejaron de funcionar en 1990. Lo que pocos saben es dónde terminaron sus calderas.

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Los gigantes que unieron Posadas con Paraguay y hoy nadie imagina dónde están
Los gigantes que unieron Posadas con Paraguay y hoy nadie imagina dónde están

Un 18 de octubre de 1913, el puerto de Posadas recibió a los ferrobarcos "Exequiel Ramos Mejía" y "Roque Sáenz Peña", dos naves gemelas que durante 77 años fueron el puente entre Argentina y Paraguay. Hoy, 113 años después, la historia de estos "gigantes del río" sigue reclamando ser puesta en valor.

La Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos detalla que estas embarcaciones se usaron para cruzar entre el puerto posadeño —ubicado en lo que era la Laguna San José— y Pacú Cuá, en Encarnación. El servicio quedó inaugurado el 18 de octubre de 1913 y unía Buenos Aires con Asunción en 47 horas: 36 horas de ferrocarril hasta Posadas y 11 horas más de cruce hasta la capital paraguaya.

Según "Crónica Ferroviaria", en 1913 llegaron al país nueve ferrobarcos. Siete fueron destinados a Entre Ríos y dejaron de funcionar en 1978 con la construcción del puente Zárate-Brazo Largo; todos terminaron desmantelados. Los otros dos quedaron para Misiones y su función era cruzar trenes de pasajeros y de carga entre Posadas y Encarnación.

Fueron construidos en 1911 en Glasgow, Escocia, especialmente para navegar el río Paraná en aguas poco profundas. Para llegar a Argentina cruzaron el océano Atlántico a remolque, una experiencia singular para estas naves gemelas.

La recopilación documental sobre la permanencia de los ferrys en Misiones desde que cesaron su servicio el 9 de marzo de 1990 hasta la actualidad fue realizada por Daniel Maximiliano Correa y Analía Colazo, a partir de material del Archivo Histórico de la Municipalidad de Posadas —a cargo de la licenciada en Historia Silvia Gómez— y de informes de la Fundación FCNEA. Ese trabajo da cuenta del valor que tuvieron y de la deuda que la provincia mantiene con su historia.

La última tripulación

Vicente Arzamendia fue el último capitán de los ferrys. Lo secundaban Bernardino Arce como baqueano y Desiderio Ramírez como contramaestre. El jefe de Máquinas era Ovidio Romero, y en cubierta se desempeñaban Sulpicio Zamudio, Héctor Luis Martínez, Magna Rotela, Felipe Pucheta, Carlos Aníbal y Jorge Rotela.

Dos nombres son inseparables de estas naves: Sixto Ramón Colazo y el arquitecto Narciso "Polaco" Aguilar, ambos fallecidos y fundadores de Los Ferroaficionados. Sixto fue durante 43 años representante del ferrocarril y jefe de zona desde Posadas hasta Monte Caseros (Corrientes), y disponía todo el servicio operativo tanto de los ferrys como de los trenes. Su hija Analía es quien hoy continúa su lucha. Aguilar, por su parte, fue presidente de la Asociación de Ferroaficionados, director de espacios públicos de la Municipalidad y un gran protector de los ferrys.

Los gigantes del Paraná

Los ferrobarcos alcanzaban 12 nudos de velocidad, unos 14 kilómetros por hora, y podían soportar hasta 382 toneladas con ocho vagones cargados o diez vacíos. Su combustible era el durmiente de quebracho y urunday, y consumían cerca de 4,30 toneladas diarias cada uno. Entre abril y julio, por la temporada de soja, realizaban hasta 18 viajes por día.

Las ventajas para el pasajero eran notables: se compraba el boleto en Buenos Aires y se podía viajar hasta Asunción. Desde la capital argentina se tomaba el ferrocarril General Urquiza hasta Posadas, se cruzaba el río Paraná en ferry y se seguía hasta Encarnación, donde se combinaba con otro tren rumbo a Asunción. Todo incluido en el pasaje.

Su construcción combinó solidez y una terminación casi artesanal, donde el acero no desdeñaba otros metales ni la madera en algunos sectores. El astillero A. & J. Inglis Ltd., de los hermanos John y Anthony Inglis, estuvo a cargo de las construcciones. Eran de menores dimensiones que los ferrobarcos ya existentes en Argentina, y sus estructuras metálicas y casco estaban unidas por remaches, un sistema previo a la soldadura eléctrica. En su cubierta de dos vías entraban seis coches de pasajeros o diez vagones de carga.

Operaban con una tripulación de 21 personas: capitán, baqueano, timonel, contramaestre, jefe de máquinas, un primer maquinista, dos cabos maquinistas, seis marineros, cuatro foguistas, un cocinero, un mozo y un sereno en puerto. Por su bajo centro de gravedad y su amplia cupla de adrizamiento, eran considerados "muy marítimos".

El adiós al ferry

En la noche del viernes 11 de mayo de 1990, un nutrido grupo de posadeños se reunió en la sala de 3 de Febrero y Córdoba para participar de un Cabildo Abierto y decidir el destino de los ferrys "Presidente Roque Sáenz Peña" y "Exequiel Ramos Mejía". El 8 de marzo de ese año, el "Roque Sáenz Peña" había realizado el último cruce entre Posadas y Encarnación, y comenzaba un derrotero por conocer qué sería de ellos.

Los vecinos coincidían en que debían conservarse. En la reunión, Sixto Ramón Colazo, jefe del Departamento Fluvial de la Línea General Urquiza de Ferrocarriles Argentinos, expuso que "a partir del 20 del corriente mes se iniciarían las gestiones en Capital Federal para el llamado a licitación de los Ferrobarcos", y especificó que había varias empresas interesadas.

El arquitecto Roberto Jorge Samuel Jack, director de Relevamiento del Patrimonio Histórico Cultural, Arquitectónico y Urbano de Posadas, presentó una exposición sobre "Al Ferrocarril y a Los Ferrobarcos", con análisis, diagnóstico y propuestas, que concluyó en la creación de un Bi-museo. Otras propuestas planteaban usar uno de los ferrys como buque escuela para el Liceo Naval Almirante Storni, o mantener ambos como buques de carga en el tramo Puerto Mineral-Posadas cambiándoles el sistema de combustión, lo que preservaría la fuente de trabajo.

El Cabildo Abierto cerró con la conformación de una comisión para continuar las gestiones por la declaración de interés provincial y para concientizar a la población sobre la urgencia de actuar y lograr conservarlos.

Siempre presentes para prestar ayuda

A lo largo de su historia, los ferrys fueron protagonistas de varios hechos de la región. Durante el ciclón que azotó Encarnación en 1926, se usaron como hospital flotante y para trasladar heridos al hospital de Posadas. También tuvieron un rol clave en la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935), intensificando el tránsito con cargas de alimento, medicina e incluso armamento.

En 1966, durante una gran crecida del Paraná, evacuaron a la población ribereña, y en 1983 el Ramos Mejía fue desplazado hasta Formosa y Rosario para cumplir el mismo servicio. En 1976 realizó un viaje a San Ignacio, y en 1986 participaron de la película "Los Mensú", con Pablo Alarcón, Claudio García Satur y María Demar, a quienes se sumaron actores locales.

En marzo de 1990, con la inauguración del Puente San Roque González de Santa Cruz, dejaron de prestar servicio. Entre 1993 y 1994, sus calderas se usaron para incinerar droga incautada e incluso billetes falsos. Ambos prestaron servicio durante 77 años y merecen ser reconocidos.

(Artículo publicado originalmente el 20 de octubre de 2024 en el suplemento Ko'ape de PRIMERA EDICIÓN).

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