Los dos monstruos que esperan al próximo presidente de Perú
¿Podrá el nuevo presidente peruano domar la crisis política y la ola de crimen organizado? Los detalles que pocos cuentan sobre los desafíos que enfrentará.
El 28 de julio, Perú tendrá nuevo presidente. Pero no será un día de celebración: lo esperan una crisis política crónica y una ola de crimen organizado que ya tiene a los ciudadanos usando chalecos antibala para viajar en colectivo. ¿Podrá el noveno mandatario en diez años romper el ciclo?
Mientras se cuentan los votos del balotaje entre Keiko Fujimori (derecha) y Roberto Sánchez (izquierda), los analistas ya ponen sobre la mesa los dos grandes desafíos: gobernabilidad y seguridad. No importa quién gane, la tarea será titánica.
Giovanna Peñaflor, directora de Imasen, lo dijo claro: “El nuevo presidente tendrá el desafío primordial de generar un clima de orden y estabilidad que parta de una política contra la inseguridad ciudadana que funcione”. La analista agregó que no solo se trata de bajar la delincuencia, sino de “generar predictividad y confianza en el Estado”.
¿Noveno presidente en una década?
Sí, el ganador de este domingo se convertirá en el noveno mandatario de Perú en los últimos diez años. Los gobiernos duran, en promedio, un año y dos meses antes de ser “vacados” (destituidos) por el Congreso. Cuatro exmandatarios están presos y otro bajo arresto domiciliario. Los demás enfrentan graves cargos judiciales. La desconfianza ciudadana en la dirigencia y los partidos es total.
El primer paso será lograr gobernabilidad a través de pactos en el Congreso. Según Peñaflor, Keiko Fujimori tiene ventaja: “Si bien no tiene mayoría absoluta, tiene mayores posibilidades de manejarse mejor en el Parlamento. Ya lo ha hecho en los últimos años cuando no ha manejado una mayoría y sin embargo ha logrado sacar leyes que responden a sus intereses”. En cambio, Roberto Sánchez, desde la izquierda, “tiene menor capacidad para hacer alianzas” y su camino será más espinoso.
La inseguridad, el fantasma que recorre las calles
La economía peruana no es el foco de preocupación: el PBI creció 3,4% en 2025 y se espera un crecimiento de entre 2,7% y 3,2% este año; la inflación cerró en 1,5%. Pero en la micro, la cosa cambia. “La economía funciona bien en la macro. El desafío es que funcione mejor en la micro”, resumió Peñaflor.
El verdadero terror está en las calles. Según estadísticas oficiales, Perú registra 10,7 homicidios por cada 100.000 habitantes, frente a 3,7 en Argentina. Es una cifra récord. Ha surgido una nueva figura delictiva: el sicario. Además, crecen las extorsiones a transportistas y pequeños comercios. Las protestas contra la inseguridad y los cuestionamientos a la clase política son constantes.
Los choferes de colectivos ya advierten que aumenta el uso de chalecos antibala ante asaltos y atentados contra quienes se niegan a pagar las extorsiones.
Nicolás Zevallos Trigoso, del Instituto de Criminología de Perú, aseguró: “El desafío principal es el crimen organizado. Hay una línea vinculada a la extorsión o al sicariato, que es un tema muy urgente, muy urbano y por ende muy cercano a la ciudadanía. Esto debe resolverse en el corto y mediano plazo”.
El experto también pidió una reforma del sistema de seguridad y justicia: “Está súper pendiente la reforma de la policía y cómo se articula eso a mejoras en el sistema de seguridad y justicia, como el Cuerpo Judicial, etc. Y en ese contexto también cómo se trabaja en el cierre de brechas, para que las instituciones puedan trabajar operativamente bien”.
Para Peñaflor, el nuevo gobierno debe además “enrumbar al país en un proyecto de desarrollo a largo plazo. Falta pensar un proyecto en que Perú no solo crezca económicamente, sino que tenga posibilidades de desarrollar y encontrar su papel en el mundo”.
